El cuento de hoy sábado es: La visión de Jacobo

Jacobo quería ver el sol. Siempre que lo intentaba, un adulto lo miraba y regañaba. Su insistencia era tanta que le pidió dinero a su mamá para unos lentes.

La visión de Jacobo, un interesante cuento para leer con los más pequeños del hogar. HOY/Thinkstockphotos.com

 

HOY/Colaboración

Jacobo quería ver el sol. Siempre que lo intentaba, un adulto tenía que verlo y regañarlo. Su insistencia era tanta que le pidió dinero a su mamá para comprar unos lentes oscuros. A pesar de sus berrinches no logró convencerla.

Un día después, cuando regresaba de la escuela, Jacobo encontró unos lentes oscuros como los que deseaba. Miró a todos lados y los recogió. Preguntó a un grupo de jóvenes que estaba cercano, si le pertenecía a alguien de ellos.

Como los lentes no eran de nadie, Jacobo no sabía qué hacer; caminó un tanto más hasta que llegó a un basurero, donde estaban varios elfos concentrados, unos seleccionando basura, otros se encontraban diseñando y el resto, sacaban de una extraña máquina variados productos. El niño, curioso, les hizo preguntas y se interesó en el arte del reciclaje que realizan.

Minutos después, recordó que aún no había hallado al dueño de los lentes. Se los puso y vio hacia arriba. En vez del Sol, vio muchas cosas feas y del susto, se los quitó, dejándolos en el mismo lugar. “¿Cómo es posible ver esas cosas a través de estos lentes?”, se preguntó mentalmente.

A la mañana siguiente, pasó por el mismo lugar donde había dejado los lentes, pero ya no estaban. Al salir de la escuela, se dirigió al basurero y para su sorpresa vio que los tenía puesto el abuelo elfo.

Jacobo, intrigado, se le acercó y le contó al elfo lo que había visto. Este le explicó que los lentes eran para ver el futuro del planeta. “Tú puedes evitar su desgracia”, le dijo.

Días posteriores, en la escuela, el niño recogía botellas plásticas, cajas, papeles, todo lo que pudo. Sus amigos preguntaron por qué estaba haciendo eso. Él les contó lo que había visto y lo que le había aconsejado el abuelo elfo. Se asustaron y decidieron juntarse con Jacobo para ayudarlo en su labor todos los días. Con el tiempo, se incorporaron los profesores y los padres de familia. Recogían la basura y la llevaban todas las semanas donde los elfos.

Jacobo y los niños estaban felices, aquella visión a través de los lentes había ayudado para que las personas trabajaran en beneficio del planeta, evitando su contaminación y muerte.

“El planeta está en nuestras manos, cuidémoslo”, se lee en rótulos gigantes que instalaron en todas las escuelas, para que niños, maestros, padres de familia y todo el mundo, pueda leer el mensaje siempre.

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