Repuntan abusos sexuales a menores de edad

Casos de abusos sexuales contra menores de edad, una pandemia que preocupa a los nicaragüenses

Oppressive man behind a female victim. The image depicts domestic violence, an abusive relationship, or a obsessive controlling partner. The identities of the models are obscured. This is an illustrative editorial and not real. The man is clutching the woman who looks victimized.

HOY
Parecieran historias de terror, relatos espeluznantes inventados por mentes retorcidas y sádicas, pero como dicen por ahí “son casos de la vida real”.

Los abusos sexuales infantiles no son cuentos, son verdades de las que se hablan con mayor frecuencia en estos días, que duelen aunque las víctimas no sean niños de nuestras familias, y que vemos todo el tiempo en los noticieros.

Lo más crudo de esto es que cualquier niña o niño puede ser la próxima víctima, todos están en riesgo. Esta es la más grande epidemia que enfrentan muchos menores de edad en Nicaragua.

Cuesta imaginar que una madre entregara a su hija de 11 años a su padrastro para que este abusara de ella en varias ocasiones. Pero sucedió y la misma progenitora fue la primera en admitir las acusaciones el pasado 04 de diciembre ante el juez y la Fiscalía.

Abreviando los aberrantes hechos, la niña fue abusada entre agosto y noviembre del presente año 2017. Fue obligada a presenciar actos sexuales entre su madre y su padrastro, y en una ocasión su madre la jaló del cabello y se la entregó al hombre para que la violara vía vaginal y oral.

La violencia sexual a la que sometieron a la pequeña ocurrió varias ocasiones, hasta que ella decidió confesarlo a la señora que le alquilaba la casa a su mamá. Esta mujer los denunció.

Hace exactamente un mes un niño de seis años fue víctima de un hombre de 24 años. Según la denuncia ocurrió en el colegio Mi Redentor el 06 de noviembre. El supuesto abusador trabajaba en el área de mantenimiento de dicho centro escolar, y esa tarde tomó al niño por la fuerza, lo metió al baño donde bajó su pantalón y ropa interior, y frotó sus partes íntimas.

El señalado aún no ha sido declarado culpable y el proceso judicial apenas comienza, el hombre permanece detenido.

Cuatro años y seis meses en prisión tendrá que enfrentar un hombre que intentó violar a su propia hija, en septiembre de este año, cuando estaba en estado de ebriedad. Pero ni la borrachera más intensa puede ser disculpa ante un intento de violación, por eso fue acusado —el pasado 01 de diciembre— de violación agravada en grado de tentativa contra la pequeña.

Según la denuncia, el acusado estaba en su casa, dormido, borracho, y la niña llegó a la vivienda procedente del colegio, se quitó el uniforme y se puso a ver televisión en la sala de la casa.

A las 3:00 p.m. el hombre se levantó desnudo y se dirigió hacia donde estaba su hija. El susto de la niña fue que su progenitor intentó agredirla sexualmente, la agarró por la fuerza, le tapó la boca y la llevó contra su voluntad al cuarto, la puso en la cama y entre forcejeos el hombre logró quitarle el short y la ropa interior. Casi logra violarla, sin embargo la menor se defendió, lo mordió a como pudo, y él la soltó.

La infante le contó a su abuelo, quien puso la denuncia en la Policía Nacional.

Datos
Estos son apenas tres casos de abusos sexuales a menores de edad que se dieron a conocer mediante los medios de comunicación a inicios de este mes de diciembre. Pero en las salas de los Juzgados de Violencia, los casos de abuso infantil están a la orden del día. Ahí la violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes se ha convertido en una realidad cotidiana, tanto que parece un problema de salud pública.

Los últimos datos recopilados en el año, por el Instituto de Medicina Legal (IML) y publicados en su sitio web, señalan que en solo el mes de julio 2017 realizaron 388 peritajes por abusos sexuales, los cuales se dividen en niños y adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores.

En el caso de los infantes de 0 a 12 años, se analizó a 34 niños y 128 niñas; en adolescentes de 13 a 17 años se analizó por violencia sexual a 12 personas del sexo masculino y 135 féminas.

Lo que al sumar nos da como resultado 46 víctimas de sexo masculino y 263 niñas o adolescentes. Con un total de 309 casos en tan solo un mes.

Si dividimos ese total de casos registrados por Medicina Legal (IML), entre los 30 días del mes, podríamos decir que en los Juzgados de Violencia de la capital recibirían al menos 10.3 casos de violencia por día. Aunque claro cada mes varían los números de peritación.

Estos 10 casos se dieron a conocer, buscaron una respuesta judicial, pero ¿y los casos de abusos y violaciones a menores de los que nunca se hablan?

Según Lorna Norori, coordinadora del Movimiento Contra el Abuso Sexual, hay un repunte de número de casos de abuso sexual a infantes que son denunciados, las víctimas están hablando o alguien se encarga de hablar por ellas.

“(Pero) hay una contradicción con los datos de la Policía Nacional y nos preocupa esto porque no presentan las estadísticas de los casos como lo hacían antes. En las mismas actividades que realizamos nos damos cuenta que el abuso sexual (a niños y adolescentes) no está disminuyendo, entonces está a la orden del día”, asegura Norori.

Además considera que se mantienen la gran cantidad de casos de abusos sexuales en nuestro país, pero lo que se ha logrado es la incidencia de denuncias, con campañas alusivas al tema. Estas campañas han venido a incentivar a la población a hablar sobre el tema, defender y creer en los niños y niñas abusados.

