Presupueste y ordene sus finanzas personales

Importancia de llevar las cuentas personales en archivos o apuntados en cuadernos para que mejoren las finanzas personales y familiares

Managua
Hacer cuentas de los gastos del hogar es una de las tareas más necesarias a realizar si queremos llevar una vida económica tranquila. Las abuelas son un ejemplo, ellas eran buenas a sacar cuentas, tenían un cuaderno donde apuntaban ordenadamente las finanzas mes a mes.

¿Cuántos de nosotros mantiene un archivo de los gastos mensuales? Para muchos es agobiante sacar cuentas, pero dejando a un lado la pereza colectiva de ver números, sumar y restar, piense por un momento en todo ese desorden financiero en el que vive desde hace mucho tiempo.

Gisella Canales Ewest, consultora en educación financiera y finanzas personales, aconseja que tanto a nivel personal como en negocios es vital llevar las cuentas para usar efectivamente lo que tenemos.

“En contabilidad y finanzas hay una frase —parafraseada— que podemos aplicar a nuestra vida, y es: lo que no se puede medir, no se puede controlar. ¿Cómo vamos a cumplir nuestras metas financieras, salir de deudas o adquirir bienes si a ciencia cierta no conocemos qué ocurre con nuestro dinero?”, expresa Canales.

Estos archivos financieros tienen el objetivo de controlar los recursos monetarios, las provisiones de alimentos, inventario de mercadería (en el caso de negocios).

Canales insiste que mientras mayor información se tenga sobre la cantidad de dinero que tenemos y gastamos, mayor poder de decisiones tendremos y planificaremos mejor nuestro futuro financiero.

Cualquier formato
El formato queda a elección de cada quien, puede ser un cuaderno, libreta, en agenda o en programas informáticos. La forma no es lo que determine su éxito, sino la constancia con que lo actualice.

“Lo ideal es empezar a llevar algún tipo de control desde que administrés dinero, sea mucho o poco, ya sea un salario, una mesada, regalos de familiares, etc. Mientras más detallado sea, mejor, pero para que sea amigable en su uso hay que simplificarlo, de manera que el usuario no se desanime al ver una tabla gigantesca de Excel, por ejemplo”, dice la experta en finanzas.

También aconseja diferenciar los gastos en categorías como: hogar, personales y deudas, o determinarlos como gastos fijos y gastos variables. Es decir aquellos que siempre se dan y aquellos eventuales y ordenarlos según su importancia, desde los que son imprescindibles hasta los que pudieran omitirse si fuera necesario.

“Todo lo que hemos abordado no es más que presupuestar, una costumbre poco arraigada y necesaria si queremos llevar finanzas ordenadas”, finaliza Canales.

A los niños, enséñeles también

Lo primero es no subestimarlos: desde que sepan leer y escribir podemos empezar a enseñarles la importancia de hacer cuentas y llevar archivos de los mismos. Se puede dar alguna cantidad simbólica (digamos 10 o 20 córdobas) y destinar un cuaderno o libreta exclusivo para iniciar este aprendizaje. La idea es enseñarle a planificar antes de gastar y no al revés.

“Tenemos 20 córdobas, ¿qué haremos con ellos? Vamos a ahorrar 5, vamos a comprar una galleta de 5, vamos a echar aire a las llantas de la bicicleta… cosas sencillas y propias de su día a día que le hagan sentirlo familiar. Conforme se vaya gastando, ir actualizando las cuentas y empezar a planear qué queremos hacer con el dinero que vaya cayendo a nuestras manos”, aconseja Gisella Canales Ewest.

Al margen de este aprendizaje, es necesario conversar sobre dinero con ellos desde que tengan uso de razón. Explicarles por ejemplo que en la pulpería o en las tiendas no nos regalan las cosas, debemos pagar por ellas (uso del dinero), si pagamos algo con tarjeta debemos explicar que hay varias formas de dinero (efectivo, plástico, cheques, etc), todo ello en dependencia de su edad y nivel de comprensión.

Invertir

Estas cuentas o presupuesto no son estáticos, hay que estarlos revisando (para ver si todo marcha como teníamos planeado, o si surgió algún imprevisto o simplemente fui indisciplinado y gasté lo que no debía).

“Recomiendo revisarlo y ajustarlo cada semana, tratar de dedicar de 15 minutos a media hora a revisar cómo estamos gastando, decidir qué haremos al respecto y cómo podemos hacer para cumplir las metas que nos vayamos proponiendo”, estima Canales.

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