A mujer que desapareció después de salir del gimnasio le dispararon en la sien

Se despidió de una amiga y se dirigía a su casa cuando la mataron

Un balazo con entrada en la sien izquierda, sin orificio de salida, fue lo que mató a Ana Karina Rizo, una jinotegana de 33 años cuyo cadáver fue encontrado la tarde del 12 de octubre en una alcantarilla en la comunidad La Corneta, al límite entre los municipios de Matagalpa y Jinotega.

La bala, alojada detrás de la oreja de la mujer, fue extraída por la forense Madalym Valdivia.

El crimen mantiene consternados a pobladores de Jinotega y Matagalpa.

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Ana Karina Rizo. (Q.E.P.D.) HOY/Foto: Tomada de Facebook

Extraoficialmente, trascendió que el cuerpo de Ana Karina no presentaba otras señales visibles de violencia física, pero el Instituto de Medicina Legal en Matagalpa habría tomado muestras biológicas para determinar si hubo o no violencia sexual contra la mujer que vestía ropa deportiva al momento del hallazgo del cadáver.

Fuentes vinculadas con la investigación confirmaron que Ana Karina fue vista por última vez con vida en una esquina a media cuadra de la Policía de Jinotega, donde poco antes de las 8:00 p.m. del miércoles 11 de octubre, se despidió de una amiga con quien volvía de practicar zumba.

Al salir del gimnasio, Ana Karina y su amiga fueron a una farmacia. Caminaron juntas una cuadra más, pero se separaron para dirigirse a sus respectivas casas. Rizo nunca llegó a la suya en el barrio Róger Hanguien.

Santos Rizo, un vecino del sitio donde hallaron el cadáver, dijo a periodistas locales que cerca de las 6:00 a.m. del jueves 12 de octubre, él salió a buscar y atar a una yegua suya que andaba a la orilla de la carretera, encontrándose con Ana Karina, quien se ataba los zapatos.

“Cuando pasé de regreso, ella no estaba ya”, dijo el hombre, asegurando que Ana Karina estaba sola en el lugar y vestía la misma ropa con la que después la hallaron muerta.

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Los jinoteganos se movilizaron para acompañar a la familia doliente. HOY/Foto: Sara Ruiz

Trabajadora

Ana Karina Rizo fue sepultada la tarde de ayer.

Al entierro también asistieron deportistas y docentes que se solidarizaron con el profesor Murphy Müller, hermano de Ana Karina.

Ante el dolor, los familiares de Rizo prefirieron evitar dar declaraciones; sin embargo, amigos y conocidos coincidieron al recordar que Ana Karina era una mujer trabajadora, recta en sus acciones y que trataba de dar ejemplo a su hijo de 10 años.

Álvaro González, compañero de trabajo de Ana Karina, dijo: “Ella era muy alegre, muy responsable, no había día que faltara al trabajo, pocos como ella, a todos nos extraña que eso pasara porque tenía un carácter fuerte, en el trabajo la extrañamos, muchos la queríamos, le encantaba irse caminando a su gimnasio, no aceptaba nunca los raid, aunque fueran conocidos”.

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