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Organismos en alerta por abusos sexuales contra personas con discapacidad

Violación a dos no videntes dispara alerta. 980 denuncias de abusos sexuales y violaciones se registraron en el 2017 según la Policía Nacional, 911 fueron resueltas

Infografía Luis González

Infografía Luis González

Para Bismarck Siero, sociólogo y director de la Fundación Sielo en Managua, los abusos sexuales a niños, jóvenes y adultos con discapacidad no es un tema nuevo; sin embargo, es totalmente nociva la naturalización del fenómeno.

“Yo abogo por que este comportamiento infame nunca se vea como algo normal. Se trata de personas más vulnerables que las otras”, comenta.

En lo que va del 2018, en el país ya se contabilizan tres casos de violación a personas con discapacidad.

Siero considera que se han hecho notar gracias a la cobertura periodística actual y “por supuesto las redes sociales”.

Asegura que en otro tiempo, las violaciones habrían quedado dentro del círculo del silencio, pero esta generación está menos conservadora y más demandante que nunca.

“Ahora ya nadie quiere quedarse callado y los actos crueles contra grupos sociales vulnerables, como es el caso de los niños y personas discapacitadas, salen a la luz”.

Se denuncia más

El sociólogo determina que poco a poco se han venido fracturando esos idealismos religiosos y culturales, los mismos que durante siglos han ocultado “escándalos familiares y sociales”.

“Antes se escondía que el tío violaba a su sobrina con discapacidad u otros casos semejantes. Hoy hay cierta liberación que no permite la impunidad”, explica Siero.

Pero, apunta que aún no se ha logrado erradicar la mentalidad patriarcal, que no solo ataca a mujeres, sino a hombres, niños, personas de la tercera edad, etc.

Desconfiar

Si usted es padre, madre o responsable de un niño o persona con discapacidad, es preciso que desconfíe constantemente —así lo cree Bismarck Siero—. No obstante, el sociólogo recomienda no excederse, porque no todo el que se acerca a su pequeño es un depredador sexual.

“Yo les enseño a los padres en la fundación que hay que detectar las amenazas con inteligencia”.
Añade que lo primero es determinar si de la noche a la mañana, una persona desconocida se muestra cariñosa en demasía.

“Deben recordar esto: los depredadores intentarán romper el círculo de la confianza, se acercarán a los encargados del cuido y luego los desconcentran con trivialidades”.

El segundo rasgo característico de este tipo de abusador es “luego de haberse ganado la confianza”, buscar espacios a solas con el niño o persona con discapacidad.

El tercero es meramente la violación y si no es descubierto en el acto, habrá reincidencias.
Siero refiere que existen dificultades para conseguir que las víctimas confiesen lo sucedido, a veces por limitaciones lingüísticas, problemas de movilidad, etc.

“Los padres deben estar atentos a los mínimos cambios de humor de sus hijos. Puede ser que al ver o sentir cerca a sus agresores se inquieten, aparezca algún tic o se emocionen exageradamente”.

Destaca que hay que tener sumo cuidado cuando de repente los niños no se dejan lavar sus zonas íntimas, esto puede tener un significado negativo.

“Si el niño, joven o adulto no puede hablar ni comunicarse de ninguna manera, es recomendable visitar a un ginecólogo o médico forense para que los examine”, aconseja.

Asimismo, recomienda no quedarse inmóviles, con la idea de que “como mi hijo es discapacitado es imposible que despierte deseos y pensamientos morboso en los demás”.

Siero expresa que ese pensar es totalmente errado, porque los depredadores sexuales buscan potencialmente a personas discapacitadas.

“Buscan a personas discapacitadas, sí, pero también a cuidadores confiados y familias disgregadas”, puntualiza.

Violencia perturba

Mónica Zalaquett, directora del Centro de Prevención de la Violencia (Ceprev), está de acuerdo con Siero en que la cultura patriarcal y el machismo tradicional son generadores de violencia que perjudican a todos los ciudadanos nicaragüenses por parejo.

Además, coincide en el hecho de que hay un espiral de violencia física en algunos casos y sexual en otros contra la mujer y la niñez.

En Matiguás se ha conocido con estupor la noticia del juicio que enfrentan dos sujetos por abusar sexualmente a madre e hija no videntes.

“Hay modelos que están en crisis por la pérdida de poder económico de los hombres…”, explica.
Considera que para contrarrestar este fenómeno es necesario erradicar la desocupación, la pérdida de ingresos y la falta de oportunidades para el empleo formal.

Está convencida que el déficit monetario ha impactado no solo en el ingreso de millares de hombres, especialmente jóvenes, sino también ha impactado profundamente en los roles masculinos tradicionales, pues en el mismo período histórico las mujeres han sido alentadas por los cambios y políticas de género a asumir roles económicos tradicionalmente masculinos.

“Con esto inician muchas inconformidades de género, problemas de autoestima, etc”.

Zalaquett propone fortalecer las instituciones públicas, crear capacitaciones y talleres que promuevan cambios sociales.

“Estos esfuerzos deben estar enfocados en la sanación personal, en especial para sectores clave, como la adolescencia y la niñez”.

Penas más duras

Por su parte, el sociólogo Bismarck Siero propone que el Estado opte por medidas más severas ante todo tipo de violencia. “Por ejemplo, en casos de violación a menores con o sin discapacidad, violencia machista u otros, ya no basta con penas de 15 a 30 años. Ya no”, menciona.

