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Protestantes fueron golpeados, rapados y abandonados en la carretera de Tipitapa

“Nos amarraron, hasta que las manos se nos pusieron moradas. Si uno les decía, ‘oficial, me duele’, nos machucaban la mano”, confió uno de los protestantes liberados.

Muchas madres se reencontraron con sus hijos en la carretera de Tipitapa. Custodios del Sistema Penitenciario los dejaron abandonados con veinte córdobas. HOY/Foto: Juan Tijerino

De repente la carretera de Tipitapa se llenó de hombres con las cabezas calvas, eran decenas y miraban a todos lados, desorientados y descalzos. “Son los presos de las protestas universitarias”, gritó el conductor de un vehículo que iba pasando por la zona en ese instante. Los lugareños se acercaron a mirarlos más de cerca, “sí, son ellos”, y efectivamente eran los protestantes.

Los custodios del Sistema Penitenciario Nacional La Modelo los habían abandonado en medio de la carretera. Antes de irse, entre burlas, les entregaron 20 córdobas a cada uno para que tomaran algún bus.

Unos buscaron como marcharse de inmediato, otros decidieron quedarse a esperar a los medios de comunicación para contar la terrible experiencia en prisión.

Marvin David Guevara Domínguez fue uno de los que esperó. Ante las cámaras manifestó que la Policía los había torturado.

“Nos amarraron, hasta que las manos se nos pusieron moradas. Si uno les decía, ‘oficial, me duele’, nos machucaban la mano”, confió.

Guevara Domínguez denunció que cuando les llevaron a dar los nombres de sus familiares, los oficiales empezaron uno por uno a golpearlos.

“Cuando ya salimos de dar los nombres, nos arrodillaron a todos, nos esposaron con las manos atrás y nos arrastraron con la cabeza casi en el piso… la idea era que cuando te cayeras te pudieran patear. Ya dentro de las celdas, recibimos la última pateada”, relató el joven.

El joven de iniciales E. A., de 17 años, muestras los aruños y escoriaciones que supuestamente le hicieron custodios en el SPN. HOY/Foto: Juan Tijerino

Comentó que los presos de La Modelo tenían órdenes de no acercarse a ellos, pero desobedecieron.

“Ellos nos pasaron comida, ropa, nos cuidaron, y ayer (lunes) fueron torturados dos horas por habernos ayudado. Yo le digo al pueblo que no se olviden de ellos, se unieron a la causa”, expresó.

Guevara Domínguez terminó en La Modelo después que una miembro de la Juventud Sandinista lo agrediera y entregara a las autoridades. “Me dijo que cómo era capaz de meterme con la familia grande”, relató.

Otros agredidos

Los maltratos y abusos perpetrados en El Chipote y La Modelo son incontables, aseguró Everisto José Munguía Pérez, otro de los que estuvo preso al participar en las protestas estudiantiles.

A este lo dejaron tirado cerca del balneario El Trapiche, aseguró que le robaron todas sus pertenencias y cuando preguntó por ellas los policías le dijeron: “Aquí no tienen derecho a pedir nada, perdieron todo”.

Volver a casa no le fue difícil, buscó la manera de llamar a sus familiares para que le llegaran a traer y al estar en su hogar se sintió contento, pese a los golpes y las humillaciones que padeció.

“Cuando me atraparon y me llevaron a El Chipote, allá me gritaron delincuente y bandolero. Nos mantuvieron desnudos”, refirió.

Munguía Pérez compartió que antes de su permanencia en La Modelo estuvo en la Dirección de Auxilio

Judicial, una zona que a su criterio es de los lugares más “horribles que existen”. Un sitio que permanece húmedo, sumamente oscuro, hediondo y de las camas solo quedan los tubos sarrosos.

Contó que los policías son agresivos y no permiten que los reos les miren a los ojos. Si lo hacen, los golpean sin piedad.

Munguía Pérez, de 47 años, también fue llevado a La Modelo, donde los agentes le dejaron calvo. Según él, mientras lo rasuraban, los policías se reían de él y le decían vulgaridades.

“A todos nos decían que éramos unos delincuente, y aseguraban que íbamos a estar presos buen rato. Yo pensaba en mis hijos, muchas veces me sentí mal, ellos nos torturaban psicológicamente”, exteriorizó.

Se burlaron

Doña Rita Orozco, esposa de Munguía Pérez, dijo que durante el tiempo en que su esposo pasó detenido ella lo buscó sin descanso.

“Fui a todos los distritos, me dijeron que estaba en El Chipote. Ahí me fui con mi hijo menor y pasé una noche entera. No me dejaban pasarle comida, tampoco verlo, me decían burlándose que ahí estaba, pero mentira, ya se lo habían llevado a La Modelo”, confesó Orozco.

