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Tricicleros: Una vida que se gana a puro pedal

Los tricicleros recorren casi un kilómetro de ida y vuelta cargando el equivalente de hasta tres veces su peso y durante más de 13 horas cada día

En la Asociación de Tricicleros Laureles Norte (Atlan) hay 72 dueños de triciclos y buscan organizarse de forma legal. Carlos Valle

En la Asociación de Tricicleros Laureles Norte (Atlan) hay 72 dueños de triciclos y buscan organizarse de forma legal. Carlos Valle

Managua

A las 06:00 de la mañana inicia la jornada laboral de los tricicleros del barrio Laureles Norte. 72 personas entre las edades de 15 a 50 años estacionan sus triciclos en la populosa “Pista de las Caponeras”, para aguardar a los clientes que se dirigen a la terminal de la ruta 111, Sabana Grande, el Mayoreo, el barrio 31 de Diciembre y a todos los sectores aledaños.

Pedalean por más de 13 horas a diario y a pesar de que sus cuerpos no poseen la musculatura de un ciclista profesional, son capaces de cargar el triple de su peso y equilibrar el manubrio en todo tipo de terrenos, ya sea en tierra o pavimento.

“Sabemos que estas caponeras no son como las otras que tienen motor, aquí uno se foguea duro, es un trabajo de pura fuerza, se necesita resistencia y sobre todo disposición de salir adelante”, comenta el triciclero José Isaías Zambrana, de 26 años.

En lo concerniente a los precios de cada carrera, estos oscilan entre los cinco y diez córdobas por persona, un monto que no retribuye justamente el esfuerzo físico que hacen a diario. Sin embargo, ellos atesoran su trabajo porque es el medio que les permite alimentar a sus familias.

“Hay momentos en que la cosa está movida, pueden lograrse entre 200 y 400 córdobas. Cuando está malo no se hace mucho. Peor si la máquina que se anda es alquilada”, manifiesta el caponero Bismarck Antonio González, de 30 años.

Ventajas de ser dueño

72 dueños de caponeras están afiliados a la Asociación de Tricicleros Laureles Norte, (Atlan). Algunos conducen sus unidades, otros las alquilan a 110 córdobas el turno; cien el día y diez el estacionamiento.

Quienes las rentan tienen otras fuentes de ingreso. Es el caso de Jorge Rafael Ibarra, de 33 años, propietario de un triciclo. También es mecánico empírico de bicicletas, alquila un local espacioso que de día le sirve como taller y de noche como depósito de caponeras.

Cuenta que su triciclo logró adquirirlo favorablemente gracias a un conocido.

“Me la vendió un soldador profesional que había quedado sin trabajo y tenía material en su casa. La usó un tiempo y luego decidió feriarla. Me la dio en 6,300 córdobas, la afilié a Atlan y contraté a un cadete mientras yo atiendo el taller”, apunta.

Ibarra no pedalea, se encarga del mantenimiento del triciclo propio y el de los demás. Dice que las llantas son prioridad para evitar retrasos y accidentes.

“El pago por inspección varía, las emergencias más comunes son las ponchaduras, yo cobro 10 pesos, plan ‘broder’ porque en las vulcanizadoras les quitan treinta”, asegura.

Algunos tricicleros son dueños del medio, otros funcionan como “cadetes”. Carlos Valle
Algunos tricicleros son dueños del medio, otros funcionan como “cadetes”. Carlos Valle
El triciclo
El término ‘caponera’ tomó popularidad en Nicaragua por la telenovela colombiana La Caponera presentada en un canal nacional en el año 2000, en esta producción aparece un triciclo o ciclotaxi.

Ahora la palabra se usa para nombrar a los vehículos con tres ruedas: mototaxi, torito o triciclo. Los triciclos son los únicos que se mueven a puro pedal.

