Sujetos acusados de violar a madre e hija no videntes

El hecho ocurrió en una comunidad de Matiguás

Darling Antonio Dávila Espinoza y José Cruz Arceda García, acusados en Matagalpa por violación agravada a una mujer y a una niña ciegas. HOY/Luis Martínez

Por violación agravada en perjuicio de una mujer y una niña ciegas, Darling Antonio Dávila Espinoza y José Cruz Arceda García están siendo procesados en Matagalpa y tendrán que enfrentar un juicio.

Otros tres hombres, presuntamente implicados en el mismo delito, siguen prófugos.

El juez Segundo Especializado en Violencia de Matagalpa, William Montalván Avendaño, admitió los elementos de prueba ofrecidos por el Ministerio Público en contra de Dávila y Arceda, a quienes mantuvo la medida cautelar de prisión preventiva.

Montalván, además, remitió la causa a juicio, el cual programó para el 22 de mayo próximo.

Los hechos

Según la acusación de la Fiscalía, la violación ocurrió a las 9:00 p.m. del 3 de marzo pasado, en una comunidad rural del municipio de Matiguás, Matagalpa.

Dávila y Arceda, acompañados por tres hombres cuyas identidades todavía no han sido precisadas por las autoridades policiales, llegaron a la finca donde viven las no videntes, quienes estaban acompañadas únicamente por un niño de 10 años, familiar de ellas.

Los hombres entraron a la casa y “procedieron a distribuir sus funciones”, detalla la acusación, señalando que Dávila y dos de los desconocidos tomaron por la fuerza a la mayor de las mujeres, llevándola a 43 metros al oeste de la

vivienda.

“La Roca”

Dávila habría dicho a la víctima: “Soy un hombre chiva, por eso me dicen la Roca”. Seguidamente la violó y después los dos desconocidos hicieron lo mismo, al tiempo que el primero decía que lo había enviado el dueño de la finca.

Simultáneamente, Arceda y el tercer desconocido llevaron a la niña de 12 años a la orilla de un riachuelo, a unos 45 metros al oeste de la casa, donde ambos la violaron y el primero pedía a su compinche que la mataran, aunque este se negó.

La acusación sostiene que las víctimas conocían a Dávila y Arceda porque ambos habían trabajado en la misma finca donde el último fue el mandador.

NECESITAN ATENCIÓN

Un forense confirmó la violencia sexual contra la mujer y la niña y, según la Fiscalía, ambas presentaban “signos de un estrés agudo” que requiere de tratamiento especializado en salud mental.

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