Pero claro, que el hecho mismo de no tener Comisarías de la Mujer ha prolongado el miedo de muchas familias a no hablar.

Niñas madres
El Código de la Niñez y Adolescencia expresa que toda menor de edad que esté en estado de embarazo debe ser considerada como una víctima de violación.

Y según organismos que trabajan en el tema afirman que en Managua cada cinco horas hay una niña en labores de parto. Y detrás de la capital está Matagalpa, donde cada 40 horas una menor de 14 años tiene un hijo. Niñas convertidas en madre por la violencia sexual a las que son sometidas. ¿Estos casos se denuncian?

IPAS Centroamérica apoya al sector femenino con el tema de salud sexual y reproductiva, y en un estudio impulsado por ellos junto a datos del Ministerio de Salud (Minsa) revelaron que en los últimos 10 años en Nicaragua más de 16 mil niñas menores de 14 años se han convertido en madres. ¿Entonces son más de 16 mil niñas víctimas de abuso sexual?

Los datos de Medicina Legal también indican que el 82% de las víctimas son niñas y mujeres adolescentes. Es decir que las víctimas del sexo femenino son las más vulnerables en este tema.

Depredadores de la niñez
Norori dice que según los registros de denuncias en la Policía Nacional el rango de edades de casos de abusos son: niñas de 11 a 13 años de edad, y niños de 5 a 7 años.

Y en el caso de las niñas, es hasta la edad mencionada que se detecta el abuso, pero es posible que pudieran haber sido abusadas desde más pequeñas.

Otro dato que señala Norori es que las autoridades se dan cuenta de estos casos en primer lugar porque alguien más habla por ellas, y en segundo lugar porque ellas mismas toman el valor de denunciarlo.

“Ellas no tienen la iniciativa (de poner la denuncia). La estrategia del abusador las limita para poder decir qué les está pasando… Tienen vergüenza y miedo”, indica Lorna Norori.

Los depredadores sexuales de los niños, niñas y adolescentes están por todos lados, pero lo más frecuente es que estén en casa.

Norori dice que en las estadísticas el padre lleva siempre el primer lugar como abusador, le sigue el padrastro, luego los abuelos, tíos, hermanos, amigos, vecinos, maestros, novios, sacerdotes y pastores. Aunque también pueden haber depredadores sexuales que sean completos desconocidos.

“Son personas cercanas, de confianza, de las que nadie pensaría que pudieran hacer algo tan perverso. Las características que tienen es que suelen ser encantadores con los niñas y las niñas. Se acercan a ellas y ellos muy juguetones, dadivosos y consentidores, amorosos”, explica la especialista.

Y la lista de abusadores se puede ampliar si tomamos en cuenta las nuevas tecnologías y la cantidad de depravados sexuales “en línea” buscando un niño/ niña como presa.

“Todos tenemos un rol que jugar en la prevención del abuso sexual y seguimos insistiendo en que esto no lo podemos resolver solos”, concluyó Norori.

 

Indicios del abuso

Comportamientos que pueden presentar los infantes víctimas de abuso sexual:

Es un niño o niña que ha empezado a tener lenguaje y formas de actuar sexualizado.

Modelan el abuso, es decir replican el comportamiento de abuso sexual o de otro tipo con otros menores, que pueden ser menores que ellos.

Empiezan a mostrarse con mucha tristeza, retraídos y temerosos.

Se rehúsan a ir al colegio o algún lugar en específico, y no es por malacrianza. Pueden presentar también bajo rendimiento académico.

Problemas de apetito, le cuesta comer o comen con ansiedad, desesperación.

Problemas al dormir, por ejemplo sin tienen menos de 7 años tienen terrores nocturnos, si tienen más edad pueden tener pesadillas.

Tienen sueños muy ligeros, no consiguen dormir bien. Orinan la cama con frecuencia y ya están grandes. Defecan en sus calzoncillos o calzones, y ya no tienen la edad para esos accidentes.

Actitud inconsciente de “descomponer sus cuerpo”, sucede cuando la niña para evitar más violaciones empieza a engordar para no atraer al violador, igual el varoncito puede hacerlo. Se lastiman, sin razón comienzan a pegarse.

Fases del abuso

Estas son alguna de las características del comportamiento gradual de los abusadores para llegar a sus víctimas:

Seducción: el futuro agresor manipula la dependencia y la confianza del menor, y prepara el lugar y momento del abuso. Es en esta etapa donde se incita la participación del niño o adolescente por medio de regalos o juegos.

Interacción sexual abusiva: es un proceso gradual y progresivo, que puede incluir comportamientos exhibicionistas, caricias con intenciones eróticas, masturbación, etc. En este momento ya se puede hablar de abusos sexuales.

Instauración del secreto: el agresor, generalmente por medio de amenazas, impone el silencio en el menor, a quien no le queda más remedio que adaptarse.

Fase de divulgación: esta fase puede o no llegar y en el caso del incesto, implica una quiebra en el sistema familiar, hasta ese momento en equilibrio.

Fase represiva: generalmente, después de la divulgación, en el caso del incesto la familia busca desesperadamente un reequilibrio para mantener a cualquier precio la cohesión familiar, por lo que tiende a negar, a restarle importancia o a justificar el abuso, en un intento por seguir como si nada hubiese sucedido.

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