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Vecinos y familiares reciben como heroína a mujer que fue envenenada por expareja

En barrio de Chinandega celebran el regreso de mujer envenenada quien al llegar a su casa abrazó a sus hijos y dio gracias a Dios.

Z.H.V.C. al llegar a su casa abrazó a sus hijos y dio gracias a Dios por su recuperación. Foto Saúl Martínez

Z.H.V.C. al llegar a su casa abrazó a sus hijos y dio gracias a Dios por su recuperación. Foto Saúl Martínez

Segundos después de descender de la ambulancia que la trasladó desde el Hospital General España hasta su humilde vivienda, en la Colonia Roberto González, una sonrisa cargada de cariño se dibujó en el rostro de Z.H.V.C, de 31 años, al abrazar a su pequeña de casi tres años (los cumplirá en abril), muy cerca de su hijo mayor de 8 años.

“Gracias a Dios”, atinó a decir entre abrazos, lágrimas de emociones y aplausos.
Ella estuvo al borde de la muerte en Sala de Cuidados Intensivos, después que su exesposo Douglas Villanueva, de 45 años, la envenenara con una pastilla de curar frijoles en sus partes íntimas. Eso provocó la llegada de una comisión de especialistas médicos desde la capital hasta lograr su mejoría y once días después se le dio de alta.

Vecinos contentos

La comunidad de la Colonia Roberto González estuvo atenta con las oraciones, a la expectativa de la salud, y al recibimiento que hicieron a Z.H.V.C., a las 10:00 de la mañana de este lunes, cuando fue dada de alta.

Autoridades de salud, la alcaldesa sandinista Aura Lila Padilla, el comisionado mayor Douglas Juárez y José Manuel Espinoza, en representación del Gobierno, le ayudaron a bajar y asegurar su estadía en la vivienda, ubicada en el costado oeste del centro de salud municipal.

Hasta ahí la municipalidad ha trasladado materiales de construcción para realizar mejoras en la casa.

“Al hacerme ese daño nunca pensó que los niños iban a quedar solos”, recalcó Z.H.V.C. con voz baja, sentada en la parte exterior de su vivienda.

Lenta recuperación

La recuperación ha sido lenta, está en vigilancia médica, tendrá que asistir al centro asistencial para valoraciones ginecológicas y su familia también recibirá atención psicosocial.

Su agresor y excompañero de vida, Douglas Villanueva, de 45 años, fue acusado por el delito de femicidio en grado de frustración en perjuicio de la mujer.

Según la Fiscalía, el pasado 16 de marzo, el sospechoso citó a la víctima con la excusa de entregarle la pensión alimenticia de sus hijos.

Ese día, “bajo chantaje, intimidación y violencia la sometió sexualmente y en una clara manifestación de odio hacia la víctima el investigado le introdujo en la vagina un producto farmacológico denominado fosfuro de aluminio, un químico tóxico corrosivo que le produjo lesiones gravísimas, que causaron un daño a su integridad física y una intoxicación que le expone a un peligro inminente de muerte”, refirió la Fiscalía.

Origen humilde

La familia sobrevive de la venta de dulces, meneitos y galletas. Antes de la tragedia, Z.H.V.C. se ganaba la vida lavando ropa y limpiando en casas donde la buscaban.

“No sé cómo expresar, estamos los habitantes reunidos aquí en presencia de un milagro de Dios, la mano poderosa estuvo cada día de su vida con esta pobre madre que dejaba a sus hijos solos por la maldad del hombre por el hombre”, expresó emocionado el vecino Tito Daniel Carrera Caballero.

La profesora Sayonara Aguilar refirió que hay mucha alegría por sus niños. “Me arrodillé y siempre estuve orando por ella y por sus hijos, que son niños chiquitos, su papá no va a existir ya, ellos van a saber que ahí tienen a su madre”, mencionó Aguilar.

Ana María Canales, directora de la Escuela Efraín Tijerino Mazariego, se mostró alegre con la llegada de Z.H.V.C., por su niño, que asistirá de nuevo a la escuela donde estudia el tercer grado.

“Estamos en señal de solidaridad, esperábamos lo peor, pero Dios decide y determina nuestro rumbo”, indicó la docente.

En casa, con vida y esperanzas
Lo primero que la mujer hizo al bajar de la ambulancia que la llevó a casa, fue agradecer a Dios por volver con vida.

De inmediato, buscó entre la multitud a sus niños y los abrazó entre lágrimas.

Entró a su humilde vivienda abrazada de amigos y familiares que le expresaron cariño, admiración y solidaridad.

Entre varias cosas que dijo la sobreviviente, lamentó que el padre de sus hijos no pensó en ellos cuando intentó matarla.

Autoridades municipales y de gobierno central llevaron ayuda y ofrecieron apoyo en la construcción de la humilde casa de Z.H.V.C.

Z.H.V.C. abrazó a sus hijos con mucho cariño y así esbozó una sonrisa. Estaba feliz de estar en casa de nuevo. Foto: Saúl Martínez

Z.H.V.C. abrazó a sus hijos con mucho cariño y así esbozó una sonrisa. Estaba feliz de estar en casa de nuevo. Foto: Saúl Martínez

Es una mujer que venció a la muerte

El retorno de Z.H.V.C. a su hogar fue del todo emotivo. Abrazos, lágrimas, numerosos “gracias a Dios” por parte de familiares y vecinos. La pregunta que surge entre tanta dicha es: ¿La salud de esta mujer está totalmente restituida?

