Las mascotas y la marihuana, dos cosas incompatibles

Leía un día de estos en CNN la descripción de un caso de intoxicación por marihuana de un perro... en lo que va de un año he atendido ya tres casos

 

HOY

Leía un día de estos en CNN la descripción de un caso de intoxicación por marihuana de un perro, lo que me hizo recordar que en lo que va de un año he atendido ya tres casos de intoxicación por marihuana en perro, pero si repaso mis treinta y tres años de ejercicio de la profesión, nunca antes había tenido casos similares. ¿Por qué ahora?

Evidentemente estamos viviendo un contexto social distinto a otras épocas, en las que la marihuana se fumaba por rebeldía, diversión o actitud frente a la vida… recordemos si no las épocas del amor libre y el movimiento hippie… era una constante la fumadera de turno.

Pero hoy, donde la soledad se ha vuelto un icono inexpugnable reforzado por los smartphone y las redes sociales, donde la soledad se transforma en anarquía rebelde de seres humanos que intentan escapar del sistema a través de tatuajes, piercing, peinados y vestimentas no convencionales, hay varios factores de consumo que se incrementan acompañando cambios… las pizzas por delivery, las gaseosas dietéticas y la marihuana (en los casos más sanos…).

No vamos a juzgar si está bien o está mal, si es bueno o es malo fumar, de hecho, científicamente las versiones se encuentran y se desencuentran, y quieran decirlo o no, creo que todos los que tenemos varias décadas de profesional, en nuestra juventud nos fumamos un par de porritos, después de todo, nuestro rol y acción es ser veterinarios y de lo que hablamos es salud animal.

¿Cómo se desarrollan o desarrollaron los casos que hemos atendido?, en los tres casos encontramos factores comunes, gente que vivía en soledad, en casas o habitaciones pequeñas, con una relación tóxica con su mascota (duermen en la misma cama, etc.), profesionales free lance con trabajo en línea, todos tenían su alijo de marihuana en el cuarto, colocado sobre una repisa o en la mesa de luz, salen un momento a tomar aire, y cuando vuelven, la marihuana desapareció y el perro está postrado.

El metabolismo basal de los perros es mucho más alto, rápido e intenso que el del ser humano, por lo que absorbe la droga inmediatamente, en gran cantidad, llegando al cerebro donde provoca una sensación de borrachera, náuseas, desequilibrio, parálisis de sus miembros, postración, entrando en pocos minutos en coma, con dilatación pupilar y parámetros clínicos estables.

El primer problema es que los dueños se muestran reticentes a confesar que tenían marihuana en su poder y cuánta, por falsa moral, por miedo a que digamos algo, porque es un delito, por muchas razones, hasta que ven que damos vueltas y vueltas y no entendemos qué le pasa a su perro, y terminan confesando a veces, demasiado tarde.

¿Por qué tarde? Porque si nos dicen de entrada, le provocamos el vómito inmediatamente al perro, alivianando la carga tóxica, y comenzamos una terapia fluida de desintoxicación, pero si demoran en decirnos, las toxinas se han absorbido en su totalidad. Tuvimos un paciente que estuvo casi diez días durmiendo, totalmente en shock, hasta que regresó del coma y lo pudimos salvar, se había tragado dos paquetes enteros, de cinco onzas, pero nos lo dijeron al segundo día.

No vamos a juzgar lo que hacen, cómo lo hacen, ni por qué lo hacen, no nos corresponde, solo recomendamos que tengan cuidado con el manejo de la droga, y si acuden al veterinario, confiesen de entrada lo que sospechan para poder actuar con premura y salvar al animal.

Decano de la Facultad de Ciencias Agrarias, UCC y presidente de la Fundación A.Mar.Te. Teléfono: 8852-1488 correo: enrique.rimbaud@ucc.edu.ni

 

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