Pareja acusada por violar a menor durante seis años

La menor tenía 6 años cuando empezó a vivir los abusos, ahora tiene 12

Violar

La pareja ante el Juzgado Cuarto de Distrito Especializado en Violencia por abusos contra una menor. FOTO: HOY/ Raquel Acosta Espinoza

HOY

Manuel de la Concepción Santos y su cónyuge, María José Serrano, permanecerán en prisión preventiva después que el juez Cuarto de Distrito Especializado en Violencia, Harold Leal Elías, admitiera la acusación presentada en su contra como presuntos coautores del delito de abuso sexual y violación agravada contra una menor que hoy tiene 12 años.

El señor, de 64 años, tendrá que responder ante la justicia como autor directo de la aberración sexual. Mientras que ella, de 33 años, enfrentará cargos por haber actuado como cooperadora necesaria ante la delicada situación que la niña víctima sufrió a lo largo de seis años.

Falso Ballet

De acuerdo con la acusación expuesta por Fiscalía en audiencia inicial, en el 2009, la víctima de 4 años (en ese entonces) vivía con sus abuelos en el barrio Linda Vista, Managua, cuando empezó a tener contacto con los acusados, amigos de la familia.

Serrano prestaba a la niña para llevarla a su vivienda, donde a lo largo de tres horas practicaba ballet junto con otra menor, sobrina de la pareja. No obstante, los abusos hacia la pequeña empezaron cuando esta tenía 6 años, en marzo del 2011.

Después de las prácticas de ballet, Serrano llevaba de regreso a casa a su sobrina, mientras la víctima quedaba a solas con Santos y desde entonces este empezó a aprovecharse de la niña. La obligaba a quedarse sin ropa para manosear todo su pequeño cuerpo, a pesar de que la menor le decía que “no quería”, detalla la acusación.

La escena se repetía todos los miércoles, bajo la misma excusa: el ballet. La situación fue alterando a la niña y, en el 2012, le expresó a Serrano que le tenía miedo a su esposo, lo que no le importó a la mujer.

Una vez más, la acusada puso a la menor en “bandeja de plata” ante su victimario. La llevó a un cuarto de la casa donde Santos repitió el ritual de siempre, quitarle la ropa y realizar tocamientos, esta vez en presencia de Serrano, quien solo reía ante los abusos perpetrados en contra de la niña, quien incluso recibía diez o cincuenta córdobas de parte de sus victimarios y la amenaza repetitiva: “Cuidado hablás”.

En su cama

Desde 2013 hasta 2016 los abusos continuaron igual. Pero en el 2017, los abuelitos de la preadolescente de 12 años se trasladaron a vivir a Tipitapa y para que pudiera estudiar en la capital e ignorando el calvario que sufría, la mandaron a vivir a casa de sus verdugos.

En enero del 2017, contra la voluntad de la víctima y bajo órdenes de Serrano, Santos volvió a tener el cuerpo de la menor en la cama del cuarto donde ella dormía. En esta ocasión los tocamientos y los besos fueron más allá. El acusado introdujo uno de los dedos de la mano en la vagina de su víctima, provocando la ruptura del himen.

A pesar de que la menor expresó que le dolía, el acusado no se compadeció de ella. Más bien le reprochó diciéndole que “era una mentirosa”, que eso no dolía, describe la extensa acusación que la Fiscalía leyó ante el judicial.

La defensa de la pareja solicitó una medida menos gravosa a la prisión preventiva, pero el judicial rechazó la petición y argumentó cada aspecto de su decisión.

Al finalizar la audiencia preliminar de este caso, el juez determinó que se realizará la audiencia inicial el próximo 9 de febrero.

Con lo denunciado ayer, ya serían dos las parejas que deben enfrentar la justicia por abusar de una menor. El caso más reciente fue presentado en los juzgados a finales de noviembre pasado. En ese caso, la madre consintió los abusos de un padrastro contra su propia hija.

Afectaciones

Según la acusación que ayer presentó el Ministerio Público en los juzgados, la menor guardó silencio durante seis años, hasta que una persona mayor se enteró lo que vivía y la acompañó a poner la denuncia.

Después de los exámenes forense, los resultados revelan las afectaciones a la integridad psíquica y sexual de la víctima.

 

 

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