¿Alcohólico yo? Sepa más sobre el alcoholismo

No sabemos con certeza el porqué del alcoholismo. Lo que sí sabemos es que es una enfermedad física, mental, espiritual, emocional, familiar y social

No sabemos con certeza el porqué del alcoholismo. Lo que sí sabemos es que es una enfermedad física, mental, espiritual, emocional, familiar y social. Sabemos también que es progresiva, rastrera, de fatales consecuencias y que no tiene cura, solo se puede controlar como lo hace una persona con la diabetes.

Una vez pasada la delgada línea entre el bebedor social y el alcohólico no hay vuelta atrás. El enfermo alcohólico que deja de beber debe seguir un programa de crecimiento personal para tener una vida sana, productiva y feliz, pero seguirá siendo alcohólico toda su vida.

Se ha encontrado que el alcohólico puede tener o no una familia de origen disfuncional, evidentemente esta última agrava el problema.

Los maltratos, la soledad, la falta de protección, la falta de valores, el medio ambiente hostil, la influencia de supuestos amigos que consumen y factores personales como una baja autoestima, poca confianza en sí mismo, creencia de no ser útil, la irreal idea de no ser amado (al menos no en la forma que él piensa que es la correcta) son factores que precipitan el problema y favorecen que el alcoholismo se desarrolle con más rapidez. Algunos investigadores consideran que hay un factor congénito relacionado con la insuficiencia de ciertas sustancias en el cerebro, lo que explicaría ciertos rasgos de la personalidad que se presentan en el alcohólico aún antes de comenzar su carrera de embriaguez y que permanecen una vez que deja de consumir alcohol, a menos que entre en un proceso que lo lleve a mejores estados de conciencia y madurez emocional.

Lo que define al alcohólico es su pérdida de libertad frente al alcohol. Ante el que siente una auténtica e irresistible apetencia frente a la que su voluntad fracasa. Pero esto es algo que el alcohólico suele negar: “Solo bebo los fines de semana, a nadie le pido”. “Yo lo dejo cuando quiera” y sigue cayendo, destruyendo su vida y la de los demás. El individuo puede beber un día a la semana y ser alcohólico puesto que no es la frecuencia lo que lo determina como tal sino la falta del control en su forma de beber y la ansiedad que se genera cuando ese día no se va a beber.

El alcohólico bebe por todo y por nada, si está feliz va a celebrar, si está triste va a ahogar sus penas, todo se convierte en la excusa perfecta para ir a emborracharse. Realmente está secuestrado por su mente y por la mala gestión de sus emociones además de la falta de valentía para enfrentarlas.

Conocer acerca de la enfermedad alcohólica y admitir que se es alcohólico es la llave para iniciar un proceso de recuperación seguida de la buena voluntad para trabajarse a sí mismo y el acompañamiento individual con un profesional y grupal con personas que tienen el mismo objetivo, mantenerse sin beber y aprender a vivir.

Tu vida tiene que ser muy miserable para querer emborracharte todos los fines de semana. ¿Lo es?

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