Suyén Massiel fue asesinada una semana después de cumpleaños 21

Según testimonios de sus amigas, la joven vivió violencia en sus dos relaciones

La joven celebró su cumpleaños el 27 de noviembre con sus compañeras de trabajo. HOY/Cortesía

El femicidio de Suyén Massiel González ocurrió el pasado 4 de diciembre, una semana después de que la joven celebrara su cumpleaños.

El crimen fue perpetrado en el parqueo de un centro comercial, a las 6:30 de la tarde, hora muy transitada en el kilómetro 7 de la Carretera a Masaya, por lo que varias personas vieron lo ocurrido.

Estos testigos proporcionaron una gran fuente de elementos de pruebas a la Policía y al Ministerio Público para formular la acusación contra Óscar Berríos Munguía, novio de la ahora fallecida.

Entre estos elementos probatorios ofrecidos como respaldo a la acusación están las testificales de Santa Emiliana Lacayo, quien es guarda de seguridad, ubicada en el mismo centro comercial donde se dio la tragedia, ella afirma que observó al acusado dispararle por la espalda a Suyén.

También está la declaración de Jerry Lacayo, quien afirmó que vio cuando Berríos Munguía, de 25 años, le realizó un primer disparo en la pierna izquierda a la joven cuando esta iba alejándose de él, como medida para neutralizarla, y luego la remató en el suelo, propinándole cinco disparos en la espalda.

Confesó crimen

Otro testigo ofrecido por el Ministerio Público fue Jaser Pavón Ríos, quien reconoció al acusado como la persona que el 4 de diciembre, día de los hechos, a las 7:30 p.m. “ingresó a la iglesia donde él labora como servidor, y visiblemente alterado, portando un sambrón donde llevaba un arma de fuego y un radiocomunicador, llorando le confesó haber matado a su mujer porque le había encontrado un mensaje en su celular de otro hombre”, se lee en los elementos de convicción con que cuenta por el momento la Fiscalía.

También están las testificales de Helen Molina Lazo y Ashley Reyes, ambas amigas y compañeras de trabajo de la víctima, quienes reconocen al acusado como novio de Suyén Massiel González y que ese día 4 de diciembre le había arrebatado el celular y no se lo quería entregar, luego la dejaron platicando con él mientras ellas caminaban hacia la parada de buses.

“Ese día ella (Suyén) nos contó que Óscar le había salido por detrás y le había arrebatado su celular, y me prestó mi celular para mandarle mensaje y audio donde le dice que le regrese su teléfono de lo contrario lo denunciaría. Nosotros nos metimos al supermercado y a los cinco minutos que salimos la vimos a ella conversando con él. Le dijimos, apurate, te esperamos en la parada”, relató Helen Molina.

Según la testigo, iban subiendo los primeros escalones del puente peatonal que está en el lugar, cuando escucharon las detonaciones, y el comentario de dos hombres que dijeron: “Ahí se palmaron a alguien”.

“En ese momento dijimos ‘la Suyén, no viene’ y volvimos a ver el montón de gente que estaba en el lugar y nos regresamos corriendo y era ella, ya estaba tirada en el suelo en un charco de sangre. Le pregunté a unas señoras que estaban ahí qué había pasado y me dijo una: ‘Le pregunté a la muchacha qué le había pasado y solo me alcanzó a decir: me mató’”.

Otras evidencias ofrecidas por la Fiscalía en audiencia preliminar son nueve videos de las cámaras de seguridad del centro comercial, 17 fotos de la inspección de la escena del crimen, y la prueba de nitrato que se le aplicó en manos y dorsales del acusado para comprobar la presencia de pólvora.

El crimen de Suyén Massiel González fue cometido el 4 de diciembre. HOY/Wilmer López

Vivió violencia intrafamiliar

Según Helen Molina, la víctima a pesar de su corta edad había vivido una historia de violencia con su primera pareja, padre de su hijo, que también fue policía y “salió de las brasas para caer en el fuego”, porque su nueva relación también fue tormentosa, pero no encontraba cómo terminarla.

“Una vez llegó de suéter a trabajar y le pregunté por qué, pero no me dijo, luego en los cambiadores me sujeté de ella por accidente y se quejó de dolor y luego se quitó el suéter y le pude ver los moretones en los brazos y me dijo llorando que Byron, el papá del niño, le pegaba. En ese momento la aconsejé y le dije que se apartara de él, que la iba a matar”, dijo Molina.

La violencia era de todo tipo, hasta económica, según cuenta Molina, porque la víctima pagaba hasta las tarjetas de crédito del papá del niño, hasta que logró separarse. “Lo único que hacía la exsuegra era cuidarle el niño después que salía de clases, hasta que ella llegaba a traerlo por la noche, incluso hasta yo la acompañaba a traerlo”, señaló.

HOY buscó en dos ocasiones la versión de la expareja de Suyén, pero este expulsó violentamente de su casa al equipo periodístico.

El bolso que llevaba Suyén Massiel la noche que fue asesinada. La joven salía de su trabajo en un salón de belleza. HOY/Wilmer López

Nueva relación

La otra historia de violencia la vivió Suyén con el procesado Óscar Berríos, quien la celaba con todo mundo, era posesivo, la llamaba constantemente al celular, la vigilaba, le controlaba la forma de vestir y maquillarse y le exigía ir a la iglesia evangélica con él, pero ella no encontraba forma de separarse, relató Ashley Reyes, otra amiga de la víctima.

Scarleth González, mamá de Suyén González, según expediente judicial, mandó a su hija a los 16 años de Malacatoya en Granada a Managua, para que se preparara académicamente, pero la joven se enamoró del papá de su hijo. A pesar de las dificultades estudió belleza y trabajó duro para mantener a su hijo. Ese día, 4 de diciembre, le habían entregado su diploma de especialista en belleza, el cual quedó tirado con manchas de sangre en la escena del crimen.

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