El cuento de hoy es: Chepita tiene hermanito nuevo

En Pueblo Verde, la vida era apacible y tranquila, era un pueblo feliz rodeado de naturaleza. En este pueblo vivía Chepita...

Chepita tiene hermanito nuevo. HOY/Ilustración: Luis González

 

HOY/Colaboración

En Pueblo Verde, la vida era apacible y tranquila. Además, era un pueblo feliz, porque estaba rodeado de naturaleza, sus pobladores cuidaban los recursos que la tierra les proveía: agua, plantas, frutos…

En este pueblo vivía Chepita, una niña muy curiosa, lo que le llamaba la atención lo averiguaba, ya sea preguntándole a sus mayores, a su maestra, o bien, consultando los libros de la biblioteca, pese a que solo tenía siete años.

Pero, había una pregunta que nadie respondía: ¿Por qué no tenía un hermanito? Todas sus amiguitas tenían la dicha de tener hermanitos y hermanitas, desde uno hasta tres o cuatro, ella solo quería un hermanito para jugar, ir al parque, enseñarle a leer, en fin, divertirse a lo grande.

—Mamá, papá, ¿por qué yo no tengo hermanito? –preguntó la niña Chepita.

Y como no hubo respuesta, continuó preguntando a todos los miembros de la familia.

Hasta que el abuelo Nando, al final le dijo:

—Es que el cartero perdió el camino en su zurrón, por eso no te trae hermanito.

—Usted me miente, abuelito, recuerde que mentir es malo –le dijo muy seria Chepita.

El abuelo carcajeó y siguió sentado en su silla mecedora, viendo al horizonte. Chepita siguió jugando con sus muñecos. Pero, de repente, el abuelo se levantó de la silla, se dirigió a la niña y, muy serio le dijo:

—¿Sabes, Chepita? Voy a decirle al ratón Pérez que te traiga un hermanito.

—Abuelo, el ratón Pérez trae dientes, no hermanitos –respondió la niña.

El abuelo carcajeó y se sentó de nuevo.

Una tarde, Chepita pidió a su madre le comprara una caja grande de plastilina. Esta le preguntó si se trataba de algún trabajo manual y la niña respondió que no, tenía en mente otra cosa.

Al día siguiente, Chepita tomó la plastilina y empezó a moldear una silueta de persona; con unas tijeras se cortó una trencita de cabello y se la pegó en la cabeza del molde que había hecho. Luego, a una sábana le cortó una esquina e hizo una especie de pañal. Continuó su obra, en la silla del abuelo estaba una cotona que le habían llevado para estrenarla el domingo. Le cortó un trozo de la manga e hizo una mantita. Muy contenta, salió gritando a donde estaban todos, viendo la telenovela del momento.

—¡Miren! ¡Miren todos! El cartero me trajo un hermanito nuevo. Se llama Pirulí –dijo muy contenta Chepita.

Todos, atónitos, observaron la figura de plastilina con trencitas, una más larga que la otra, que cariñosamente mostraba la niña.

La autora es docente.

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