Después de una cesárea…

Cuidados que deben tomar en cuenta las mujeres luego de este procedimiento

Cuidados de las embarazadas después de una cesárea. HOY/Thinkstockphotos.com

 

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La cesárea es el parto del bebé a través del abdomen de la madre por medio de un corte o incisión que atraviesa el vientre y útero. En términos técnicos, es la realización de dos cirugías: laparotomía e histerotomía, de allí su complejidad y riesgo.

Esta cirugía mayor se emplea en diversas condiciones de riesgo para proteger y asegurar la vida de la madre y del bebé. No obstante, debido a su éxito y a los avances tecnológicos, se está posicionando como el procedimiento quirúrgico preferido por madres jóvenes y primerizas.

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Es una operación segura, sin embargo, los riesgos después de esta se elevan, así como sus complicaciones.

Factores de riesgo

La cesárea es una cirugía mayor. En esta clase de procedimientos las asociaciones de riesgo que le acompañan son superiores a las de un parto vaginal, así debes tomar en cuenta las indicaciones médicas.

Aunque la operación es muy segura, existen complicaciones asociadas a la madre, principalmente. Entre estas figuran hemorragias graves, infección en vías urinarias o en la herida y complicaciones por el uso de anestesia.

También, pueden presentarse lesiones en algunos órganos cercanos al útero, entre otros efectos.

Después de la cirugía muy seguramente se sentirá ansiosa por cuidar a tu bebé; pero también, sentirá ciertos malestares como náuseas o adormecimiento. Debe hacerle saber a su médico cómo se siente para que puedan recetarle algún medicamento en específico.

Luego de 24 horas le invitarán a incorporarse a caminar. Probablemente, le recomienden ducharse hasta el tercer día para evitar infección en la herida.

Evite consumir

Heridas. Para cerrar las heridas pronto, hay dos cosas que debes evitar: los gases y la infección. Por tanto, hay que suspender algunos alimentos temporalmente, para que tengas una rápida recuperación.

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Provocan gases. Las legumbres, como lentejas, garbanzos y frijoles; lácteos, verduras y legumbres como coliflor, brócoli, cebolla, repollo, pepino y rábano; frutas como uvas y manzanas. También hay que evitar fumar, tomar alcohol y gaseosas.

Alimentación. Deben empezar con una dieta blanda, de sopitas de pollo, caldo de carne. Arroz blanco, sin aderezos ni condimentos. Purés de verduras, sin grasas ni picantes. Nada de grasas como el cerdo o embutidos. Y lo más importante, coma porciones pequeñas y mastique bien.

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