La importancia de asistir a misa en compañía de los hijos

Párroco explica que para los cristianos católicos la Eucarístia es el centro y culmen de la vida porque en la Eucarística es donde está presente Jesús.

Las familias deben asistir a la Eucaristía especialmente el día domingo, que es el día del Señor. HOY/Thinkstockphotos.com

 

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Para muchas personas es fácil decir “soy católico”. Fueron bautizados, dieron la comunión y se confirmaron bajo esta religión, pero si les preguntan cuántas veces al año asisten a misa quizá la respuesta sea una o dos veces.

Y como dicen por ahí es momento de poner la barba en remojo y reflexionemos sobre la vida espiritual que estamos llevando.

Lo mejor sería asistir a la iglesia en familia para estar unidos bajo la misma fe en que nos educaron y estar más de cerca con Dios.

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Rodrigo Urbina Vivas, párroco de la Basílica Inmaculada Concepción de El Viejo, Chinandega, explica que para los cristianos católicos la Eucarístia es el centro y culmen de la vida creyente porque en la Eucarística es donde está presente Jesús con su cuerpo, sangre, alma y divinidad.

Alimento espiritual

“El cometido principal de la Eucarístia es ser comida y bebida, el cuerpo y la sangre de Jesús, esto sabemos que fue instituido por Jesús, es el misterio de nuestra fe como lo decimos inmediatamente después de la consagración, teniendo esto presente como telón de fondo inmediatamente se desprende la urgente necesidad del alimento espiritual que el alma del creyente necesita, de modo que así como tenemos la necesidad de acercarnos, de alimentarnos tres veces al día para sustentar el cuerpo igualmente también el alma necesita su alimento que en este caso es el cuerpo y la sangre de Jesús”, recalca el religioso.

Urbina Vivas agrega que la importancia radica en que la familia que juega un papel insustituible en los seres humanos inculque desde temprana edad la conciencia mediante la doctrina de que Jesús está presente en ese misterio del altar.

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“Por lo tanto así como los padres se preocupan por dar el alimento material a sus hijos urge también la necesidad de alimentar simultáneamente el alma, una vez que uno va viendo el ejemplo de los padres en la casa inmediatamente va asumiendo en el transcurso de la vida ese compromiso con convicción y naturalidad, de modo que no basta con que los padres de familia ordenen de palabra a sus hijos la presencia al banquete celestial de la Eucaristía sino que asistan ellos personalmente a la Eucaristía, especialmente el día domingo, que es el día del Señor”, recomienda el religioso.

Evite

No comer ni usar el celular, ni chatear ni jugar: este es un espacio de conexión con Dios y debemos estar concentrados en este propósito. Hay un momento para cada cosa y durante la Misa estamos atentos a la Palabra, esto quiere decir sin distractores, los cuales además son una falta de respeto.

Con regaños no logrará nada: si la salida para misa es un campo de batalla y usted se suma a eso, está haciendo que los niños desde pequeños tengan una mala actitud hacia la Misa. Es mejor motivarlos e invitarlos sin obligaciones y castigos.

Hágales comprender serenamente que es importante ir a visitar la casa del Niño Dios, como lo hace con sus abuelos el fin de semana o sus amigos.

Tome en cuenta

No es lo mismo ir a una fiesta que asistir a la casa de Dios, por tanto hay muchas cosas que deben evitar los feligreses. Algunos consejos para que a través de nuestro ejemplo, logremos que los hijos vivan la Eucaristía, la respeten y se comporten adecuadamente en ella.

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En primer lugar es necesario sentarse en los bancos de adelante, así evitamos distracciones y vemos mejor lo que pasa, se está más atento. (Si fuéramos a un espectáculo teatral o de música, a todos nos gustaría estar en primera fila).

Hay que cuidar la forma de vestir: no es lo mismo ir a la playa que a Misa.

Llegar puntuales: cuidamos la puntualidad en ir a clase, en llegar al cine… No podemos hacer esperar a Jesús.

Que nos oigan contestar: es recomendable pronunciar bien, vocalizando, para que ellos (los hijos) oigan y aprendan. Echarles una miradita animándoles a que participen.

Cantar: a los niños les encantan las canciones. Es recomendable asistir a alguna Misa en la que se cante. Que nos vean atentos y que nos vean rezar: por ejemplo después de la comunión, con mucho respeto. Podemos animarles a que ellos también se pongan de rodillas y recen.

El respeto al sacerdote: cuando entra nos ponemos de pie, esperamos a que salga para salir.

Misas para niños: en algunas parroquias hay Misas especiales para los niños, donde hacen del Evangelio más comprensible en un lenguaje infantil por medio de títeres o representaciones.

Fuente
Rodrigo Urbina Vivas, párroco de la Basílica Inmaculada Concepción de El Viejo, Chinandega. Teléfono: 8855-0331. 9 consejos para ir a Misa con los hijos y enseñarles su valor. http://bit.ly/2xODZcB

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