“Sí” a la inclusión educativa en Nicaragua

Las escuelas fueron creadas para todos los seres humanos, sin excepciones. La inclusión educativa visibiliza este derecho.

La educación es un derecho de todos. HOY/Foto: Internet

HOY

Muchos razonan que la frase “educación para todos” está en boga. No es así. El derecho a la educación tiene vigencia desde que los Estados del mundo formularon sus constituciones.

La Carta Magna nicaragüense promueve y respalda la educación desde antaño, pero el desconocimiento de la Ley, y a veces, la minimización de la importancia del desarrollo cognitivo en nuestra sociedad, sumándole barreras geográficas, sociales y hasta culturales han propiciado que los ciudadanos no gocen sus privilegios en plenitud.

Hoy día se habla de inclusión en las escuelas. Erráticamente, el término se relaciona de forma fija con la discapacidad. Pero “inclusión” es algo más global.

HOY/Foto: Internet

Según Lenoska Gutiérrez y Cristhian Domínguez, profesionales de la unidad de educación en edad escolar de Los Pipitos, esta visión abarca a toda la sociedad sin excusas ni esclusas, o sea, vela por personas con o sin discapacidad, niños y jóvenes que ingresaron tarde a clases, niños trabajadores o de otras etnias.

En fin… la educación inclusiva está latente en toda situación de vulnerabilidad y su tarea principal es crear métodos viables que potencien las habilidades del ser, sea cual sea su condición física o mental.

Evolución

Nicaragua tuvo sus primeros escenarios de “educación para todos” a finales del siglo XX. Partió de una enseñanza especial en los años setenta, luego, en los ochenta tuvo más impulso gracias al esfuerzo gubernamental, pero su objetivo se perdió de vista con la llegada de la autonomía en los colegios.

En la década de los ochenta, el Centro de Educación Especial Melania Morales fue el primer sitio de apoyo para los capitalinos con discapacidad, un gran número de niños y jóvenes sordos fueron concentrados en el mismo punto y con el tiempo crearon un verdadero idioma de señas con estructura y gramática.

Eliuth Martínez, pedagoga del Ministerio de Educación, comparte a manera personal que esta actividad preparó el camino de la inclusión en Nicaragua y por ventura a nivel internacional hubo eventos y tratados que confortaron el “boom” de la enseñanza libre.

Uno de los hechos más trascendentales fue la celebración del foro mundial sobre la Educación en el 2000. Le llamaron El Marco de Acción de Dakar y representó un compromiso colectivo.

Martínez refiere que Nicaragua volvió a encarrilarse en la inclusión hasta el 2007, con la aparición de la educación gratuita; desde ese momento se acabaron las exclusividades y se reafirmó el concepto de diversidad en el alumnado.

“Hasta la fecha hemos avanzado, ya no se habla de ellos, aquellos, esos, sino de todos. Por eso inclusión es participación, es derecho humano, Todos tenemos un cerebro único, condiciones de vida únicas y eso significa que varían las formas y ritmos de aprendizaje”, explica.

Capacitación

Un comunicado del sitio web del Ministerio de Educación de Nicaragua apunta que en consecuencia con los compromisos adquiridos dentro del marco de Acción de Dakar 2000, se han venido realizando acciones dirigidas a brindar una educación que satisfaga las necesidades educativas de todos los niños, jóvenes y adultos.

La pedagoga confirma tales postulados y comparte que los maestros están en capacitaciones semestralmente, desde el 2014, en un curso que se llama Estrategia para el desarrollo de la educación incluyente, donde se instruye al docente en las distintas ramas que abarca la inclusión.

“Ellos aprenden a identificar las condiciones de las personas en todas las áreas, también estudian los trastornos, discapacidades y se les facilitan estrategias pedagógicas”, detalla.

También enfatiza en el papel de los orientadores educativos, que asisten cada cierto tiempo a los colegios donde hay niños, jóvenes o adultos incluidos para certificar el desarrollo cognitivo y constatar sus logros en los procesos de adaptación social, “el objetivo es lograr la adecuación porque ellos son parte de la sociedad”.

Fortaleza familiar

Fausto Mejía, director del colegio Santa Clara. HOY/Foto: Francely Navarro

La lucha por la inclusión ha sido un trabajo del Gobierno, el Ministerio de Educación, la docencia y por supuesto la familia, el más alto pilar de la sociedad.

Fausto Mejía, director del colegio Santa Clara, alaba la labor de los padres, madres y demás parientes porque pese a conocer la fragilidad y las diferencias de sus hijos, trabajan duro para brindarles una vida más amena y un futuro más justo.

Pone como ejemplo los tres casos de niños incluidos que tiene la escuela Santa Clara, “son alumnos fijos y aquí sus tutores están pendientes, tienen derecho a prevalecer en el salón si así lo desean y cuando algún pequeño tiene una crisis y falta a clases, se le envían las tareas a la casa”, aclara.

Asimismo, aporta que la confianza en la educación “para todos” es la mejor actitud para acabar con las divergencias sociales del presente siglo y la discriminación en todas sus expresiones.

Martha Elena Gadea, psicóloga educativa y consejera escolar al lado de su hijo; “Toñito”. HOY/Foto: Francely Navarro.

Martha Elena Gadea, psicóloga educativa y consejera escolar, también confía en la inclusión, pero al mismo tiempo propone la acción.

Es madre de una persona con síndrome de Down, Juan Antonio Moreno Gadea, de 37 años, y desde que el doctor le explicó su condición se propuso comprender la tipología de las discapacidades. Estudió Magisterio, se especializó en preescolar y luego se formó en Psicología, todo de la mano de su Toñito —así llama de cariño a su hijo—.

