Comparte sus conocimientos con los más jóvenes

Nunca ha puesto su discapacidad como una excusa para no servir a quien más lo necesite

HOY/FOTO: Perla Gutiérrez

HOY

Para don Róger Fanor Fornos, de 62 años, no existen los obstáculos. A los 19 se vino a Managua desde Chichigalpa, en el departamento de Chinandega, para demostrarse a sí mismo que se puede salir adelante sin importar la condición física en la que uno se encuentre.

Fornos a los 13 años sufrió una lesión en su columna al caerse de un caballo en su ciudad natal. Pasó por un largo proceso de terapias para recuperarse; sin embargo, para ponerse de pie se tenía que auxiliar de un par de muletas.

Tres meses después del accidente tuvo que usar silla de ruedas, por lo complicado de su situación.

Don Róger se caracteriza por ayudar a las personas, después de terminar sus estudios de secundaria, pensó en ser médico; sin embargo, al final se decidió por el Magisterio.

“Era una forma de estar cerca de la gente, compartir con los jóvenes lo que yo sabía era algo que me llenaba y me llena, estudié diferentes carreras técnicas, aprendí de sastrería, música, canto, y todo lo he compartido con la gente de mi alrededor, es agradable encontrarse con gente que en su momento aprendió de uno”, refiere.

Inspiración

HOY/FOTO: Perla Gutiérrez

Don Róger, quien fue maestro de secundaria por muchos años, comenta que su pasión por el Magisterio lo llevó a alfabetizar a grupos de personas en Managua.

“Me gané el cariño de la gente, esa era mi única recompensa, cuando estudié inglés también enseñé, a algunos les cobraba a otros no, al final lo importante era que aprendieran, durante un viaje al extranjero también me encontré con dos jóvenes que no sabían leer ni escribir, a uno lo dejé bien pulido, al otro por motivos de tiempo, solo pude adelantarlo, espero que haya puesto de su parte para seguir aprendiendo”, cuenta entre risas.

“He caído, pero sobre todo me he levantado, mi hermana, con quien vivo actualmente, es quien me ha dado la mano, ella es la principal testigo del gran deseo que todavía me caracteriza por estar cerca de la gente ayudándole en lo que necesiten”, comenta.

Don Róger dirige un coro de aproximadamente 25 jóvenes, a todos les ha enseñado de forma gratuita a cantar y toca el piano, lo cual es su especialidad.

“Mis manos sufrieron con la caída que tuve pequeño, algunos de mis dedos no me funcionan correctamente; sin embargo, toco el piano, para mí es importante tener un grupo de jóvenes a mi cargo, con ellos que son parte de la iglesia a la que yo asisto, visito otros templos o barrios donde reunimos a la gente y cantamos la palabra de Dios, dejamos en ellos un poco de lo que nosotros también hemos aprendido”, subraya el señor.

Don Róger es jubilado; sin embargo, está abierto a cualquiera que necesite de su colaboración, sea en música o en alguna materia escolar.

No tiene límites
Don Róger motiva a todas las personas, sobre todo las que tienen alguna discapacidad, a que jamás se limiten para lograr hacer aquello que les gusta.

“Mi deseo siempre es servir, me desempeñé en eso, trabajé en eso, y a mi edad todavía tengo deseo de compartir todo lo que con mucho esfuerzo yo he aprendido, nadie debe de poner pretextos, hay que actuar”, subraya.

 

...

Notas Relacionadas