Madre e hijo venden helados en la UNAN para poder pagar la universidad

Aunque no tienen autorización por parte de la universidad, venden los helados en un pasillo, hasta el momento no los ha sacado del lugar

La historia de doña Marbellí Montes Zapata y su hijo Eddy Absalón Silva Montes, de 15 años, está llena de esperanza, deseos de superación y de mucha lucha diaria.

Tres meses tienen de vender helados de diversos sabores en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua). En el pasillo ocho se instalan con un hermoso termo donde alcanzan unos 70 helados, hasta ahí llegan los clientes, principalmente estudiantes, pero también personal administrativo de la casa de estudios.

Eddy estudia en la Escuela Preparatoria de la UNAN desde hace un año, habita en la comarca Cedro Galán, en la Carretera Vieja a León y en ocasiones se le dificultaba ir a sus clases por falta de dinero.

“Usted sabe que aquí en Nicaragua la economía está fatal, un día hay trabajo y otro no, aunque mi marido trabaje siempre hay carencias en la casa, al empezar este año tuvimos dificultades de enviarlo (a estudiar) porque como él estudia en la tarde y requieren cien córdobas diarios para venir”, explicó Marbellí.

En el primer semestre de este año, Eddy perdió muchas clases e incluso una semana completa no pudo asistir a sus estudios y eso lo tenía decepcionado.

Los helados se venden a montones en la UNAN, y ya todos conocen donde se instalan madre e hijo. HOY/Priscila Gómez

La genial idea

Doña Marbellí siempre ha trabajado, pero ahora no tiene un empleo fijo y por eso optó por hacer helados para vender en su vivienda, la primera vez hizo 20 y no logró vender ni tres en varios días.

“Yo dije, ay Dios me voy a comer todos estos helados porque no vendí ninguno”, dijo entre risas.
Pero en ese momento, Eddy tuvo la genial idea de llevar los helados a la universidad para ayudarle a su familia en los gastos, aunque esta idea al principio le pareció una locura a su mamá, después se dio cuenta que era el inicio de un negocio.

“En un termo pequeño le alisté diez helados, me voy a poner en el ciber me dijo él a vender, y como los muchachos lo conocen a él porque va a sacar fotocopias y todo eso al ciber, entonces le hicieron la bulla y en segundos se le fueron los diez helados”, recordó Montes.

Eddy quería llevar más helados a la universidad, pero su madre se animó a venderlos con él y un día una de sus hermanas le prestó el termo con el que vende los productos actualmente y se fue a la UNAN sin tener ninguna autorización.

Doña Marbellí no tenía quién le cuidara a sus otros tres hijos menores que Eddy y decidió llevárselos también. Pasó varios días sin tener problemas. Hasta que alguien descubrió que ella andaba vendiendo dentro de la UNAN.

“Un guarda de seguridad me dijo que le fuera a pedir permiso al director para poder vender los helados, él incluso me dijo en el edificio 10 A ahí está la oficina de él y fui y hablé con él, él inmediatamente me dijo que no, que era prohibido y hasta hoy estoy aquí y sin el permiso de nadie, solo con la autoridad de Dios que hace que no me saquen, sinceramente”, manifestó Montes.

Pero ella con su hijo se instalan diario a vender los helados en el pasillo donde todos los estudiantes llegan a buscarlos. Los demás hijos de doña Marbellí quedan al cuidado de una hermana.

Se desvela
Doña Marbellí diario vende los helados desde las 11:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde en la universidad.

Cuando llega a su vivienda se dispone a hacer la cena para su familia y también prepara los helados del día siguiente y los deja congelando toda la noche.

Explicó que se acuesta todos los días a las 12:00 de la noche y se levanta a las 4:00 de la madrugada

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