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Policía envía a penal La Esperanza a muchacha violada

Mujer que denunció violación en estación de Policía contó a su madre que no gritó por miedo. Progenitora espera que hoy acusen a oficial violador

La madre de J.S.M.V. dijo que espera que hoy se realice la audiencia contra el policía que violó a su hija. Manuel Esquivel

Managua

Este miércoles por la tarde, doña M.V. llegó angustiada y molesta a la Comisión Permanente de los Derechos Humanos. A poco tiempo de haber puesto sus pies en las instalaciones exigió justicia a los presentes. “Quiero que el policía que violó a mi hija pague lo que hizo”, dijo temblorosa.

El calvario de esta madre inició el 27 de marzo, fecha en que su hija, J.S.M.V. de 32 años, fue detenida en un operativo antinarcótico en el barrio Edgar Lang.

M.V. relató a HOY que ese día fue al Distrito Dos con intenciones de ver y apoyar a su hija, “era seguro que no la iban a dejar salir, pero como madre la asistí. Nunca pensé que me le iban a hacer eso”, cuenta. El 28 de marzo, a la 1:00 de la madrugada —según la madre—, el oficial Lesther Chévez Tórrez, presuntamente, llevó a su hija a su oficina para prestarle un teléfono.

“Mi hija llamó a su padre para pedirle 15 mil córdobas, que era lo que este oficial pidió por ayudarla a salir libre”, detalló M.V. Asimismo, contó que el perito, posterior a la llamada, aprovechó que dos de sus compañeros salieron de la oficina para introducir los dedos en la vagina de J.S.M.V.

“Mi hija me contó que no gritó ni pidió auxilio porque tuvo mucho miedo, este tipo se aprovechó de las circunstancias”, mencionó. M.V narró que supuestamente, durante los tocamientos el policía le decía a su hija que debía sacrificarse para salir de prisión. Que eso costaba su libertad.

“Es lo más horrible lo que le hicieron a mi hija. Por eso estoy aquí, para pedir ayuda a los Derechos Humanos, porque no es justo lo que pasó”, expresó casi en llantos. También destacó que por medio de la CPDH logrará un juicio justo y sin consideraciones para el policía.

“No quiero que tengan preferencia, sino que lo castiguen, no importa si está enfermo, la ley debe ser pareja con todos en Nicaragua”, demandó.

“Ella acusó”

El 28 de marzo, en audiencia preliminar, presuntamente a pocas horas de haber sido ultrajada sexualmente, la mujer de iniciales J.S.M.V. tomó la palabra y confesó a la juez Juzgado Noveno Distrito Penal de Audiencia Indiana Gallardo lo que le había ocurrido.

“Ese hombre malvado nunca creyó que mi hija iba a decirle a la juez lo de la violación, pero ella acusó. La juez le dijo que no mintiera, pero mi hija lo aseguró, e incluso, aseguró que si la llevaban nuevamente al Distrito Dos, iba a matarse, lo dijo por temor”, contó la madre.

J.S.M.V. fue examinada en Medicina Legal y el dictamen elaborado confirmó la agresión. La afectada fue trasladada a la Dirección de Auxilio Judicial Nacional por solicitud de la juez. En principio, la máxima autoridad exigió total protección para J.S.M.V., pero, no se cumplió tal ordenanza, según Javier Antonio Caballero, abogado defensor de la mujer.

“A la muchacha se le aisló, la trataron mal en El Chipote, no la dejaban ver a su familia, no le permitían recibir comida ni ropa”, agregó Caballero, quien ayer, como a eso de las 12:00 del mediodía, fue testigo del traslado de su representada a la cárcel de mujeres La Esperanza.

“Yo estaba realizando unas diligencias cuando la miré llegar, en la patrulla 893 del Distrito Dos”, informó el jurista. De igual forma, señaló que tuvo oportunidad de hablar con J.S.M.V. y la observó totalmente afectada.
“Llevaba puesta la misma ropa, estaba sucia, y en su cara pude ver depresión, está afectada, me dijo que se sentía mal y que le dijera a su madre lo que estaba pasando”.