El joven de iniciales E. A., de 17 años, también salió de La Modelo. Tiene golpes en diferentes partes del cuerpo. Dice que lo llevaron ahí “solo porque me encontraron caminando por la noche en la calle”, agregó cabizbajo.

Denunció que en La Modelo, después de haberlos rasurados a todos los detenidos, los policías se dieron a la tarea de pegarles en la cabeza con las manos abiertas.

“Nos daban duro y si los mirábamos, nos golpeaban más”, añadió.

Su madre, Martha Celia Carcache también fue apresada por la Policía durante las protestas estudiantiles. Estuvo en el Chipote y solo recordarlo le provoca vergüenza y llanto.

Contó que la Policía fue totalmente inhumana con las mujeres detenidas. Desde que llegaron, lo primero que les exigieron fue que se quitaran la ropa. Luego, ya desnudas, les pidieron que hicieran varias sentadillas.

“Eran oficiales mujeres. Nos trataron como si llevábamos droga en nuestros cuerpos. Fue lo más humillante que he vivido”, dijo en llanto.

Martha Celia Carcache, narró la manera en como los oficiales las obligaron a desnudarse. HOY/Foto: Juan Tijerino.
Everisto Munguía, es otro de los protestantes que fue detenido por la Policía. HOY/Foto: Juan Tijerino

Los encuentran en la morgue

Y mientras en Tipitapa algunos jóvenes se reencontraban con sus parientes, en la capital dos familias reconocían en la morgue del Instituto Medicina Legal a otros que se contaban entre los desaparecidos.

Las identidades de las víctimas que se suman al saldo mortal durante la jornada de protestas contra el Gobierno, corresponden a Roberto Carlos García Polanco y Marcos Antonio Samorio Anderson.

Los familiares de García Polanco aseguraron que a este lo mataron “los vándalos que andaban saqueando y sembrando el terror contra los estudiantes”.

“Dios quiera que toda esa sangre que se ha derramado se abone en algo (…) como decía el difunto Pedro Joaquín Chamorro, que un día sea república Nicaragua”, añadió Esperanza Tórrez, abuela y madre de crianza de Samorio Anderson.

Tórrez confirmó que el sábado por la noche, su nieto regresaba a su casa del trabajo y en el Zumen se encontró con un plantón que fue atacado a balazos.

Desde entonces lo buscaron por todas partes, hasta encontrarlo en la morgue de Medicina Legal con tres impactos de bala. Tórrez no volvió a ver a Samorio vivo.

En tanto, en Granada, pobladores realizaron un plantón en el atrio de la Iglesia Xalteva, para demandar información sobre ciudadanos detenidos en esa ciudad.

La versión oficial

La Policía en un comunicado informó que “inició la puesta en libertad de las personas detenidas por las graves alteraciones al orden público ocurridas en los últimos días. Estas personas han sido entregadas a sus familiares y en algunos casos a comisiones de sacerdotes en las ciudades de Managua, Masaya, Granada”, entre otros.

La violación a la integridad física y psicológica es inadmisible, según los organismos defensores de los Derechos Humanos. Oscar Navarrete
La violación a la integridad física y psicológica es inadmisible, según los organismos defensores de los Derechos Humanos. HOY/Foto: Juan Tijerino.
Tratados con humillación

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) condenó la manera “perversa” en que las autoridades del Sistema Penitenciario Nacional liberaron a las personas capturadas durante las jornadas de protestas contra el Gobierno.

A criterio de Gonzalo Carrión, asesor legal del Cenidh, la liberación de los manifestantes no fue solo “perversa ”, sino que violatoria de sus derechos. “… los liberaron de una forma perversa que no corresponde a la dignidad de las personas detenidas, ni a sus familiares… los tiraron a las calles y no se tiene certeza de cuántos liberaron. Y sí los liberados fueron dentro del contexto de las protestas”, indicó Carrión.

El funcionario del Cenidh explicó que conocieron que los manifestantes durante su encierro fueron sometidos a un trato cruel , denigrante e inhumano. “Todos salieron sin cabello. El cortarles el pelo es una expresión de castigo que lacera la dignidad. El corte es para imponerles un estigma a la integridad de las personas y es un trato cruel”, enfatizó Carrión.

En Chinandega, al occidente del país, también liberaron a unos detenidos. Se estimaban en cerca de 70 jóvenes los arrestados, pero ayer trascendió que únicamente eran cinco, los que ya están en sus hogares y con sus familias.

Marvin David Guevara, uno de los detenidos contó a los periodistas la tortura que vivieron en La Modelo. HOY/Foto: Oscar Navarrete.

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