Historia de la pescadora Ana Vanegas, quien dio a Nicaragua la primera presea dorada

Con esta hazaña lograda, Ana espera que el remo tome mayor notoriedad en el país y que tenga más apoyo en todo.

La pescadora Ana Vanegas, quien le dio la primera medalla de oro a Nicaragua en los Juegos Deportivos Centroamericanos en Managua. Foto HOY

 

HOY / COLABORACIÓN

Salida de las aguas de la isla El Arado, Granada, con una vida llena de trabajo desde temprana edad, Ana Vanegas recuerda que los días de su infancia y juventud fueron duros, pero todo eso quedó en el olvido al bañarse de oro en horas de la mañana del lunes en los Juegos Centroamericanos de Managua 2017.

Será un momento inolvidable para Ana, quien al escuchar en los parlantes que era la ganadora, no quería despertar del sueño, muchos menos bajar del bote olímpico una vez que llegó a la meta.

“Me sentí alegre, súper bien y por el esfuerzo que he hecho durante todo el año. Hubiera querido que mi papá, Pedro Vanegas (q.e.p.d.) estuviera a mi lado para que se sintiera orgulloso”, aseguró con los ojos llorosos la medallista dorada.

Lucha diaria

La vida de Ana se centraba en la escuela, el trabajo de la pesca y la agricultura para colaborar en su hogar y llevar el pan de cada día. Sin embargo, ese trajín la llevó a abandonar las aulas de clases.

“Yo estudiaba, pero el trabajo me obligó a abandonar los estudios para trabajar. Nunca perdí las esperanzas de regresar a clases”, apunta Vanegas.

Pero el tiempo continuaba su curso y solo veía pasar a los demás chavalos con sus mochilas cargadas en hombros dirigirse a sus respectivos colegios.

“Me he alejado de las clases, pero una vez que entré al remo comencé a retomar mi sueño de seguir estudiando. Me propuse que quiero ser alguien en la vida y por eso estoy estudiando”, señaló.

“No padecíamos en comida, pero con el remo mi vida cambió. Con la ayuda que nos da la Federación de ahí estoy pagando mis estudios universitarios. También me gustaría ser fisioterapeuta. No obstante, quiero tener un trabajo fijo y ayudar a mi familia”, argumentó la atleta.

Con esta hazaña lograda, Ana espera que el remo tome mayor notoriedad en el país y que tenga más apoyo en todo.

Un deporte que es joven en el país camina a paso lento en medio de dificultades, pero no cesa en su labor de seguir adelante.

“Espero que este deporte reciba más apoyo y siga creciendo, porque el deporte es vida, es salud, es recreación”, argumentó la joven de 26 años.

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