“No me detendrán”

Lesther Chévez Tórrez, el presunto abusador sexual de la joven J.S.M.V., quien en días pasados fue apresado y producto de eso intentó ahorcarse, será presentado hoy en audiencia preliminar.

Aunque no ha sido confirmado por las autoridades, trascendió que esta podría desarrollarse en el hospital Carlos Roberto Huembes.

La madre de J.S.M.V. precisó que si la intención de las autoridades era desviar su atención con la llegada de su hija a La Esperanza, no lo lograron.

“Estoy feliz de que ya podré verla. Pero hoy, yo no me pierdo esa audiencia, a mi hija la veré el viernes. La abrazaré y todo. Pero, primero exigiré justicia. No me detendrán”, concluyó Marlene.

“Si mi hija hizo algo malo, tiene que pagar. Eso es verdad. Pero el policía que la violó también debe ser castigado”.
M. S. madre de la víctima
M. S. madre de la víctima
 Javier Caballero, abogado defensor de J.S.M.V., dijo que el delito perpetrado por su representada es menor que el que cometió el policía. Manuel Esquivel
Javier Caballero, abogado defensor de J.S.M.V., dijo que el delito perpetrado por su representada es menor que el que cometió el policía./ HOY: Manuel Esquivel
Las dos caras de la moneda
Managua

Juan Tijerino A.

La suerte de J.S.M.V. cambió un lunes por la noche, en el estacionamiento de una gasolinera. La acusación radicada en el Juzgado Noveno Distrito Penal de Audiencia, precisa que J.S.M.V. llegó a ese establecimiento a bordo de un taxi. Por qué llegó al lugar las autoridades no lo especifican, pero indicaron que un oficial antinarcóticos sabía que esta se movilizaba en ese vehículo. Un colaborador, cuya identidad no precisaron, le informó vía telefónica al oficial que J.S.M.V. había sido vista en diversos sectores del barrio Acahualinca, Managua. El agente en una motocicleta se trasladó a la Estación Dos de Policía y ahí conformó un equipo.

Con las características del taxi, así como el número de placas, lo rastrearon y lo ubicaron en la gasolinera instalada por el sector del Guanacaste, en el barrio Edgard Lang. La acusación precisa que lo interceptaron. Al requisar al conductor no le encontraron nada, pero a J.S.M.V. sí, y fue una bolsa plástica con cocaína. La droga incautada pesó 8.6 gramos y la investigada la guardaba supuestamente en una de las bolsas de su pantalón. Esto ocurrió el lunes 27 del pasado mes de marzo.

Hasta este punto, la Fiscalía dio por finiquitada la operación antidrogas. Lo que no estaba escrito y seguramente no esperaban las autoridades era lo que sucedió el pasado 28 de marzo. En plena audiencia preliminar, la acusada de 32 años denunció haber sido violada por uno de los agentes que participaron en el operativo.

La denuncia prosperó y está previsto que hoy el supuesto autor de ese delito, Lesther Chévez Tórrez, sea acusado en un Juzgado de Violencia. La relación de hechos que contendría la acusación no ha sido dada a conocer por las autoridades.

No obstante, han trascendido algunos detalles que podrían formar parte de esta. Javier Caballero, abogado de la víctima, contó la versión de su cliente. Su relato es que la mujer viajaba en el taxi. En el vehículo iban dos personas más. Los antinarcóticos los interceptaron y encontraron la droga en el automotor. Al llegar al distrito, J.S.M.V. fue conducida a una oficina.