Gadea cuenta que hizo todos esos esfuerzos porque desde el principio pensó en habituar a su pequeño a la vida social y escolar. No niega que durante el trayecto tuvo que enfrentarse con inteligencia ante la discriminación, “es la fecha y cuando abordamos un bus la gente me lo queda viendo, lo que hago es llamarle por su nombre, él me responde, esas personas de inmediato bajan la cabeza, algunos se secretean cosas y ríen”.

La discriminación  es un hecho instintivo y básicamente irracional que nos hace rechazar las condiciones naturales de los demás. Es la peor enemiga de la educación inclusiva, porque se centra en las diferencias de forma despectiva y minimiza los derechos humanos. Ya lo dijo el famoso psicólogo austriaco Sigmund Freud, “pertenece al lado oscuro de la personalidad”.

El sociólogo Bismarck Siero aconseja “no hacerse los tontos”, en Nicaragua aún predomina la discriminación y “se alimenta de la ignorancia en muchas temáticas”. Una de ellas es la discapacidad. Siero es director de Fundación Sielo, en la que brinda personalmente apoyo a niños con afecciones motrices, problemas intelectuales, déficit de atención, etc.

La llegada de sus hijas Ivania y Jimena, ambas con discapacidad, le marcó la vida. Él y su esposa tuvieron que aprenden en Filadelfia la terapia Doman, un tratamiento moderno centrado en la familia. También optaron por preparar a padres que vivían situaciones similares y sobre todo, que padecían el estigma de la exclusión escolar y social.

Bismarck Siero apoya a familias con niños discapacitados en su Fundación Sielo. HOY/Foto: Francely Navarro.

El sociólogo cree en la inclusión; sin embargo, no pretende llevar a sus niñas a una escuela porque ellas además de un problema físico-motor no hablan y necesitan cuidados sumamente especiales. Resalta que en algunos casos hay que analizar si la persona a incluir estará bien dentro de una educación regular, “debe verse si existen las condiciones infraestructurales, docencia apta para enfrentar los retos de la adecuación… no debe realizarse por mera estadística o moda… sino con plena conciencia”.

Retos de la inclusión en Nicaragua
Sociólogo Bismarck Siero visualiza debilidades. HOY/Foto: tomada de facebook

El sociólogo Bismarck Siero considera que la inclusión educativa ha sido un reto en Nicaragua y “los esfuerzos realizados por el Gobierno y las escuelas han valido la pena”, pero hay ciertos asuntos que deben replantearse porque contradicen el concepto de escuela y oportunidades para todos.

El primero en la lista, según Siero, tiene que ver con las condiciones de cada niño o adulto. Está de acuerdo con que un pequeño trabajador, una persona con discapacidad, ya sea con incapacidad motriz pero hablante, un no vidente o un sordomudo, puede adecuarse a la línea de la educación regular.

Mas en los casos de niños que no pueden moverse ni hablar es imposible porque necesitan cuidados constantes y especializados. “Es verdad que el Ministerio de Educación está preparando a los docentes”, pero el problema consiste en que en los colegios públicos siempre hay más de 40 estudiantes, “los niños que no pueden valerse por sí solos quedan relegados a la soledad, agobiados por el clima o el ruido y eso no es inclusión, los aprueban sin que sepan nada… es solo una manera de generar estadística”.

Otro de los factores a estudiar es la infraestructura de los colegios, “si bien es cierto la primera inclusión fue urbanística y arquitectónica, se pensó en los rampas para que pasara la silla de ruedas, el carrito”, pero aún falta ambientación y por supuesto, la disminución del número de alumnos.

El sociólogo resalta que las familias son el primer paso para llegar a la inclusión, “los padres son los mejores maestros”. Expresa que “no es solo llegar a matricular al niño, joven o adulto”, sino romper la barrera de la casa, por tanto, “si usted va a asumir el reto de la inclusión visualice la situación física y emocional de quien desea adecuar y prepárese para estar en constante búsqueda de conocimiento”. Finalmente sugiere echar un ojo en la parte social, sentencia el papel discriminatorio de algunas personas y recuerda que lo normal hoy día es ser diferente.

Respaldo a la educación especial
Esta ley visibiliza los derechos de las personas con discapacidades. HOY/Foto: Francely Navarro

En el artículo 70 de la Constitución Política de Nicaragua queda claro que “el Estado creará programas y desarrollará centros especiales para velar por los menores; estos tienen derecho a las medidas de prevención, protección y educación que su condición requiera”, luego, en el artículo 121 se expone que “el acceso a la educación es libre e igual para todos”. Estos preceptos son indeclinables y dan cobertura a todo el alumnado nicaragüense, tomando en cuenta a las personas con alguna discapacidad. Para ellos también está la Ley 763, que visibiliza puntualmente sus derechos.

En torno a la educación se establece que el Ministerio de Educación garantizará la escolarización en escuelas de educación especial, también decreta que la educación especial dice sí a la inclusión. La Ley 763 argumenta que el Estado, a través de las diferentes instancias de educación debe capacitar técnica y profesionalmente al personal docente en todos los lenguajes de comunicación y metodología.

Las universidades deben priorizar el acceso de estudiantes con discapacidad y de escasos recursos económicos. Recomendaciones La Ley 763 detalla que los padres de familia deben matricular a sus hijos con discapacidad en las escuelas.

En el caso que los maestros o directores nieguen la matrícula, los padres o tutores deben acudir a la delegación municipal del Ministerio de Educación para interponer denuncia. En caso de no resolverse el problema deberán visitar la delegación departamental y nacional.

 

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