Medidas de prevención ante los abusos hacia los menores de edad

Conozca los factores de riesgos y las principales señales que le pueden indicar que su hijo o hija están sufriendo abuso.

Esté alerta ante los cambios que puedan presentar sus hijos. HOY/Thinkstockphotos.com

 

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En menos de dos semanas el año escolar inicia oficialmente en todo el país, así que los padres están apresurados y estresados con la compra de los útiles, mientras que los niños muy ansiosos y llenos de alegría esperan ese día.

Precisamente con esta apertura hay un tema que nunca debe pasar por alto, ni para padres de familia ni para las autoridades escolares, hablamos de las medidas de prevención de abusos sexuales a niños, niñas y adolescentes.

Si bien los datos apuntan que el mayor porcentaje de abusos sexuales a menores ocurre en el hogar (más del 80% de los casos, y el abusador es un familiar cercano), existe también la posibilidad de que los menores sean víctimas dentro de las instalaciones del colegio.

El abusador puede estar entre docentes (hombres y mujeres), personal del colegio o entre estudiantes mayores o de la misma edad de la víctima.

Juana Mercedes Delgado, coordinadora del programa de protección infantil para Save the Children Nicaragua, cuenta que en las escuelas que tienen incidencia esta organización (ubicadas en Bluefields, Bilwi, Siuna, Dalia, El Cuá, Rancho Grande, entre otras), han trabajado directamente con los maestros, les han brindado capacitaciones acerca del tema de los distintos tipos de abusos contra la niñez (abusos sexuales, bullying, castigos físicos y trato humillante).

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“Hemos trabajado en la prevención del abuso sexual, elaborado algunos materiales de trabajo para las escuelas… Logramos con ellos que en las escuelas se sensibilicen con este tema, y logramos que haya un compromiso de parte de los docentes para evitar situaciones de abusos de cualquier tipo”, expresa Delgado.

Uno de los logros de este organismo es haber formado una normativa de protección hacia la niñez en las escuelas que han tenido acceso.

Esta normativa trata de promover relaciones basadas en afecto, equidad y respeto hacia la niñez y adolescencia, con el objetivo de buscar la máxima protección en las aulas de clases, dentro de la escuela, en el camino a casa y en el propio hogar.

Como padres responsables, las medidas de prevención deben ser tomadas con toda seriedad. Delgado las define como factores protectores, que son los comportamientos y las condiciones que reducen los riesgos ante los abusos sexuales. Son las barreras ante el abuso.

Protección

“Lo primero es promover en las familias y la escuela el buen trato, es decir, el amor incondicional, que el niño o la niña sepa que sus padres lo quieren independientemente de lo que hagan… mientras más seguro esté el niño de esto, él tendrá más confianza en decir lo que le está pasando”, refiere Delgado.

Junto a esto se debe mencionar que el tema de la comunicación constante entre padres e hijos es fundamental. Es una dinámica entre los miembros de la familia que garantizarán protección al menor.

Otro factor de prevención es dar a los hijos un tiempo de calidad. Escucharlos, interesarse por sus cosas, juegos, amigos y actividades diarias.

“De calidad es que sea retroactivo, que se le escuche de verdad a los menores, que el niño sepa que le están poniendo atención. El otro punto es promover autoestima en estos menores, hacerles sentir que valen mucho, enseñarles que si él no quiere ser tocado, se le debe respetar”, comenta Delgado.

En este particular, la especialista también señala que no hay que obligar a los niños a saludar efusivamente a personas que no conocen, porque se tiende a confundir al menor acerca de los límites que deben tener con personas ajenas a él o ella.

La educación sexual en casa es fundamental en este tema. Según la edad del menor se le debe enseñar cómo se llaman sus partes íntimas y que nadie puede tocarlas, excepto él o ella misma.

Para prevenir también se debe tener una red de apoyo. Los padres que trabajan deben buscar a personas de extrema confianza para que cuiden de sus hijos. No se le debe dejar el niño a personas que apenas conocemos, ni siquiera confiar en todos los familiares que se tengan.

“Muchas veces las madres dejan a sus hijos bajo el cuidado de alguien, pero a veces no sospechamos que el abusador puede estar hasta en la propia familia. Hay que tener una red de apoyo, pero siempre estar alerta de los cambios de comportamiento del niño”, dice Delgado.

Y el último, pero no menos importante, es el reconocimiento que tengan los padres de los derechos de los menores y de promoverlos en casa.

Factores de riesgo

Entre los factores que pueden poner en riesgo a los menores a abusos sexuales están: Carencia de afecto por parte de los padres.

Ignorar el desarrollo evolutivo y sexual del menor y baja autoestima.

Niños solos, presa fácil.

Menores que no hay quien los proteja, con padres enfermos, abandonados, huérfanos.

Niños con discapacidad que no estén protegidos pueden ser abusados con mayor facilidad.

Violencia en la familia.

Comunicación no afectiva, ni efectiva en la familia.

Niños maltratados psicológica y físicamente.

Indicadores

Problemas para respirar, de sueño, pesadillas constantes, terror nocturno, problemas de alimentación, los menores abusados tienden a engordar o adelgazar, pérdida de control de esfínteres (se orina y defeca en la cama al dormir), manchas de sangre en la ropa interior, lesiones físicas en el área genital o anal, infecciones de transmisión sexual, cambios en la contextura física.

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También tristeza, temor, vergüenza, culpa, agresividad, problemas para socializar, aislamiento, retraimiento, ansiedad, abandono de la escuela o bajo rendimiento académico, rechazo al propio cuerpo, precocidad sexual, promiscuidad, temor o rechazo a las caricias, consumo de drogas, fugas del hogar, náuseas y embarazo.

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