Luego de unos minutos, dos oficiales que la escoltaban, se retiraron. Chévez Tórrez aprovechó que estaba a solas con la investigada para ordenarle que se desvistiera. Hubo sexo oral y tocamientos. Mientras esto sucedía, otros oficiales tocaron a la puerta y preguntaron si ya había terminado. Chévez Tórrez también le habría pedido 15 mil córdobas. Se desconoce a cambio de qué. Tampoco se sabe su estado de salud y lo que se verificó fue que el oficial atentó contra su vida.

Juan Rafael Lanzas dejó de cultivar sus 16 manzanas. Vive de la solidaridad de sus vecinos y familiares. Archivo
Juan Rafael Lanzas dejó de cultivar sus 16 manzanas. Vive de la solidaridad de sus vecinos y familiares./HOY:Archivo

Juan Rafael Lanzas y J.S.M.V. no se conocen, pero ya vivieron en carne propia la violencia policial. La desventura de Lanzas con la institución policial inició en el 2017, cuando el Ministerio Público lo acusó de un robo. Al pequeño productor lo señalaron de apropiarse de una bomba de fumigar tipo mochila, una planta solar, un reloj, una arroba de arroz, 10 libras de azúcar, dos pares de botas de hule, un machete, un par de sandalias, una calculadora, una mochila, dos pelotas de jabón y un quintal de frijoles, todo valorado en 6,554 córdobas.

El 29 de diciembre a las 4:00 a.m. un grupo de oficiales llegó a sacarlo de su vivienda por la fuerza y sin una orden judicial. Lo llevaron a una celda en Matiguás y luego a Matagalpa. En la cárcel los abusos continuaron, nunca recibió atención médica. El 11 de enero se le efectuó la audiencia inicial y ese mismo día fue llevado al hospital, donde lo internaron. Dos semanas después, el 25 de enero exactamente, le amputaron los pies. El 16 de febrero del 2018, Lanzas conoció que un juez notificó la sentencia sobreseyéndolo del presunto robo.

La víctima se libró de un juicio porque su familia llegó a un acuerdo con el productor que lo acusó de robarle. Mientras enfrentaba el proceso judicial, un dictamen médico legal que le practicó determinó que padecía un “síndrome febril hemorrágico en shock”.

A tres meses de haber sido agredido por la Policía, Lanzas está postrado en una cama, su esposa, Maribel Suárez asegura que sus llagas aún están en carne viva. “Las más delicadas están en sus nalgas, ha costado que sanen. Por lo demás, él no ha presentado otros problemas de salud, las cicatrices de sus piernas están bien, él come, bebe, platica, todo normal”, cuenta Maribel.

Sin embargo, en lo que la familia se ha visto afectada es en la parte económica, debido a que las tierras que Lanzas cultivaba para el sustento de su esposa y sus cuatro hijos están en el abandono.

“Él sembraba café, maíz, guineos, también cacao. Tenemos 15 manzanas desperdiciadas, yo no puedo trabajarlas porque estoy siempre cuidándolo”. Maribel solicita una pensión para su esposo, igual comparte que “gracias a Dios” han recibido el apoyo de toda Nicaragua, “no solo gente de aquí desea apoyarnos, sino del extranjero, los vecinos nos mandan comida, dinero, estamos bendecidos, pero yo pienso en el futuro, cuando ya no nos ayuden, por eso pido una pensión”, expresa.

Recordar es sufrir A raíz de la agresión de Juan Rafael Lanzas, sus hijos han padecido de terrores nocturnos —cuenta Maribel—. “Ellos se levantan en la noche, de madrugada. Tienen pesadillas, lloran, necesitan apoyo para superar lo que vivieron”.

En torno a ella, aún no logra superar que su esposo fue maltratado de tal manera que quedó sin pies y sin alegría en el rostro. Manifiesta que los casos de abuso policial no pueden seguir en Nicaragua. “Se supone que la Policía está para cuidar, no para agredir, yo, al igual que otras personas que han sido heridas por ellos, pido justicia por mi esposo, los agresores deben ser castigados”, concluye.

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