Dormir mal y emborracharse hacen el mismo daño a su cerebro

Pasar una, dos, tres o más noches de mal dormir es lo equivalente a emborracharse

Pasar una, dos, tres o más noches de mal dormir es lo equivalente a emborracharse, señala un nuevo estudio de la revista médica Nature Medicine y lo ratifican un psiquiatra y un médico internista consultados.

Falta de sueño, mayor riesgo de depresión, obesidad, diabetes, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, son solo algunas de las causas que se han relacionado con el consumo de licor.

El nuevo estudio revela cómo la falta de sueño también interfiere en la capacidad de las células cerebrales para comunicarse entre sí, que finalmente se traduce en afectación a la memoria y a la percepción visual.

Según el autor principal, Itzhak Fried, de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA), privar al cuerpo del sueño necesario también limita la capacidad de las neuronas de funcionar correctamente. Según él la situación explicaría los lapsos cognitivos que se padecen tras una mala noche que finalmente afecta la forma de percibir y reaccionar.

Óscar Barquero, psiquiatra de Torre Médica Momentum, explicó que a consecuencia de la falta de sueño, la persona puede estar distraída, cansada, con dificultad para desempeñar las tareas, pues la velocidad con la que trabaja el cerebro se ve afectada.

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“Igualmente si alguien no ha dormido, va a estar cansado, distraído, con un procesamiento mental más lento ese es el daño inmediato. Las personas que hacen ingesta excesiva de licor constantemente y supresión del sueño de forma constante, van a generar a largo plazo dificultades en las mismas áreas, problemas de concentración, irritabilidad, exposición a tener enfermedades de ansiedad y depresión. El rendimiento a nivel laboral y familiar no va a ser el adecuado”, explicó el psiquiatra.

Juan Pablo Solís, médico internista y cardiólogo, añadió que ambas prácticas son bastante perjudiciales.

“Durante la noche necesitamos llegar a las etapas profundas de sueño para que descansemos y que el cerebro tenga un periodo para acomodar sus neurotransmisores. Cuando la persona duerme mal no llega a la etapa profunda, sino que queda en etapas superficiales, lo que genera con el tiempo son efectos más nocivos, trastornos de hormonas que tienen la tarea de ayudar a no padecer trastornos depresivos y a regular el peso“, explicó Solís.

Ambos especialistas recomendaron evitar la ingesta excesiva, el abuso, del licor y buscar ayuda inmediata en caso de que no se cuente con una buena rutina de sueño.

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