Según Jesús Marín Ruiz, médico internista y toxicólogo, “físicamente está perfecta”, sin embargo, recomienda mayor cuido de ahora en adelante. “Gracias a Dios está con vida. Esta mujer recibió el mismo tratamiento que se le daría a una persona que tomó oralmente la fosfina (pastilla para curar frijoles)”, apunta el galeno.

Asegura que lo oportuno en este caso fue que Z.H.V.C. llegó al hospital a tiempo. “El protocolo de atención ya establecido por las unidades médicas, en estos casos de intoxicación, fue llevado a cabo exitosamente”.

El toxicólogo menciona que la dosis que recibió Z.H.V.C. fue muy alta, por eso estuvo entubada, se le suministró medicamento que ayudara a combatir cualquier infección. “Los médicos trataron cualquier malestar que ella presentaba, los resultados son esos que ya conocemos… está viva”, resalta.

El médico felicita a la sobreviviente y al personal de salud que estuvo siempre pendiente de ella. “Su actual salud demuestra la eficacia del protocolo, se sabe que los primeros días son los más duros y se presentan dificultades orgánicas… lo bueno es que no se le apartaron ni un momento en el hospital”, expresa.

Por su parte, José Antonio Delgado, especialista en ginecología y máster en Salud pública, externa que Z.H.V.C. no tendrá complicaciones físicas en el futuro. “Ya la fosfina en su cuerpo se disipó, por eso le dieron de alta. Cabe mencionar que este tóxico no deja secuela”, manifiesta.

Detalla que Z.H.V.C. no presentará consecuencia en su vida sexual. “No hay quemadura genital, no hay pérdida de células, tampoco habrá menos lubricación, ella está sana”. Delgado hace énfasis en la salud psicológica de la sobreviviente.

“Ella debe superar el hecho de que estuvo a punto de ser asesinada, eso bien puede llevarla a padecer un trauma… de igual forma, la terapia es necesaria para que en el futuro pueda rehacer su vida con alguna pareja ”, finaliza el máster en Salud pública.

Z.H.V.C. fue recibida con alegría por familiares, amigos y vecinos, que todo el tiempo estuvieron pendientes de su recuperación. Saúl Martínez
Z.H.V.C. fue recibida con alegría por familiares, amigos y vecinos, que todo el tiempo estuvieron pendientes de su recuperación.
Saúl Martínez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“No basta con celebrar”

Contra pronósticos de muerte, Z.H.V.C. está de regreso en su casa, en Chinandega, al occidente del país. No obstante, su victoria sobre la muerte, más que una celebración, debería ser a criterio de organismos que trabajan en la prevención de violencia un recordatorio que los hombres continúan matando mujeres.

“Lo mas importante creo es que los hombres tienen el ánimo de quitarle la vida a las mujeres. Pero estas mujeres son tan fuertes, que se aferran a la vida, piensan en sus hijos. No sé de dónde sacan tanta fuerza y fortaleza para lograr sobrevivir”, manifestó Eveling Flores, activista de la Red de Mujeres contra la Violencia.

Para Flores, la historia de Z.H.V.C. —quien es la víctima 17 en sobrevivir a un femicidio— no acaba aquí. Ahora debe lidiar con las secuelas del ataque. “Hay que enfocarse en las secuelas. En la mujer esas quedan para toda la vida. Ahora ella tiene que decidir si se reinserta como mujer productiva económicamente o permanece en la casa”, precisó Flores.

Argentina Olivas, activista del Colectivo de Mujeres de Matagalpa, considera que la buena nueva no basta solo con celebrarla. A su criterio, ahora el Estado debe darle seguimiento un seguimiento a la víctima.

“Hay que ver en qué condiciones va a quedar esta mujer. Hasta donde sé, unas pastillas de esa magnitud destruyen el sistema cuando son tomadas, destruyen el esófago. Si son por la vagina, habría que ver en qué condiciones quedó. Es probable que quedó lisiada. Pueda ser que no haya muerto, pero te aseguro que esta mujer a nivel de salud quedó destrozada no solo físicamente, sino emocionalmente”, precisó Olivas.

Douglas Villanueva, de 45 años, le introdujo en la vagina una pastilla tóxica a su expareja. HOY/Foto: Archivo -Alejandro Flores

Comentó que además del seguimiento, las autoridades deberían ejecutar campañas masivas de prevención contra la violencia. Pero que esta sea ejecutada con el rigor que merece.

“Por ejemplo, con todo el tema de los accidentes de tránsito, que no digo que sea un tema inferior, sino que se mira un interés político por parte del Estado por reducir los accidentes. En esa misma lógica, se debería tomar en serio el tema de la violencia hacia las mujeres. Debería haber una campaña que incluya a todas las instituciones. Tenemos una ley que es buena, pero mientras no se crean las condiciones no sirve de nada. No basta con tener buen argumento jurídico” , explicó Olivas.

La eterna demanda

Lo ideal en casos como el de Z.H.V.C., es que el Estado la incorporara en programas sociales de rehabilitación. Pero esto no se hace en el país. “Esta es la demanda que tenemos en la red, que el Estado no sea solo sanción de delitos, sino también de prevención y reparación del daño. Que las mujeres reciban atención médica, programas de rehabilitación”, mencionó Eveling Flores, de la Red de Mujeres.

En Nicaragua existen organismos que trabajan la violencia machista. Pero su función consiste en acompañar a las mujeres en la búsqueda de acceso a la justicia. Flores enfatizó que son “una instancia de incidencia, sensibilización y seguimiento al cumplimiento de las leyes”.

En lo que va del 2018, el organismo Católicas por el Derecho a Decidir contabiliza con Z.H.V.C. 17 casos de mujeres que han sobrevivido a los ataques de sus parejas o exparejas.

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