“Tenía mi cara destruida, podrida, me salía pus”

Los peligros de caer en malas manos al hacerse cirugías estéticas

Hoy (foto de la derecha), Jerson Trujillo dice que ha recuperado el 50 o el 60% de su rostro, tras cuatro cirugías de reparación. Pero estima que aún le quedan dos más./ FOTO: Tomado de internet

HOY

Jerson Trujillo ya se había hecho varias cirugías para hacer su cara más fina y nunca había tenido problemas, por eso cuando hace cuatro años una doctora le propuso inyectarle una sustancia en los pómulos para darles más volumen, como él buscaba, no se preocupó.

“De pronto de ingenuo, yo no estaba al tanto de lo que me habían metido en el cuerpo”, le dijo a BBC Mundo este joven colombiano.

Un tiempo después se fue a una esteticista a hacerse un tratamiento de hidratación facial.

“Y cuando esta otra chica me realizó el procedimiento me inyectó unos aceites en la cara y esos aceites hicieron como una fusión con el polímero que yo ya tenía en mi cara, sin saberlo”.

“Tres meses después empecé a tener la piel dura, me empezaron a salir granulomas en la cara, se me ponía todo rojo, caliente…”.

Trujillo pensó que se le pasaría, pero todo fue a peor.

Yo tenía mi cara destruida, podrida, me salía pus, me salía pudrición de mi cara“.

Hoy, con 28 años y tras cuatro cirugías más de reparación, Trujillo dice que ha recuperado aproximadamente el 50 o el 60% de su rostro. Pero estima que todavía le quedan dos operaciones más.

Jerson Trujillo antes de los procedimientos estéticos que la causaron daños graves en la cara/ FOTO: Tomado de internet

El 16,5% de las operaciones realizadas por los cirujanos plásticos en España son para corregir otras anteriores defectuosas o de mala calidad.

Esa es una de las conclusiones de una encuesta reciente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE).

El problema se debe, en gran medida, a que solo 1 de cada 3 pacientes se informa bien sobre la cualificación de su médico, de acuerdo al sondeo.

Estas cifras de España ilustran un problema global para el que difícilmente se encuentran estadísticas, porque muchas víctimas se quedan fuera de los servicios oficiales de salud y porque las cirugías de mala calidad no se registran.

Algunas muertes relacionadas sí. En Colombia, uno de los países del mundo donde más cirugías estéticas se practican,en 2015 murieron 13 personas por cirugías estéticas y 30 en 2016, según el Instituto de Medicina Legal.

El problema es lo suficientemente grande como para que la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva lanzara ya hace unos cuatro años una campaña bajo el lema “No se convierta en el cuerpo del delito. Busque siempre un cirujano plástico cualificado”.

Y en Estados Unidos un estudio de la Escuela Feinberg de Medicina de la Northwestern University halló recientemente que menos del 18%de las publicaciones enInstagram que promocionan cirugías estéticas eran de cirujanos plásticos con una licencia del consejo oficial, el American Board of Plastic Surgery.

Muchas de las otras eran de médicos con otras especialidades, como ginecólogos o otorrinolaringólogos, que no hicieron los cinco o seis años de especialidad.

“No se deje confundir. Algunos profesionales solo realizan cursos de Estética sin que ello signifique un adecuado entrenamiento”, advierte la sociedad colombiana en su página web.

Pero confundirse es demasiado fácil, incluso para una persona bien informada y resolutiva, como la periodista Lorena Beltrán.

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