Una mujer con mucha precisión

Esperanza Guevara tiene más de 20 años de vender trozos de verduras en el Oriental

esperanza, trozos, verduras, oriental, compradores, ventas, el novillo

HOY / Manuel Esquivel

HOY

Esperanza Guevara Potosme, de 65 años, tiene más de 20 de ofrecer sus trocitos de verduras, listos para cocinar, en una de las esquinas de El Novillo en el Oriental.

Corta los chayotes con una precisión increíble, sin miedo a herirse los dedos, luego echa los trocitos pequeños en una pana donde ya habían zanahoria y papas.

Guevara recuerda el Oriental como un sitio donde se le sacaba bastante ganancia a la venta de sus productos, ya que según ella las personas entraban más al mercado y no había tanto desorden como el que impera en estos tiempos.

“Antes, cuando yo vine aquí hace años, se vendía bastantes productos, compraba barato los productos y daba a buen precio”, manifestó Guevara.

Siempre he luchado para salir adelante y logré sacar adelante a mis hijos, aquí sigo adelante luchando en el mercado aunque ya no sea lo mismo”. Esperanza Guevara, Comerciante

El tramo improvisado de doña Esperanza está cubierto con una sombrilla de colores para cubrirse del sol, ahí tenía varios sacos con productos, también vende verduras por unidad a las que echa agua de vez en cuando para que se mantengan frescas.

Doña Esperanza tuvo ocho hijos, los cuales ya están casados. Alquila un cuarto porque dice que el pasaje le sale muy caro hacia el departamento de Masaya de donde es originaria.

Habita en un barrio cercano al mercado Oriental, manifestó que le hace falta estar con su mamá que ya está anciana, pero que la va a ver bastante seguido.

HOY / Manuel Esquivel

En Masaya su familia vive en el barrio San Jerónimo y cuando decidió irse a vender al Oriental fue porque escuchaba decir que el comercio era bien productivo.

“Eso de que se vendía bastante en el Oriental era verdad, pero cuando empecé a venir, le estoy hablando hace más de 20 años, pero ahora nada es igual”, expresó.

Vende poco
Doña Esperanza Guevara indicó, sacando varios billetes de 20 córdobas de su delantal, que no había vendido ni siquiera 200 córdobas y que ya eran casi las 11:00 de la mañana.

Atribuye la falta de clientes al desorden y a la delincuencia que impera en este lugar, por más que la Policía y los grupos de seguridad se esmeren en tratar de reducir los robos.

...

Notas Relacionadas