Comerciantes piden más seguridad en mercadito de Jinotega

Mercadito número dos de Jinotega puede mejorar con la ayuda de todos señalan comerciantes con más de 28 años de vender en el centro de compras

En el mercadito número dosse encuentran comerciantes con más de 28 años de vender que esperan la visita de la población todos los días. Sara Ruiz

En el mercadito número dosse encuentran comerciantes con más de 28 años de vender que esperan la visita de la población todos los días. Sara Ruiz

Jinotega

Hace más de 40 años fue fundado el mercado Rigoberto López Pérez, en la ciudad de Jinotega. El lugar ha sido modificado y en parte se ha movido a diferentes puntos, algunos comerciantes se han trasladado a estos sectores, mientras los más veteranos se quedaron en la parte antigua del mercado.

Estos comerciantes, en algunos casos, emigraron de sus ciudades natales como Chinandega, León, Carazo y Masaya, para formar una vida en Jinotega y poder iniciar sus negocios en esta zona. Familias completas se han formado y mantenido gracias a la lucha diaria de la venta de productos. Sus jornadas inician a las 4:00 de la madrugada y finalizan a las 6:00 de la tarde.

El mercado Rigoberto López Pérez ha estado dividido en dos sectores, el mercado número uno que ha sido edificado en el año 2000 y el mercado más antiguo que se le conoce como mercadito número dos. Aquí se pueden encontrar personas que llevan entre 20 y 28 años de trabajar como comerciantes.

Con esfuerzoSalvador Benjamín Ruiz tiene aproximadamente 28 años trabajando en su puesto de madera en el mercadito número dos, en donde además logró instalar una pulpería.

Don Benjamín, como le conocen, trabajó arduamente para mantener y profesionalizar a sus hijos, quienes estudiaron Administración de Negocios y licenciatura Farmaceútica. En esta temporada de verano su reto ha sido sobrevivir a las temporadas bajas o cosechas de café malas, puesto que en dependencia de estas, el comercio en Jinotega es bueno o malo.

“Gracias a Dios uno se hace la clientela, si uno es bueno como comerciante los clientes siempre van a llegar donde esté, y en mi caso la ubicación no es impedimento, he podido sacar a mis hijos adelante con este negocio, esa es la mejor herencia que les dejé, el fruto de mi trabajo como comerciante”, comenta don Benjamín.

Los comerciantes Julio César y María Teresa Moreno Gómez, hermanos originarios de Chinandega, se han dedicado a la venta de verduras y frutas. Con el tiempo han podido crear una clientela y mantener sus puestos ubicados donde fue la terminal de buses desde hace más de 20 años y 18 años respectivamente.

“Aquí normalmente se paga 20 córdobas diario como impuesto de la zona. Hace poco la Policía Nacional nos puso un puesto que tenemos aproximadamente a diez metros y eso hasta cierto punto no ha beneficiado, sin embargo tenemos un problema y es que también somos propensos a los robos en el mercado”, señaló Julio Moreno.

La marchanta María Teresa Moreno Gómez, además de tener a su hermano en el puesto vecino, es acompañada por su esposo Ramón de Jesús Aguilar. A pesar que ninguno es jinotegano y que viven en las afueras de la ciudad, han criado a su familia con esfuerzos.

“Hace dos años me llevaron presa un día porque con mi hermano y otros comerciantes capturamos y agredimos a un bolo y un huelepega que ya desde hacia rato nos había hecho estragos, a ellos los dejaron libres y a mí me llevaron, pero me sacaron al día siguiente”, dijo María Teresa, quien explicó que la delincuencia con los adolescentes metidos en vicio es un problema que ha ido en aumento a pesar del puesto de la Policía.

 

Muy elevados
Marvin Antonio Gutiérrez Zeledón, comerciante jinotegano con 19 años en el mercado, comenzó con un carretón ambulante y actualmente tiene un tramito de madera en el sector del mercado poco visitado por estar en la zona antigua. Gutiérrez comentó que no pudo conseguir un tramo en el nuevo mercado, además que estos tienen un costo muy grande de impuestos, cuando él paga 500 córdobas mensuales.

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