Nicaragüense Julio Jarquín, un aventurero del pedal

Julio Jarquín asegura que si hubiera empezado a entrenar más joven ciclismo, hubiera luchado por ser seleccionado nacional y representar al país.   

Nicaragüense Julio Jarquín. Periódico HOY

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En las piernas de Julio Jarquín Guevara hay acumulados más de mil kilómetros, recorridos a lo largo de cinco años, desde que este entusiasta de la bicicleta decidió dejar atrás la vida sedentaria para aventurarse por las carreteras de Nicaragua.

Su más reciente desafío fue una “cabalgata” sobre su bicicleta de cerca de 16 horas, que lo llevó desde su natal Masaya hasta San Carlos, Río San Juan.

En el kilometraje de este aventurero del pedal se cuentan expediciones a Chinandega, León, San Juan del Sur, Peñas Blancas en la frontera con Costa Rica, Estelí, Matagalpa, Jinotega, en fin, ya casi toda Nicaragua.

Jarquín es el vivo ejemplo del dicho que dice “querer es poder”. Fue hace cinco años que empezó a practicar ciclismo, un deporte que lo ha llenado de felicidad, pero sobre todo de salud.

Jarquín, nacido en la Ciudad de las Flores, Masaya, hace 43 años, cuenta que el ciclismo llegó a su vida, primero inspirado por su “maestro” Roberto Tapia, también originario de Masaya, quien ha ganado premios a nivel nacional gracias al pedal, y luego por motivos de salud.

Graduado en Ingeniería Electrónica en la Universidad de Ingeniería (UNI), Jarquín trabaja desde hace 18 años en el área de Informática en el Grupo Editorial La Prensa.

Las exigencias del trabajo y una vida apartada del deporte, conspiraron para afectar la salud de Jarquín, quien hoy es la viva imagen de la vitalidad, todo gracias a la bicicleta.

“Recuerdo que me decían que el ciclismo era para los chavalos, que por mi edad no podía practicarlo, pero mi amigo Roberto me guió para que yo me montara en una bicicleta sin complejos”, agregó Jarquín.

Fue así como Julio empezó a hacer que la práctica del ciclismo fuera parte de su vida, sin imaginar que un día recorrería casi toda Nicaragua.

“Cuando empecé corría poco. Me iba cerca de los pueblos, me daba calambres y eso me hacía entrenar más, pero ahora casi he recorrido toda Nicaragua en bicicleta. En el Pacífico he ido hasta el balneario La Boquita, San Juan del Sur, la frontera Peñas Blancas, El Crucero.

Por el lado del Occidente he pedaleado hasta Chinandega, León, Corinto y por el lado del Norte hasta Estelí, Matagalpa y Jinotega”, comenta Jarquín.

“Mi madrecita oraba para que no me aplastara un carro, pero yo voy con Dios siempre, así se me quitó el miedo, yo quería ser un ciclista de los grandes, y terminé enamorado de las carreteras. Me di cuenta de que el que no arriesga nunca sabrá hasta dónde llegará”, detalló Jarquín.

Recientemente, Julio recorrió casi 16 horas en bicicleta para llegar a San Carlos, Río San Juan, siendo esta su ruta más larga, hasta el momento.

“Salí de Masaya a las dos de la madrugada y llegué a San Carlos como a las 6:30 de la tarde, ha sido la ruta más larga que he recorrido en bicicleta, fue duro, pero no me dejé vencer, mi mente estaba enfocada en llegar a San Carlos y lo logré”, festeja Julio, quien hace sus recorridos solo.

Razón poderosa

Hace cinco años Jarquín fue atacado por dos parálisis faciales producto de las exigencias del trabajo, el sedentarismo y estrés. Esa fue la primera señal de que necesitaba un cambio en su vida.

“Cuando me dio la primera parálisis facial, pasé casi un mes muy mal. Por mi trabajo, a veces me tocaban turnos en la noche, al salir pasaba durmiendo, no hacía ejercicios. Luego al año y medio me volvió a dar nuevamente la parálisis facial, pero además de laberintitis (inflamación del laberinto del oído interno)”, expresó Jarquín.

Fue así como el ciclismo se convirtió en un aliado de vida para Julio, quien entendió que el deporte le ayudaría a superar esos problemas de salud.

“Yo no quería estar enfermo, ni quiero estar afectado. A medida que hacía ejercicios y practicaba ciclismo sentía que mejoraba, desaparecían los mareos, y eso me hacía entrenar mucho más, mi salud iba mejorando poco a poco”, relató Julio.

Hasta hoy la parálisis facial y la laberintitis son parte del pasado en el historial de salud de Julio.

“Es por eso que el ciclismo me ha dado felicidad, yo no quiero enfermarme ni gastar en farmacias y por eso hago deporte, hago ciclismo y ese es mi consejo para la gente, que practiquen algún deporte. He logrado bajar 30 libras de peso y me siento sano, me siento feliz, la edad no es un obstáculo para hacer ejercicios. Nunca creí recorrer el país en bicicleta, pero mi corazón quería llegar a esos destinos y además quería estar bien de salud, siento mucha felicidad ahora”, confesó Julio.

Enamorado de Nicaragua

Tras hacer el ciclismo parte ya de su estilo de vida, Julio empezó también a enamorarse más de Nicaragua, producto de sus aventuras.

“Una vez, recuerdo que dos guatemaltecos llegaron a estacionarse con sus bicicletas en las afueras de mi casa y yo me les acerqué y fue ahí cuando me dijeron que iban hasta Panamá en bicicleta y entonces me planteé esa misma meta, recorrer el país”, añadió Julio.

Es así como Jarquín disfruta recorrer Nicaragua, goza conociendo cada rincón, costumbres, gentes, gastronomía, que además comparte en su red social de Facebook.

“Quiero seguir conociendo más Nicaragua. Mis próxima meta es ir en bicicleta a Ocotal y El Rama para comenzar de nuevo a recorrer el país”, anunció Julio, quien va camino a convertirse en un ciudadano destacado del pedal.

Cambio total

El amor por el ciclismo y el deporte llegaron a Julio Jarquín a realizar algunos cambios incluso donde vive.

“Mi casa la he acondicionado con implementos deportivos, hago piernas pero también salgo a correr. La ida es no dejar enfriar el músculo sino darle una rutina doble, de mañana o de noche. También entreno ciclismo para fortalecer mis piernas de lunes a domingo”, apunta Julio.

Julio asegura que si hubiera empezado a entrenar más joven ciclismo, hubiera luchado por ser seleccionado nacional y representar al país.

A fondo

Julio César Jarquín Guevara se graduó en 1998 de Ingeniero Electrónico. También estudió Telecomunicaciones.

Actualmente labora en el Grupo Editorial La Prensa, en el área de Informática, desde hace 18 años.

Su familia está conformada por su mamá María Adela y sus hermanas Migdalia y María Elsa. Nadie más en su familia practica deporte.

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