Adolescente trató de defenderse ante violador

Acusación fiscal detalla el terror que vivió la menor de edad

“¡Buenas!”, llamó el horror a la puerta de la casa de la adolescente. Eran las 4:00 p.m. del 9 de octubre pasado. Se trataba de Marvin Robleto Mejía, alias “El Chele Piedrero”, quien se presentó a la vivienda de la víctima simulando una urgencia por el presunto robo de unas láminas de zinc.

La niña confiada le abrió la puerta a Robleto, porque este, días antes fue contratado por sus padres para realizar un trabajo en el techo de la casa.

La víctima le dijo que no estaban sus padres y que mejor volviera más tarde y cuando le dio la espalda para llamar a su mamá por teléfono fue cuando el verdugo se lanzó sobre su presa.

Lo mordió y corrió, pero… “aprovechando su superioridad en fuerza y tamaño, la agarró de un brazo mientras le tapó la boca con la mano que tenía libre, para que esta no pudiera gritar”, dice la acusación.

La adolescente —que aún estaba en uniforme escolar— le mordió la mano al “Chele Piedrero” y corrió para el lado de la cocina, pero este la agarró del cabello y la tiró al suelo violentamente. “Inmediatamente se sentó sobre el cuerpo de la menor y la rodeó con sus piernas. La agarró fuertemente del pelo y por siete veces estrelló el rostro de la víctima sobre el suelo, lo que le dejó varios moretones en la cara”, detalla la acusación de la Fiscalía.

Finalmente la sometió sexualmente de forma tan violenta que la niña necesitó una cirugía de reconstrucción en el Hospital “La Mascota” de Managua.

Previo a la audiencia preliminar, realizada en el Juzgado Primero de Violencia de Managua, a puertas cerradas, el acusado dijo que de nada servía arrepentirse de lo que sucedió.

“Con pedir perdón no voy a remediar nada. Andaba bajo efecto de la droga. Había consumido crack y alcohol”, dijo el procesado de lo más tranquilo.

Robleto no pidió perdón por sus aberrantes actos. HOY/Carlos Valle

Piden 25 años

Ante la judicial Fabiola Betancourt el acusado admitió los hechos y lo declararon culpable. En el debate de la pena la fiscal Yubelka Pérez, solicitó la pena máxima de 25 años de prisión porque cumplía con todas las agravantes, mientras la defensa pidió la pena mínima de 12 años de cárcel.

Robleto Mejía tiene 33 años y es originario de Managua, pernoctaba en el barrio José Isaías Gómez, del Distrito Cinco.

En los Juzgados dijo que ya había estado detenido por robo, pero no lo habían procesado, porque no había pruebas.

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