Con muchas metas Sandra Mendoza

Perdió su vista desde hace aproximadamente un año

HOY/ Carazo

Vender chileros o encurtidos es la forma cómo Sandra Mariel Mendoza Aguilar se ayuda para cubrir algunos gastos de alimentación y transporte cuando asiste a clases los sábados. Ella los elabora y aduce que pocas veces se ha cortado al picar los ingredientes de este producto.

Cuando conversa, sus ojos verdes nunca pierden la dirección de la persona a quien tiene enfrente o al lado. Nadie cree que es ciega.

“Cuando se me dio la noticia fue algo terrible, me puse a llorar y la verdad yo no me hacía con un bastón blanco en la calle, porque la discriminación y las miradas estaban encima de mí”, cuenta Sandra, quien perdió su visión hace aproximadamente un año.

Ella es originaria del municipio de Terrabona, Matagalpa, pero reside desde hace un buen tiempo en la ciudad de Jinotepe. Es estudiante del segundo año de la carrera de Ciencias Sociales de la Facultad Regional Multidisciplinaria, Farem-Carazo.

Los encurtidos que Sandra vende los da a 40 córdobas, pero también hace de C$60 y C$80.
HOY / Mynor García

Bacteria

Una bacteria que se alojó en sus ojos, acompañado de ardor, fue el detonante para que perdiera su visión para siempre y empezar a llevar una vida que parecía llena de obstáculos.

“Cuando tenía 11 años obviamente vivía con mis padres, cursaba mi primaria y perdí el 75 por ciento de mi vista, hasta hace poco que sufro de total ceguera”, expresó la matagalpina.

El hecho de haber perdido su vista, comenta que le ha motivado a plantearse metas, buscar su independencia y centrarse en sus estudios.

“Cuando termine mi carrera, quiero sacar una maestría y estudiar Fisioterapia, pero también quiero aprender inglés”, sostuvo la joven de 27 años.

Económicamente depende de una beca de estudios que consiguió en la Farem y de los encurtidos que elabora. La Organización de Ciegos de Nicaragua Marisela Toledo también la apoya con alojamiento y útiles escolares.

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La joven está aprendiendo el sistema Braille, que es un sistema de escritura y lectura táctil. HOY / Mynor García

Sostiene que ser ciega, no la hace sentirse menos, “fui asimilando esa mala noticia y dije que eso no me iba a limitar a no querer estudiar, trabajar o dañar mi imagen física, hago todas las actividades que yo quiera, inclusive deporte”.

Memoria
Aprenderse los textos de memoria e inclusive grabar las clases, es el método que Sandra ha utilizado para continuar con sus estudios universitarios. Asegura que es buena alumna y que lleva buenas calificaciones. Una de las malas experiencias que le ha tocado vivir, es una vez que chocó con un rótulo en la calle y que los taxistas a veces no la quieren montar. “Hay taxistas que no les gusta montarnos, porque creen que somos un atraso y porque creen que no les vamos a pagar, también hay gente que piensa que andamos pidiendo y cuando llegamos a las ventas no nos quieren despachar”.

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