Consejos prácticos para eliminar las impurezas del rostro

La batalla de la limpieza facial profunda es contra los puntos negros y espinillas

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Los cuidados faciales son tan importantes como el aseo personal. En este mundo nos encontramos diversos problemas en el rostro, que van desde acné hasta manchas, ¡imposibles de esconder!

La frecuencia con que debemos realizar una limpieza facial profunda varía dependiendo del tipo de piel de la persona. Por ejemplo, si el cutis es graso y en él anidan puntos oscuros, es bueno hacer una limpieza semanalmente hasta que el rostro consiga un equilibrio que le permita extender la frecuencia de la acción limpiadora a dos semanas.

Hay otro grupo importante de mujeres y hombres para quienes basta una limpieza facial al mes, pues su tipo de piel no exige atenciones tan rigurosas, aunque sí todos agradecen la rutinaria limpieza nocturna diaria.

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Alimentación

La batalla de la limpieza facial profunda es contra los puntos negros y espinillas resultantes de la acumulación de impurezas ambientales o producidas por el propio organismo. Prevenirlas muchas veces requiere de cambios en los hábitos alimentarios para conseguir una dieta diaria saludable y equilibrada.

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Contrario a lo que muchos piensan, este tipo de tratamiento facial no resuelve el acné juvenil, al contrario, podría empeorarlo si antes no se aplican cremas antisépticas y antiinflamatorias que eviten complicaciones.

Limpieza en casa

Lávese la cara con agua fresca y jabón. Haga un masaje con la yema de los dedos sobre el área del mentón, entrecejo y cuello para relajar los músculos. Este preámbulo permitirá que los poros se abran con mayor facilidad y propicie la producción de colágeno y elastina a nivel celular.

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Aplique un exfoliante y siga masajeando suavemente el rostro.
Coloque el rostro frente a una cazuela o cubo con agua caliente —separado al menos 30 centímetros— de manera que el vapor le ayude a abrir los poros. Para hacerlo más efectivo, puede cubrir la cabeza con una toalla o paño de manera que concentre el vapor. Esta técnica puede sustituirla por la aplicación de toallitas calientes sobre el rostro.

Una vez abiertos los poros y con las manos recién lavadas con agua y jabón, proceda a extraer los puntos negros apretando con la yema de los dedos, nunca con las uñas. Si sangra, no continúe. Evite apretar las zonas enrojecidas y duras que anteceden al brote de barros o espinillas, esto solo empeoraría esa zona. Es aconsejable envolver la yema de los dedos que usa para apretar, con gasas asépticas y así evita infecciones posteriores.  Finalice aplicándose una loción o tónico con un algodón y luego una crema hidratante.

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