El despertar del deseo en la adolescencia

Cuando se llega a la adolescencia las sensaciones físicas y los sentimientos se intensifican

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Los seres humanos somos seres sexuados… nuestros sentidos están abiertos al placer desde la infancia. Sin embargo, la intensificación y necesidad del goce erótico llega con la pubertad.
De acuerdo con Oscar Espino, cirujano, urólogo y médico sexólogo, el aumento del deseo se debe a la proliferación de hormonas.

“Las secreciones se llaman gonadotropinas y son las encargadas de posibilitar la reproducción, o sea, el semen en los varones y los óvulos en las mujercitas”, apunta.

También explica que estas hormonas se dividen en dos tipos: las folículo estimulantes (FSH) y las luteinizantes (LH). Ambas generadas en la base del cerebro o hipotálamo. Lugar donde también nace la testosterona y los estrógenos.

“En conjunto propician los cambios… crecen los pechos, sale el vello púbico, axilar y por supuesto llega el deseo sexual”, advierte.

Desde la mente

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El ser humano es cuerpo y espíritu, por tanto, todo cambio fisiológico en la adolescencia necesariamente lleva a reacciones psicológicas. Así lo dilucida la psicóloga clínica Brenda Orozco, al recordar el estudio del pedagogo Stanley Hall sobre los adolescentes.

“Con base en esta teoría concibo que este período está henchido de transiciones muchas veces dolorosas, porque adolescente viene de la palabra adolecer”, refiere.

El despertar del deseo no se da de la noche a la mañana, pues los cambios que culminan en esta eventualidad son lentos y, según Orozco, muchas veces tienden a confundirse con rebeldía.

“Hay tensiones familiares porque los adolescentes empiezan a ver a los adultos como mentirosos y cuestionan sus fallos morales, los jóvenes buscan identidad y libertad… por eso, hay que saber tratarlos o terminarán alejándose”, indica la especialista.

Buscan el placer

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Los cambios a nivel físico permiten e incitan a los adolescentes a buscar nuevas experiencias. En el caso de la niña, explica la psicóloga, entra en una etapa de contemplación de su cuerpo. Se observa los pechos, el pubis. Muy pocas se tocan para provocarse orgasmos.

Algunas, con la llegada de la menarquía dejan de asistir a los juego. Pero hay algo importante que destacar: siempre buscan a la madre.

En cambio, el varoncito actúa muy diferente. Con las primeras erecciones y eyaculaciones prefiere el distanciamiento y atesoran la privacidad absoluta.

De acuerdo con Orozco, con la incidencia de los momentos a solas, los muchachos empiezan a explorarse y la masturbación constante es uno de sus puntos de escape.

“Es normal que los varones lo hagan, de esa manera conocen su cuerpo. Recordemos que en este tiempo no tienen una pareja y acuden a la estimulación”, resalta.

Otro azuzador del deseo es la pornografía y las películas eróticas.

“Los muchachos la miran porque esto les provoca placer. Y de esa manera alimentan sus curiosidades, pero es un método acelerador porque de la vista y el oído quieren llegar a la experiencia, muchas veces antes de estar preparados”, finaliza.

Padres preparados para todo

La psicóloga Brenda Orozco aconseja a los padres que no se escandalicen con los cambios ocurridos en la adolescencia.

”Es contraproducente que se alejen o teman hablar de algún tema concerniente a la sexualidad, deben dirigirse con naturalidad”, aconseja.

El hecho de que los padres guíen a los hijos, no significa que los van a incitar a que experimenten las relaciones sexuales a pronta edad.

”El papel del padre no es decirles cómo van a hacerlo, no. Ellos simplemente deben procurar el desarrollo saludable, el estudio, la implantación del criterio y la responsabilidad, también deben decirles a los varones que si van a masturbarse, lo hagan con medida e higiene”.

Otro detalle vital: “los padres no deben ser invasivos ni avergonzar a sus hijos, por las mañanas son normales la erecciones, las camas húmedas por los sueños, siempre que quieran entrar a sus piezas golpeen o pregunten si pueden pasar”, recomienda.

Los primeros besos y caricias

Un evento muy impactante en la vida de los adolescentes es la llegada del primer amor.

”Ellos encuentran a esa persona con la que se identifican y buscan la forma de estar cerca, esto no indica que vayan a tener sexo, sino que están en un proceso de conocerse, la conversación es la clave… ya después inicia el juego del deseo, con los primeros besos y caricias”, puntualiza Orozco.

Con la primera relación se establece el primer contacto físico entre hombre y mujer a través de los labios, el roce de las manos y los olores.

“Es un período tan sensorial que con solo la cercanía y los frotamientos leves entre adolescentes se puede llegar al clímax. Es la maravilla de las hormonas a mil por hora. Por eso, debe haber una buena conducción familiar”, agrega la experta.

 

Fuentes

Brenda Orozco, psicóloga clínica y guía escolar. Teléfono: 89039726

Dr. Oscar Espino, cirujano, urólogo y médico sexólogo. Autor del libro El Buen Sexo.

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