Orienta a pensar en alternativas como la pena de muerte o la castración. “Suena severo. Pero, el que abusa de niños difícilmente cambiará, de igual forma el asesino. Debe haber más rigor en las leyes”.
Siero argumenta su idea diciendo que no hay un seguimiento adecuado al reo.

“No hay ayuda psicológica especial, salen de la cárcel y vuelven a cometer los mismos delitos”, concluye.

Comportamiento

  • Según Bismarck Siero, el patrón de comportamiento de los abusadores de niños o adultos discapacitados es aparentemente inofensivo.
  • Les gusta llevar regalos en cada visita y buscan la manera de interactuar.
  • Se ganan el aprecio de los cuidadores.
  • No actúan apresuradamente, no buscan a la primera oportunidad, esperan pacientes.
  • En la mentalidad del abusador existe una gran atracción física por los cuerpos y miembros pequeños.
  • Es posible que el abusador en algún momento de su infancia fue abusado y repite el ciclo.
En los Juzgados de Jinotepe, Carazo, Jasser Josué Calero García, alias el Gordo. CORTESÍA
En los Juzgados de Jinotepe, Carazo, Jasser Josué Calero García, alias el Gordo. CORTESÍA
Abuso y amenaza
El 23 de enero pasado, entre las 7:00 y 8:00 de la mañana, Jasser Josué Calero García, alias el Gordo, llegó a la comunidad de El Tanque, en Jinotepe, entró a una iglesia que se encuentra en construcción y mientras una joven estaba lavando, la jaló del brazo y la recostó a una pared para abusarla.

La muchacha tiene problemas de aprendizaje y comunicación. Antes de marcharse del lugar, Calero García le advirtió que no dijera nada por su bien, pero la víctima logró acusarlo ante su madre, quien denunció la agresión a las autoridades. La semana pasada, el señalado confesó el abuso para lograr una reducción en su sentencia.

Los acusados de agredir sexualmente a madre e hija no videntes fueron llevados al juez. Luis Eduardo Martínez
Los acusados de agredir sexualmente a madre e hija no videntes fueron llevados al juez.
Luis Eduardo Martínez
Conocían a víctimas
El 23 de marzo pasado Darling Antonio Dávila Espinoza y José Cruz Arceda García llegaron a una finca ubicada en una comunidad rural de Matiguás, Matagalpa, y violaron a una madre y a su hija, ambas no videntes.

Según la acusación del Ministerio Público, existen otros implicados en la agresión sexual. El juez Segundo Especializado en Violencia de Matagalpa, William Montalván Avendaño, admitió la acusación por el abuso y juzgará a los implicados a partir del 22 de mayo próximo, mientras ratificó cárcel preventiva en su contra.

Según la acusación de la Fiscalía, los señalados son conocidos de las víctimas, quienes los identificaron por el sonido de sus voces. Un niño de 10 años, que estaba en la casa también reconoció a los atacantes.

Psicóloga: “A los niños hay que creerles”

Con o sin discapacidad un niño abusado debe recibir tratamiento especializado. Pero antes de llegar a ese punto, lo primordial es observar su comportamiento.

Es importante que la familia conozca su rutina, es decir, cómo juega, si ríe y si tiene por costumbre dar abrazos y buscar afecto. Si los niños muestran cambios en su conducta, es señal de que algo no está bien.

“Un niño menos activo, cabizbajo, un niño avergonzado. Le preguntan si quiere jugar y responde que no… Los niños comienzan a ver riesgos en las cosas que pueden hacer, cuando en realidad —esas cosas— tienen un grado de complejidad pequeño. Tienen afectada su confianza”, explicó la psicóloga Iris Rizo Dávila, especialista en atención clínica en Psicoterapia.

La especialista recomendó que la atención hacia los pequeños no debe ser solo de día, sino también cuando duermen. En esta actividad, aunque cueste creerlo, se muestran indicios de abusos. “Los sobresaltos al dormir ocurren por algo. Y es porque en el recuerdo del niño hay imágenes. Los sueños son indicadores de cómo fue el día. Hay gente que dice que les da una verborrea, pero hay que prestar atención a lo que están diciendo”, comentó Rizo.

Orientó que cuando un niño abusado decide hablar, lo primordial no debe ser solo escucharlo, sino creerle. “Un niño no se inventa que alguien lo toca o le hace una posición específica sexuada. Ningún niño tiene la malicia de inventar que un adulto le ha hecho algo a nivel sexual”.

Otra orientación importante de la especialista es que al niño abusado se le debe indicar que es víctima. “Es primordial decirle y hacerle saber que él es víctima. Estos son dos elementos clave. Una persona con discapacidad no sabe que tiene discapacidad. Él se siente tan regular como cualquiera, no sabe que necesita de un cuido relativamente especializado”, precisó.

En todo momento la familia debe garantizar un ambiente seguro a los pequeños. Rizo indicó que ha conocido casos donde los niños cuentan su situación —abuso— a una persona, pero esta no opta por protegerlos, sino por violentarlos.

En otras palabras, aprovechan su vulnerabilidad para violentarlos. Las secuelas que quedó de esto, son niños tímidos, retraídos, niños inseguros de sus habilidades y competencias, producto de la experiencia vivida.

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