Con energía para ayudar al prójimo

Don Julio ayudó para que los adultos mayores de Jinotega tengan un lugar para reunirse

rostro, jinotega, julio, ayuda, anciano, chóferes

HOY / Sara Ruiz

HOY/Jinotega

Su lucha por sobrevivir hizo que dejara su natal Nandaime en Granada y viajará a Jinotega en 1960 cuando tenía 26 años, entre el frío de las brumas de esa época, el olor a café y el sabor de las rosquillas y el agua loja, Julio César Aburto Estrada se enamoró del pueblo y decidió dar su aporte al lugar que lo acogió.

“Nadie es profeta en su tierra”. Así inició contando su historia.

Conocido por los jinoteganos por su amor a la música de la Sonora Matancera y su trabajo tocando puertas para solicitar apoyo en la organización de eventos de distintas instituciones, don Julio se ha ganado el cariño del pueblo porque a pesar de no tener recursos económicos, tiene la voluntad por despertar la solidaridad del pueblo.

Cuando llegó a Jinotega, los primeros días durmió en los predios de una gasolinera. A diario buscaba trabajo como conductor junto a otros seis jóvenes que viajaron con él. Vendió todo lo que llevó para mantenerse, solo se quedó con su cobija.

Con 23 hijos, nueve de ellos jinoteganos, la vida de don Julio, ha sido un mar de emociones, pero siempre trata de ayudar a quienes lo necesitaban.

“Tuve el apoyo de gente maravillosa, doña Pastora Machado, nos dio comida y apoyo cuando no teníamos nada, después nos dio un cuarto de los que alquilaba, mi primer trabajo aquí me lo dio el doctor Edmundo López, y así fui buscándome la vida”, dijo Aburto.

Casa del Chofer

Su primera lucha fue para promover la construcción de La Casa del Chofer, mientras era miembro del Sindicato de Choferes de Jinotega, lo cual lograron. Además de ser conductor, el carisma de don Julio le permitió tener un programa radial llamado “El Club de Trópicos”. Después de esto se unió a una empresa de café, pero perdió su empleo en el 2000.

A pesar de tener en ese momento 65 años, sin pensión y liquidación, don Julio nunca perdió el ánimo y comenzó a buscar con el apoyo de sus amigos Francisco Picado, José Ángel Reyes y Edgar Centeno, un medio para sobrevivir.

Decidieron organizar fiestas con la temática de revivir sus tiempos de juventud poniendo música de la Sonora Matancera.

Pero su necesidad la fueron dejando a un lado y se dieron cuenta que podían ayudar a organizaciones que necesitaban apoyo económico.

“Comenzamos a organizar las fiestas, al inicio pensábamos en nosotros, después nuestra propia necesidad se hizo a un lado, dividimos lo que recaudábamos una parte para nosotros y nuestra próxima actividad y el resto para la parte que queríamos ayudar”, recordó Julio.

HOY / Sara Ruiz

A sus 82 años sigue locutando los sábados en su programa el cual ahora se llama “Una Hora con Julito”.

La edad no lo detiene. Logró la construcción de una Casa del Adulto Mayor, por la cual luchó desde el 2010.

“Acudimos al alcalde, después de varias sesiones nos apoyó y por fin miramos la Casa del Adulto Mayor, filial Jinotega, ahí ya dije que estoy satisfecho, fue mi sueño y ahí lo tuvimos, la inauguramos en mayo del 2017”, dijo Aburto.

Este grupo de más de 200 adultos mayores hace sus reuniones todos los martes.
Actualmente “don Julito” padece varias enfermedades, pero eso no lo desanima a seguir yendo a sus reuniones y haciendo su programa de radio, además de visitar a poetas y ser miembro activo de tertulias culturales.

Hacer conciencia
“Ha sido difícil poder apoyar sin tener nada más que la voluntad, ahora mi lucha es por concienciar a los choferes de taxis, que no nos vean como estorbos cuando les hacemos parada. A los jóvenes que tienen una vida por delante, a mí se me está agotando el tiempo, pero si puedo seguir tocando puertas para ayudar a los que lo necesitan, lo hago, yo creo que se tiene que inculcar el amor al prójimo, sobre todo a aquellos sectores que lo necesitan, eso es lo que siempre le digo a la gente, que el estatus no sea impedimento para ayudar”, expuso don Julio.

...

Notas Relacionadas