Los dulces de doña Lucía Urtecho

En su tramo la comerciante ofrece todo tipo de delicias para quitarse los antojos

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Doña Lucía también ELABORA dulces por encargo; el cliente solo debe hacer el pedido con anticipación. HOY / Perla Gutiérrez

HOY

Es imposible pasar por el tramo de doña Lucía Urtecho Calderón sin caer en la tentación de probar alguno de los dulces que ofrece a los pobladores que visitan el mercado Roberto Huembes.

Urtecho, tiene más de treinta años de vender en este centro de compras, viaja diario desde el departamento de Granada, junto a su hija y nieta, para deleitar a sus clientes con el tradicional almíbar, ayote, jocote, mango y coco en miel. Además ofrece otros postres tradicionales como el arroz con leche, mota de atol, atolillo, cajetas variadas y el nancite encurtido.

Trabaja con apoyo de su hija, quien asegura que está muy orgullosa del trabajo que ha realizado su mamá desde hace años.
HOY / Perla Gutiérrez

Los dulces los ofrece en cualquier temporada del año y ella los prepara, ya que alega que nació con el talento.

“Empecé vendiendo vigorón y pinol de iguana en el mercado Oriental, después me trasladaron junto a otros compañeros para este mercado, continué vendiendo lo mismo, pero de repente me nació vender dulces, me traje una pana de atolillo y arroz de leche, la gente lo aceptó muy bien, todo se vendió rápido y me quedé en esa línea, poco a poco fui metiendo otros tipos de postres, gracias a Dios me ha ido muy bien”, refiere la comerciante.

Comienzo difícil

Para doña Lucía no fue fácil adaptarse al cambio de mercado, confiesa que al principio lloraba amargamente.

“Las tamaleras y yo, que somos fundadoras en el Roberto Huembes, nos comíamos las uñas, nos dimos fuerzas unas a las otras para no caer en el desánimo, aquí miramos como algunos se iban por no vender nada, otros vendían sus espacios, venían solo cuando querían porque aseguraban que no vendían lo suficiente, pero no nos dejamos llevar, estuvimos en la lucha y así seguimos”, cuenta.

20 córdobas cuesta la bolsa pequeña de los diferentes dulces que ofrece para quienes quieren quitarse el antojo.

Doña Lucía manifiesta que se levanta a preparar sus dulces a las 4:00 de la mañana.

“Los años nos han dado la experiencia, estoy muy pendiente del tipo de dulce que ya se está acabando y lo vuelvo a preparar, tengo mis proveedores de dulces, quienes me mantienen abastecida, para que no me falte nada, trato de darle una amplia variedad a mis clientes, quienes difícilmente se resisten a comprar, ha sido una lucha muy bonita”, subraya la comerciante.
estabilidad.

Doña Lucía menciona que a pesar de los años, siempre le pone empeño y dedicación a su negocio, que le permite obtener su comida diaria.

La mayoría de clientes que pasan por el lugar se detienen a cotizar y comprar de las diferentes delicias que aquí se ofrecen.
HOY / Perla Gutiérrez

“No gano dinero exorbitante, pero que no me falte mi comidita, ni para pagar deudas, es lo único que me interesa, mi esfuerzo ha valido la pena, porque con todo mi trabajo he logrado cumplir metas, y sacar adelante a mis hijos y a mi familia, yo le doy gracias a Dios por todo lo que me permite conseguir cada día”, dice la marchanta.

Las mejores temporadas de venta para la señora son en diciembre, durante la Semana Mayor y cuando se acerca el Día de la Madre. Durante esas fechas contrata a alguien para que le ayude a despachar.

“Dios me da hasta para poder emplear a alguien, ahorita tengo a una muchacha que me está ayudando, le digo a mi nieta que entre ella y yo podemos hacer las cosas porque no son meses movidos, pero la jovencita tiene un hijo y necesita nuestro apoyo, entonces ahí la tenemos con nosotros, por cosas así no me canso de agradecer a mi Señor, es bueno, y siempre provee”, indica.

La señora Urtecho trae todos sus dulces en baldes, al finalizar la jornada, guarda lo que le quedó y llegando a su casa lo pone a calentar para conservarlo.

“Es cansado, pero vale la pena, he viajado por tanto tiempo, que ya me acostumbré, el Roberto Huembes es una casa para mí, un lugar tranquilo, seguro, donde da gusto estar, aunque al principio me dolió salirme del Oriental ahora estoy tranquila, mi salud es lo primordial”, subraya.

Deseos y recomendaciones
Doña Lucía, de 78 años, subraya que mantiene su deseo por trabajar.

Recomienda a los pobladores que luchen contra “viento y marea” por cumplir sus sueños. A los comerciantes del centro de compras les dice que no se desanimen, “si las ventas están malas, no hay que ser pesimista, por lo menos que no nos falte la comida del día, es lo primordial”.

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