Piden por Honduras durante misa en El Viejo, Chinandega

Durante la tradicional Lavada de la Plata

HOY / EL VIEJO

La Basílica Inmaculada Concepción de María, ubicada en el municipio de El Viejo, Chinandega, fue adornada con decenas de flores naturales cuyo olor se sentía hasta en las últimas bancas. Los feligreses de todas partes del país con sus palmas exaltaban a la imagen de la Virgen, entre estos se alzaba una bandera de Honduras.

El obispo César Bosco Vivas, de la Diócesis de León y Chinandega, mientras daba la homilía pidió al pueblo de Nicaragua un aplauso y sus oraciones para los habitantes de Honduras.

Lucía Nicaragua tiene muchos años de vivir en Comayagua, Honduras, llegó con un grupo de vecinos desde el viernes a nuestro país para participar en la ceremonia de la Lavada de la Plata; hoy se dirigen hacia León para celebrar la Purísima y regresan el viernes a su país.

Feligreses

Mencionó que tienen varios años de venir a Nicaragua a la celebración de la Lavada de la Plata y, en esta ocasión, lo hicieron con más fe para pedirle a la Virgen por Honduras, debido a los actos de violencia que han sucedido después de las elecciones.

Como ellos son muchos los feligreses que llegan desde departamentos alejados para alabar a la Patrona de Nicaragua, ancianos en silla de ruedas, personas con muletas, y los niños de pocos meses de nacidos son presentados ante la Virgen.

“Siempre vengo a lavar la plata, este año traje la imagen de la Virgen en este cuadro para que el padre me la bendiga”, expresó Carmen Canda, habitante del municipio de Ticuantepe, quien además comentó que gracias a la Virgen una de sus hijas que padecía artritis ha logrado sanar.

La misa estuvo presidida también por el cardenal Leopoldo Brenes Solórzano, quien comentó que la celebración de la Lavada de la Plata es una muestra de la devoción del pueblo católico.

Limpieza
Una vez que finalizó la misa, los objetos de la Virgen los sacaron de la basílica para que los feligreses limpiaran los artículos con toallas, algodones y pedazos de tela. “Este pedazo de tela yo lo guardo como reliquia”, expresó Dora Cáceres, habitante de El Viejo.

Algunos feligreses comentaron que han almacenado sus algodones de todos los años porque están benditos. En la celebración, no hizo falta el tradicional tiste que reparten personas que pagan promesas. Lo popular es comprar una jícara de diez córdobas y hacer fila para que les regalen el tiste.

Afuera en la basílica está ubicada una pila con agua, las personas hacen largas filas con baldes nuevos o botellas para poder agarrar un poco de agua y posteriormente un sacerdote se las bendice.

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