La vida nocturna en el Oriental

Don Denis ha vivido 40 años en este centro de compras

HOY/FOTO: Manuel Esquivel

HOY
Imaginar el Mercado Oriental de noche puede resultar bastante tenebroso para algunas personas. Casi nadie se atrevería a entrar solo. Por ser uno de los centros de compras más grandes de Centroamérica, muchos se cuestionan con qué podrían encontrarse adentro.

Denis Antonio Aguilar es un ejemplo que demuestra que el Oriental no es tan peligroso como muchos creen.
Desde los 15 años llegó a este lugar con la intención de poner su negocio. Sus limitaciones económicas lo llevaron a alquilar un cuarto en el sector de El Calvario, según relata, por las noches el único ruido que se escucha es el de los zancudos.

“Pasar una noche en el Oriental no es diferente a pasarla en otro lugar, yo me acuesto a las nueve de la noche, me pongo a ver televisión cuando hay luz y en la mañana todo está normal, uno se acostumbra”, manifiesta Aguilar.

Lucha

HOY/FOTO: Manuel Esquivel

Don Denis menciona que algunos puntos son los peligrosos en el Mercado Oriental, como la parada de la ruta 113 y el famoso Callejón de la Muerte.

“Por la noche es un desierto, una vez por allá se escucha los gatos, en todo el tiempo que llevo aquí jamás he auxiliado a alguien porque lo hayan fregado, la verdad es que no es tan trágico vivir aquí”, menciona.

El señor Aguilar, de 55 años, siempre ha vivido solo. Se ha mantenido vendiendo zapatos y DVD.

“De día soy un comerciante esforzado, que solo busca su pan de cada día, de noche me convierto algunas veces en un vigilante. Tengo a mi cargo algunos tramos, no lo hago diario porque si se llega a perder algo, le dejan toda la responsabilidad a uno, y alteran el porcentaje de pérdidas, y eso no me gusta”, alega.

Don Denis relata que sus ilusiones siempre se han centrado en prosperar, por eso nunca se ha dado por vencido.

“Al principio me dedicaba a vender de forma ambulante, salía a ofrecer frutas y verduras, así fue que conocí todo este centro de compras, pero después ya me quedé en un solo lugar, he querido agrandar mi negocio, pero los bancos me han cerrado las puertas, y ni modo, me toca sobrevivir con lo poco que gano”, puntualiza el vendedor.

HOY/FOTO: Manuel Esquivel

Aguilar menciona que por el momento está colaborando con su mamá, quien se encuentra un poco enferma de la columna.

“Mis ganancias las ocupo para pagar el alquiler, que son 700 córdobas mensuales, más mi comida y lo que invierto en el negocio. Además colaboro con mi madre y algunos sobrinos. La verdad es que todo lo que he vivido en este mercado me ha ayudado a sobrevivir, que es lo más importante, ojalá algún día pueda crecer, todo lo dejo en las manos de Dios”, señala Denis.

Un sueño
Don Denis comenta que dentro de sus sueños está poder conseguir un tramo grande, para poder vender otro tipo de mercadería.

Menciona que trabaja algunos días por la noche, porque esos ingresos le sirven para poder convertir su sueño en realidad.

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