Asesino bebesangre condenado a 121 años de prisión

Según el codigo penal de Costa Rica solo pasará 50 años en prisión

El Tribunal de Juicio de Cartago, condenó a 121 años y un mes de prisión al peón agrícola nicaragüense Delvin José Sevilla Bonilla, de 44 años, como responsable de la matanza de una familia también nicaragüense, ocurrida el 28 de mayo de 2015 en una finca cafetalera de Santa María de Dota, sur de San José.

Sevilla Bonilla, también conocido como Jairo Díaz Aragón, Róger García Borge y hasta William Hernández Díaz, fue condenado a 35 años de cárcel por homicidio calificado en perjuicio de Elena María Suárez Miranda, de 9 años, así como 32 años por dos delitos de violación calificada a la misma menor.

Además, el Tribunal lo condenó a 54 años de cárcel por tres delitos de homicidio simple contra Abraham, de 11 años y hermano de Elena María; así como en perjuicio de los padres de ambos, Ramón Suárez Espinoza, de 50 años; y su pareja, María Haydee Miranda Salmerón.

Asimismo, fue condenado a 1 mes de cárcel por el hurto simple de tres celulares de las víctimas; y exonerado de seis delitos de amenazas, uno de restricción, uno de ofensas a la dignidad y de otro delito de maltrato contra su ex compañera sentimental, Hannia Muñoz Picado.

Delvin José Sevilla Bonilla (camiseta gris) fue declarado culpable en un tribunal de Costa Rica. HOY/Josué Bravo

Los homicidios simples del niño y sus padres, fueron catalogados de esa manera porque la Fiscalía no logró calificarlos con hechos.

No obstante,  el nicaragüense no deberá descontar más de 50 años de cárcel, según el código penal costarricense.

El hecho inició en un humilde rancho de láminas de zinc, madera y plástico, donde la humilde familia vivía. Dentro del aposento del lugar, el sospechoso asesinó a la niña y participó de los crímenes del resto de su familia, a quienes dejó tirado entre la montaña.

“Acá el acusado se aprovechó de la condición en la que se encontraba esta familia de migrantes, en condiciones de pobreza extrema, literalmente en la montaña sin servicios, sin ningún tipo de facilidad”, dijo el presidente del Tribunal, el juez  Alexander Salazar.

“Se asoció con otros (dos desconocidos) en una empresa criminal y decidieron aumentar su dolo ofensivo, a través de la utilización de armas blancas (cuchillo y machete) para garantizar el éxito de la empresa que se dedicaron a realizar”, añadió Salazar.

Atrocidad

El juez reprochó la bestialidad con la que actuó el nicaragüense, sobre todo con la niña, a quien le amarró las manos con un cordón de zapato, la vendó y la amordazó con trapos para impedir que ella llorara o pidiera auxilio.

Luego la hirió de puñal en varias partes del cuerpo, una de esas heridas le partió el corazón. Agonizando, la violó en dos ocasiones, una vez por el ano y otra por la vagina, según el Tribunal.

Sin bastarle lo cometido, le partió el estómago con una herida que inició en el cuello y bajó hasta la vagina.

Los exámenes forenses encontraron semen y otros fluidos biológicos de Sevilla Bonilla en la vagina y el calzón de la niña. Además, roturas de penetración sexual en el himen y el ano.

Al resto de la familia también maniató, amordazó y los hirió. Al niño lo apuñaló por la espalda, mismas heridas que le quebraron las costillas. Su cuerpo quedó en un charral de la finca.

A la mamá la apuñaló varias veces, una de ellas le perforó el pulmón. A don Ramón le propinó heridas en cabeza, frente y cuello. Las del cuello, al parecer provocado por el machete, casi lo decapitan. Estaba irreconocible, según el Tribunal.

Los cuerpos de Suárez y Miranda quedaron tirados en una quebrada, donde pasa un riachuelo, para que nadie los encontrara, según el Tribunal.

Además del semen y otros fluidos biológicos de Sevilla Bonilla encontrados en el cuerpo de la niña, el Tribunal tomó como válido el testimonio de Muñoz Picado, quien dijo que el jueves 28 de mayo de 2015, él salió temprano de la casa con un cuchillo y un machete, y regresó con la ropa ensangrentada a altas horas de la noche.

El nicaragüense lanzó la ropa con sangre dentro de una letrina para ocultarla, le comentó a su mujer que había violado a la niña y luego asesinó a toda la familia. Luego de explicarle, amenazó  a Muñoz Picado con matarla si lo denunciaba ante las autoridades.

Interceptaron llamadas

El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) interceptó comunicaciones celulares entre el ahora condenado y una persona de nombre Silvio. Ambos comentaron que había salido la noticia en televisión sobre la búsqueda del sospechoso; y Sevilla Bonilla le preguntó si habían mencionado su nombre, porque él andaba huyendo, que tampoco dijera nada.

Los celulares de las víctimas, Sevilla Bonilla los vendió en el pueblo. El juez usó palabras como “vil”, “bestial”, “odio” y “desprecio por la vida” para calificar los hechos cometidos por el nicaragüense, a quien le recordó que es señalado de cometer otros asesinados.

La defensa pública, aún no sabe si presentará apelación, porque será en la próxima semana que el Tribunal emita el escrito con detalle de la sentencia.

Habla hermana adoptiva

Margarita García, quien era hermana adoptiva de Delvin. HOY/ Josué Bravo

“Aunque no le hayan hecho justicia a mi mamá y a Daniela, le hicieron justicia a esta (otra) familia. Ya él estará encerrado y no va andar haciendo daño a nadie. Ya estamos seguro que él está encerrado porque nos había amenazado de muerte a todos nosotros, para acabar con nuestra familia”, dijo por su parte Margarita García Borge.

Ella es hija de Socorro Borge y tía de Daniela, de 8 años, a quienes Sevilla Bonilla asesinó en 2003 en Chinandega y luego huyó a Costa Rica de manera ilegal. Y de quienes bebió su sangre después de matarlas, dijo la Fiscalía tica en una audiencia anterior. Esto mismo habría hecho con los asesinados en la masacre de Dota.

“Buen trabajo hizo el tribunal, aunque esta sentencia es muy poquita todavía para lo que él ha hecho. Siento ganas de estrangularlo, pero no me voy a comparar con esa basura”, añadió margarita.

Además de estos crímenes, al hombre se le vincula con la muerte de un peón agrícola ocurrida en un bar de Santa María de Dota en 2010; el asesinato de una niña de 8 años en Cajones de Pérez Zeledón, zona sur, en el año 2012. A esta menor también la violó.

Otro asesinato que se le atribuye es el de su cuñada , ocurrido en 2013 en Los Santos, zona sur. A ella le dio un martillazo en la cabeza y luego enterró su cuerpo, según la Fiscalía.

 

...

Notas Relacionadas