Los tricicleros se encuentran organizados. En su terminal deben esperar turnos para cada salida. Carlos Valle
Los tricicleros se encuentran organizados. En su terminal deben esperar turnos para cada salida.
Carlos Valle

Por un servicio profesional

Ismael Espinoza es el presidente de la Asociación de Tricicleros Laureles Norte (Atlan), además de su cargo como representante de la cooperativa, también opera como mecánico y alquila el garaje de noche.
Diariamente convoca a reunión a todos los afiliados para darles recomendaciones, lo primero que les recuerda es que tienen la obligación de realizar un trabajo con responsabilidad.

“Se los hago saber porque todavía estamos en proceso de legalización, ya fuimos a la Central Sandinista de Trabajadores (CST), ellos nos están apoyando, ahorita está el proceso de personería jurídica donde nos acreditarán como una asociación de tricicleros. Claro, ya tenemos el permiso del Ministerio del Trabajo, por eso nos presentamos sin problemas en las calles”, explica Espinoza.

Responsabilidad

Otra de las sugerencias que Ismael les da a sus compañeros es cuidar la presentación, o sea usar zapatos que faciliten el pedaleo, camisas y pantalones formales que les protejan los músculos y de la insolación. En lo concerniente a las edades está consciente que tiene un equipo en su mayoría joven y al conseguir la personería, deberán decidir si sacarlos o no.

“No queremos que se vaya nadie, están aquí porque tienen necesidad, pero cuando todo esté en orden deberemos ser estrictos y si un chavalo de 17 años quiere caponerear deberá traer una carta de su tutor, los adultos pues no tendrán problemas, solo tendrán que preocuparse por cuidarse el peso, la salud y conducir con diligencia”, expuso Espinoza.

El grupo de tricicleros de los Laureles Norte es uno de los últimos que prevalecen en Managua, la tendencia de los vehículos de tres ruedas, movidos a pura fuerza de pedal ha ido desapareciendo debido a la afluencia de las mototaxis y los famosos toritos.

Gremio útil

Los conductores de este gremio aducen que ser triciclero no es el trabajo más rentable y que “tienen más las de perder que las de ganar”.

Pero según Vidal Almendárez, presidente de la Federación Nicaragüense de Cooperativas de Taxi (Fenicootaxi), el mérito está en que estas unidades vinieron a solucionar la demanda de medios de transporte en sitios en los que no podían ingresar taxis o buses.

“Poco a poco se convirtieron en un tipo de empleo emergente para gente que más lo necesitaba”, comenta.

Dinero
300 córdobas en un día bueno puede llegar a ganar un triciclero. En un día malo la ganancia es de C$100.
Lucelia de los Ángeles Picado. Carlos Valle
Lucelia de los Ángeles Picado.
Carlos Valle
La triciclera de la Atlan
Lucelia de los Ángeles Picado, de 27 años, es la triciclera del barrio Laureles Norte, de la Asociación de Tricicleros (Atlan), al igual que sus 71 compañeros se estaciona a las 06:00 de la mañana en la pista de las caponeras a esperar clientela.

Su estatura de 1.55 metros y su peso pluma no le es impedimento para pedalear con carga por más de 10 horas al día. La caponera que conduce no le pertenece, debe pagar 100 córdobas el turno y 10 córdobas por “la guardada” de la unidad, por eso no desaprovecha ningún viajecito, “no importa que sea largo o pesado, debo hacerlo si quiero lograr mi meta, primero me apuro en recaudar el dinero ajeno, luego, me dedico a lo mío”.

Esta mujer asegura que todo el “penqueo” del día tiene un sentido: alimentar, vestir y calzar a su hija de cuatro añitos. “Soy madre soltera, hace más de seis meses me quedé sin trabajo, la pasé dura porque mi niña aún bebe leche, usa pañales y yo no tenía para comprar nada, hablé con un vecino que andaba buscando quién le manejara su triciclo y me lancé”, detalló.

Picado no desprecia los trabajos pesados, “no me gusta lo dejado”, dice. En su antigua labor se dedicaba a pintar camiones. Cuenta que durante sus períodos menstruales no anda con muchos dramas, “eso no me limita, me tomo mis pastillitas y a pedalear se ha dicho”, asegura.

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