Lesiones terroríficas que pueden sufrirse mientras se practica el sexo

Nuestro cuerpo también sufre con el exceso de fogosidad. Entre las lesiones más habituales se encuentran las torceduras de articulaciones.

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Como toda actividad que nos obliga a realizar un esfuerzo físico al que no estamos acostumbrados, el sexo puede ser peligroso. Ya lo decía la célebre canción «Love Hurts», escrita por Boudleaux Bryant: “el amor duele, el amor deja marcas, el amor hiere, el amor araña”… a veces de forma literal. Como señaló una encuesta realizada en Gran Bretaña, alrededor de un tercio de la población adulta reconoce haber sufrido alguna clase de lesión durante el acto sexual.

En muchos casos, estos pequeños accidentes se limitan a simples torceduras, caídas de la cama (hasta un 10% admite que le ha ocurrido alguna vez) u otros daños colaterales, como el ocasional objeto roto. Los vasos de vino, los marcos de fotografía y los somieres de la cama se encuentran entre las víctimas más habituales de la pasión sexual, así como los dedos o nuestra espalda al recurrir a posturas peligrosas.

Nuestro cuerpo también sufre con el exceso de fogosidad. Entre las lesiones más habituales se encuentran las torceduras de articulaciones, los dolores de espalda, las distensiones de muñeca, la tortícolis o, si somos un poco más brutos, los desgarros musculares. Si no, que se lo digan al futbolista Kevin Prince Boateng, el jugador ghanés del Schalke 04, cuya novia justificó sus constantes lesiones por su alto ritmo sexual, que se situaba en una media de entre siete y diez coitos a la semana.

Fractura de pene

Sí, el pene se puede romper, aunque sea un órgano sin hueso. La rotura se produce cuando el miembro se encuentra en erección –es decir, más duro y alargado de lo normal, un estado particularmente peligroso al estar lleno de sangre– y recibe un impacto o una torsión, como cuando se realiza una práctica sexual muy violenta (en solitario o acompañado) o el hombre se cae de la cama, algo que parece ser muy frecuente.

El cunnilingus asesino

Si la fractura de pene resulta extraña, más aún lo parece esta advertencia sobre el sexo oral recibido por una mujer. El artículo explica que soplar mucho aire dentro de la vagina cuando se practica un cunnilingus o alguna otra clase de estimulación puede resultar muy perjudicial, ya que las burbujas de aire penetran en la circulación sanguínea y producen una embolia gaseosa. Esta complicación, que suele producirse tras una intervención quirúrgica en el cuello, el hígado o por una hemorragia al dar a luz, produce una obstrucción en los vasos arteriales que puede ser fatal. También, puede causar dolorosa infecciones.

Juguetes peligrosos

Puede sonar a ciencia-ficción, pero si en medicina son relativamente frecuentes las historias de cirujanos que han dejado olvidados dentro del cuerpo del paciente sus utensilios, ¿por qué no iba a serlo dejar algún juguete sexual donde no se debe, como por ejemplo, dentro de la vagina? En muchos casos basta con que el preservativo se quede dentro de ella cuando termina el acto sexual, algo más frecuente de lo que cabe pensar y que puede provocar embarazos indeseados.

Más extremo es el caso explicado en el Journal of Sexual Medicine en el que una mujer pasó diez años de su vida con un objeto sexual de cinco pulgadas (unos 12 centímetros, es decir, unos cuantos) introducido en su vagina, lo que le causó  que dicho objeto aplastase su  vejiga.

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