Cristofer Rosales, retador a la corona: “Daigo Higa es peligroso, pero podré con él”

"No me intimida que tenga el ciento por ciento de nocauts. No me da miedo. Lo que haré es fortalecer mi abdomen, porque ahí centra su ataque", dice.

Cristofer Rosales y Daigo Higa tienen los estilos y el poder para ofrecer un gran combate el 15 de abril. ARTE/ MARIO FLORES

Cristofer Rosales sabía que su apoderado William Ramírez estaba negociando el combate con el japonés Daigo Higa (15-0-0, con 15 KO), por la corona de las 112 libras del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), pero al saber que fue oficializado este lunes en Japón, el Látigo se levantó de la cama dando tumbos de alegría.

El sueño que tanto esperaba lo tiene en sus narices: ser campeón del mundo. La batalla se realizará el 15 de abril en Yokohama y sabe que de ahora en adelante el mundo ha quedado en sus manos.

¿Cómo te pone esta noticia?

Muy contento. Me cayó de sorpresa, como un balde de agua fría. No tenía planes de pelear por título del mundo todavía, yo me lo imaginaba a finales de año porque había subido al número 2 en el ranking, pero ahora que tengo el chance voy a aprovecharlo.

¿Quién fue esa persona a la que le avisaste primero?

A mi madre. Compartí la emoción con ella. Es un sueño que se nos hace realidad. Ella está feliz por todo esto. Pero a mi tío Rogelio González (q.e.p.d.) es a quien le dedico esta pelea.

¿Qué sabés de Daigo Higa, tu rival del 15 de abril?

De Higa supe cuando le ganó el título en mayo (2017) al mexicano Juan “Churritos” Hernández, me sorprendió que lo noqueara en seis rounds, bastante rápido. Desde entonces lo sigo. Su golpe letal es el gancho de izquierda, sigue con el uppercut y remata con el cruzado. Sabe caminar, golpear abajo, combinar, pero no ha tenido un oponente que lo exija al máximo.

Higa mete miedo con su pegada, a todos los ha noqueado.

No me intimida que tenga el ciento por ciento de nocauts. No me da miedo. Lo que haré es fortalecer mi abdomen, porque sé que ahí es donde centra su ataque. A muchos les ha hecho daño de esa manera.

En frío, ¿cómo pensás que se pueda desarrollar la pelea?

De mi parte con mucha inteligencia. No me gusta andarme corriendo, eso no es ofrecer pelea, hay que darle al público momentos de impacto. Buscaré cómo controlarlo a la distancia y mirar la oportunidad de conectar mis golpes. Si veo que llevo ventaja con mi pegada, voy a buscar cómo darle, lo que quiero es salir lo más limpio que pueda, no es solo es pararse en el centro y volar golpes como loco.

¿Creés que este compromiso te llega en tu mejor momento?

Digo yo que sí. Llega en el momento justo, más que nunca estoy motivado. Pude lograr la victoria en Italia contra Mohammed Obbadi y desde entonces me vengo sintiendo al cien. Se me está dando esta bendición, será una cartelera que tendrá en juego tres títulos del mundo y sé que muchos ojos estarán pendientes de lo que haga ese día.

En el boxeo ningún campeón es para siempre, ¿creés que Higa está a tu alcance?

Higa, Kyoguchi e Inoue son considerados la sensación del boxeo japonés en este momento. Él tiene 15 victorias y 15 nocauts. Tiene mucho mérito lograr eso. Pero yo estoy enfocado en ganar ese título, en convertirme en el campeón de Nicaragua, ya que ahorita no tenemos, ser una alegría para las promotoras WRAM Boxing y Nicaboxing, de don William Ramírez y Pablo Osuna.

¿A quién se parece Higa de los peleadores nacionales?

Los japoneses han querido tomar el estilo de Román González, quieren lucir como él. También le encuentro parecido con Félix Alvarado, porque es alguien que siempre está inquieto, va hacia adelante, cerrando espacios, y de igual forma tira ese gancho de izquierda.

¿Ellos pudieran ser buenas opciones para las labores de guanteo?

Perfectamente. Son dos boxeadores con grandes cualidades, de los mejores que tiene nuestro país.

A nivel económico, ¿esta pelea supone un gran alivio?

Sin duda, ayudará bastante a mi familia. Es una bolsa muy cómoda y si gano la corona sé que los bonos se duplicarán. Voy a darlo todo, esa es mi promesa, hasta la última gota de oxígeno de ser posible.

¿Higa en dos palabras?

Muy bueno.

¿Demasiado peligroso?

Sí, pero podré con él.

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