Don Ramón y sus conciertos ambulantes

Ramón Moreno se gana la vida haciendo lo que más le gusta: tocar su guitarra, armónica y cantar. Conozca su historia y su largo camino para cumplir su sueño

HOY
Su amor por la música es quizás lo que aún mantiene con espíritu joven a don Ramón Moreno, un músico ambulante que diario brinda pequeños conciertos en la calidez de las calles de Bello Horizonte, en Managua.

Su rostro muestra los 62 años que lleva “a tuto”. Son varios los pliegues de piel que se acomodan a la orilla de sus ojos y sus mejillas cuando muestra su sonrisa más franca. Así es don Ramón, sencillo, despreocupado y buena gente. Sus pláticas suelen ser sinceras y siempre las acompaña de una que otra mala palabra, pero las dice desde el alma, sin ánimos de ofender a nadie.

Se declara como un loco enamorado de los clásicos de rock en inglés, fan número cero de los Beatles y un intérprete a medias de sus temas musicales, pues no es muy ducho para pronunciar bien algunas palabras en ese idioma. Pero como bien cree, se defiende su poquito.

“Siempre tuve esa espinita de querer ser músico, pero mi papá no quería. Mi papá quería que me dedicara a otra cosa, pero yo siempre quise ser músico”, comenta don Ramón con nostalgia.

Sin embargo, su mamá siempre lo alentó a realizar sus sueños. Le compró unos instrumentos musicales de madera que vendían como juguetes.

Ganancias
Sus conciertos son ambulantes. Por lo general, se ubica frente al supermercado ubicado a un costado de la rotonda de Bello Horizonte.

“No tengo horarios de venir, ni de irme. Pero aquí fácilmente me gano hasta 200 córdobas al día”, dice el músico, quien considera que eso es bastante éxito para un cantante como él.

Manifiesta que cautiva con su valentía de pararse frente a todos y tocar la guitarra y armónica.

Entre sus anécdotas más asombrosas es que un día, mientras daba otro de sus cotidianos conciertos, un par de diputados llegaron a ese mismo súper y le obsequiaron un buen manojo de billetes por solo escucharlo cantar el famoso tema “Piano Man”, del cantante Billy Joel.

“El diputado me dijo que el inglés estaba muy mal (ríe), pero que me daba dinero para que me ayudara porque admiraba mi valentía de pararme acá a cantar frente a todo mundo”, cuenta el señor.

Tiene siete años de estar visitando el mismo punto para interpretar sus canciones favoritas, no se atreve a irse a otros sitios a cantar.

“A veces he pensado en visitar otros lugares, pero es mejor quedarse con lo conocido, que lo nuevo por conocer, porque aquí me conocen, y en otros lados a lo mejor me pueden pasar cosas”, finaliza don Ramón.

Más sobre él

Don Ramón tuvo dos hijos, pero ambos murieron siendo niños. No volvió a ser padre. Tampoco se casó.

Se graduó en el Centro Juvenil Don Bosco de varios cursos técnicos. Ahí mismo fue el lugar donde aprendió un poco de música.

Además de las ganancias que le deja la música, recibe una pensión reducida con la que también se mantiene.

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