La primera vendevaho del mercado Oriental

Angelina Morales tiene 45 años de vender vaho en el mercado Oriental. Dice ser pionera en la venta de este alimento en dicho centro de compras

Doña Angelina Morales, junto a su hija. HOY/ Manuel Esquivel

Mercado Oriental

Pocos saben que Angelina Morales fue la primera vendevaho del mercado Oriental. Este trabajo lo define como una tradición familiar, porque lo aprendió de su madre y ella la enseñó a sus hijos y nietos. Lleva orgullosa en su memoria los 45 años que ha dedicado a la venta de este alimento en este centro de compras.

Se puede decir que doña Angelina creció con la venta de vaho. Con solo 10 años acompañaba a su madre a vender en el desaparecido mercado Central. Ahí aprendió todo acerca del vaho, desde su preparación hasta su venta. Luego, siendo joven se casó y se dedicó a hacer su propio negocio.

En 1973 se trasladó al mercado Oriental por la destrucción del mercado Central con el terremoto de diciembre de 1972. Ya era madre, así que llevaba algunos de sus hijos a criarlos al mercado o a vender con ella.

“A mis hijas las crie en el mercado”, se sincera, y asegura que por eso son mujeres trabajadoras, como ella.

En aquellos años un plato de vaho lo ofrecía a cuatro córdobas. Luego el precio se fue incrementando por los costos en su preparación. En la actualidad ofrece la porción de vaho a 40 o 50 córdobas, bastante barato en comparación con otros.

La primera en despertar
Un hábito que no deja doña Angelina es levantarse diario a las 3:00 de la madrugada. Lo primero que hace es encender el fuego, poner el perol y empezar a preparar el vaho.

“Yo me voy de aquí (del mercado Oriental) a las 5:00 o 6:00 de la tarde… me duermo como a las 10:00 de la noche. Ya estoy acostumbrada, aunque no venda vaho, siempre estoy despierta a esa hora (3:00 a.m.)”, confiesa la señora, y dice que no padece de falta de sueño. Ella aprovecha cada momento.

Destina 10 libras de carne roja y 8 libras de gordo para ese perol. Además de los otros ingredientes como el maduro, plátano, yuca y la indispensable cebolla, tomate y chiltoma que le da ese gustito y olor particular.

Un ejemplo
No hay un solo día que esta señora no venda vaho, ella misma lo afirma, “aunque esté enferma, vengo”. Pero según una de sus hijas, es más fuerte que un roble, se enferman más sus nietos que ella.

“Mi madre significa mucho para mí. Me ha enseñado todo y a todos mis hermanos también. Nos enseñó cómo desenvolvernos, a hacer vaho. Sigue todavía apoyándonos a todos”, dice Juana del Socorro Picado Morales, una de las hijas de doña Angelina.

Por su parte Luz Marina Morales Martínez mira a su abuela Angelina como una madre. La acompaña al mercado desde los 8 años. Es el brazo derecho de su abuela en la venta. “Ella me crio, me enseñó a vender, a trabajar. Yo le agradezco que me enseñó muchas cosas”, asegura Morales.

Recuerda todo
Su memoria es nítida. Recuerda que el padre de sus hijos, murió hace 20 años. De sus 15 hijos, solo ocho viven. No olvida la fecha de su nacimiento. Un 29 de marzo de 1936 nació en Managua, muy a las 9:00 de la mañana. Tiene 82 años.

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