Disfruta trabajar en el Oriental

Este mercado le ha abierto puertas para hacer sus sueños realidad

HOY/FOTO: Wilmer López

HOY

El “buenos días” de doña Nora González al llegar al mercado Oriental termina de despertar al resto de comerciantes, que al igual que ella madrugan a este centro de compras para ganarse la vida.

Nora, quien es originaria de Waspam, Región Autónoma de la Costa Caribe Norte, llegó a la capital a los 14 años con la ilusión de encontrar un buen trabajo que le permitiera salir adelante.

“Por algunas recomendaciones de amistades empecé a trabajar como doméstica, pero después una señora que me tomó mucho cariño me motivó para que me viniera vender a este mercado con ella, y así con el dinero que ella me pagaba, fuera ahorrando para poner mi propio negocio, acepté su propuesta y desde entonces mi vida tomó un mejor rumbo”, relata la señora.

HOY/FOTO: Wilmer López

Nora, quien ya tiene más de 30 años de haber iniciado en este mercado, comenta que aunque la vida le ha puesto un sinnúmero de obstáculos, jamás se ha dado por vencida.

“Toda mi familia es de largo, me tocó aprender a salir adelante sola, es bastante difícil, pero con la ayuda de Dios todo es posible”, comenta un poco melancólica.

González, quien resalta entre el resto de comerciantes por su alegría, amabilidad y humildad, comenta que cuando apenas estaba llegando al mercado sufrió por las burlas de parte de algunas personas por su color de piel.

“Aprendí a no ponerle atención a los comentarios negativos, a veces la gente es un poco egoísta, no les gusta ver triunfar al otro, y cómo yo vendía bastante me ofendían, intentaron bajarme los ánimos, pero no lo lograron, al contrario, me levanté con muchas fuerzas y continúe haciendo las cosas bien”, subraya la comerciante.

Su fuerza

HOY/FOTO: Wilmer López

Después de tantos sacrificios que hizo Nora, logró encontrar un espacio propio en el mercado, decidió vender cosas rápidas: caramelos, chiverías, agua, gaseosas, entre otras cosas. González sabía que la zona era buena por ende se preocupó por hacer crecer su negocio.

“Yo soy un ejemplo vivo que los sueños se pueden hacer realidad, todas mis ganancias las he ahorrado, con eso compré mi casa, he mantenido a mi única hija, quien es mi fuerza, con eso comemos, y gracias a las enormes ganas de trabajar que Dios me pone, es que tenemos comida en abundancia, vivimos desahogados, haber venido al Oriental fue una de las mejores cosas que me pudo haber pasado”, subraya la vendedora.

Nora se describe como una persona capaz, inteligente, y bastante sencilla.

“Mi vida actual en este mercado es feliz, quien me conoce sabe que puede contar conmigo, si está en mis manos ayudarle lo hago, yo sé lo que es soportar desprecios, lo viví en carne propia, pero eso no puede detenernos, tenemos que dejar nuestro sello donde quiera que vayamos”, puntualiza.

Amor propio
Nora menciona que todas las personas deben encontrar su propio valor.

“El amor propio debe de ser lo más importante, yo no sé leer ni escribir, pero sé lo que es bueno y malo, puedo diferenciar entre alguien que te quiere hacer crecer, y alguien que quiere robarte las ilusiones, eso no se puede permitir, debemos amarnos y protegernos tal y como somos”, aconseja la vendedora.

 

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