Sepultan a primera víctima de femicidio del año en el país

Ericka Gutiérrez ya había denunciado a su victimario en el 2015

HOY/Matagalpa

Ericka María Gutiérrez Treminio, de 43 años, fue sepultada la tarde de ayer en el cementerio San José, de la ciudad de Sébaco, Matagalpa. Ella fue asesinada de una cuchillada, presuntamente por su expareja Danny Meza Ruiz, quien está preso.

En los funerales, amistades de Gutiérrez la describieron como una mujer humilde, trabajadora y honesta.

“Es un hecho muy lamentable, ella era buena persona, muy servicial, amiga de todos, la conocía porque era muy amiga de mi mamá y lamentamos todos que haya ocurrido (su muerte) de esa manera”, comentó Milvia Tórrez, durante el sepelio.

El femicidio ocurrió al mediodía del 2 de enero. Gutiérrez estaba en su casa en el barrio Wilmer Icabalceta, de Sébaco y, tras una discusión, Meza le asestó la mortal cuchillada en el pecho.

El hombre se fue y Gutiérrez salió a la calle de macadán clamando por ayuda. Bomberos voluntarios y miembros de Cruz Roja llegaron al llamado de los vecinos y la mujer murió en el trayecto al centro de salud. Meza fue detenido más tarde en un bus en el que se dirigía hacia Matagalpa.

De manera extraoficial, trascendió que la discusión presuntamente fue porque Gutiérrez le pedía a Meza que se fuera de la casa, porque él siempre ejercía actos violentos contra ella, aun cuando él prometió que “iba a cambiar” su conducta.

“Hace poco él salió de la cárcel, ella lo ayudó y cuando él ya estuvo libre llegó a cometer el error, pero claro, nadie está de acuerdo con eso, ahora que le caiga todo el peso de la ley”, dijo Miguel Dávila, asistente al entierro de Gutiérrez.

En 2015, Gutiérrez denunció la violencia que sobre ella ejercía Meza. Este recién había cumplido una condena de dos años y ocho meses de prisión por violencia psicológica en concurso real con intimidación y amenazas hacia la mujer.

La orden de libertad fue emitida el 1 de noviembre del año pasado.

Gutiérrez era muy querida en Sébaco. HOY/Luis Martínez

Violencia

Según lo descrito en esa sentencia, Meza y Gutiérrez sostenían una relación marital de más de 22 años, pero, desde el inicio, el hombre ejerció violencia física y psicológica, la golpeaba con los puños o cualquier objeto que estuviera a su alcance y “la ofendía con palabras denigrantes, humillantes y misóginas…”.

“El acusado consumía sustancias psicotrópicas, utilizando los bienes patrimoniales de uso doméstico de la víctima, los cuales vendía para comprar dichas sustancias”, refiere la sentencia, agregando que el hombre dejó de trabajar en enero de 2015 y “se dedicó a consumir drogas y oler pega…”.

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