El jardín que cautiva al mercado Roberto Huembes

Carmen Gaitán ha cumplido sus retos con la venta de plantas en el mercado Roberto Huembes, y ha convertido su tramo en un hermoso jardín

HOY/ Yaosca Reyes Centeno

HOY

En medio de ruidos de vehículos, los comerciantes gritando, el calor agonizante y las ventas cotidianas en el mercado Roberto Huembes, hay un jardín esquinero que permanece casi intacto ante tanto bullicio. Es el puesto de doña Carmen María Gaitán, quien desde hace 30 años se dedica a la venta de plantas ornamentales.

Los colores, olores y serenidad de las plantitas, que vende la señora, cautivan a todo el que transita cerca del puesto, mismo que es conocido como “Vivero El Carmen”.

Aunque su especialidad son las plantas, también vende maceteras, tierra, abono y venenos contra los insectos. Además de los consejos valiosos de doña Carmen, quien indica a los compradores cómo cuidarlas. Ella se sabe todos los secretos para lograr que las plantitas vivan por mucho tiempo.

Su historia como bien dice ella, empezó en Catarina, su pueblo natal. Es ahí donde aprendió a querer a las plantas y desarrolló un gusto particular por las flores y rosas.

“Fue por el amor a las flores”, admite. “Cuando empecé, hace 30 años, venía todos los días al mercado con una canastita pequeña, donde traía de todo tipo de plantas, desde ruda, albahaca, rosas, coludos, hierbabuena… de todo”, expresa doña Carmen.

Superación
En ese entonces era la primera vendedora ambulante que ofrecía plantas en dicho centro de compras y lograba vender todas las plantitas en un cansado día.

Pero anhelaba poder tener un espacio propio y, tras años de mucho esfuerzo, pidió a la gerencia del Huembes que le otorgaran un espacio.

“No fue tan rápido que me dieron este lugar, pero lo logré… En todos estos años, he venido superando obstáculos y ahora he mejorado mi puesto y vendo toda clase de plantitas. Tengo más de 300 variedades de plantas… todo lo que busca, aquí lo encuentra”, dice la señora, quien en todo momento ha tenido el apoyo incondicional de su esposo y sus hijos.

Su marido vende junto con ella en su tramo. Sus hijos se dedican a trabajos similares en ornamentación y floristería.

Cactus de venta en el puesto de doña Carmen. HOY/ Yaosca Reyes Centeno

La gracia de Dios
Doña Carmen es una mujer de fe. Cree firmemente que su vida y su negocio siempre han sido bendecidos por Dios.

“Siempre le doy gracias a mi Señor, porque él es el que ha hecho crecer esto. Claro que mi esfuerzo también vale, pero la mano de Dios está en todo, en mis plantas, mis maceteras, mis ventas, día a día lo he visto y eso es lo más precioso para mí. Hay ocasiones en que no he vendido nada y de repente en la última hora vendo más de lo que esperaba. Eso solo puede ser obra del Señor”, dice cautivada doña Carmen.

HOY/ Yaosca Reyes Centeno
Sembrar

Doña Carmen considera que la siembra es una actividad difícil, pues por lo general no se sabe si todas las semillas crecerán.

”La parte más difícil es esa, cultivar, porque de unas 100 plantas que uno ponga, lo más que nacen son unas 20. No pegan todas… pero es bonito trabajar en esto, verlas grandes las plantitas”, finaliza la comerciante de plantas.

...

Notas Relacionadas