La música le dio al Venado el éxito que no imaginó y lo cuenta desde una cama

Alex Sevilla nació en Estelí, viajó por el mundo y ahora vive en León donde enfrenta una fuerte enfermedad

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FOTO: HOY/ Cortesía

HOY

Con el rostro demacrado por el cansancio que le provoca el dolor, Alex Sevilla Quintero accedió a conversar sobre las penas y glorias que como músico memorable de este país ha vivido en sus 56 años.

Por su nombre pocos lo identifican, pero como el Venado no pasa inadvertido. Este es el apodo con el que forjó su trayectoria como trompetista, trombista y principalmente arreglista musical.

“Vos decís el Venado y cualquier músico de este país se quita el sombrero y te lo digo a cualquier nivel de músicos de Nicaragua”, asegura el artista leonés Mario Gutiérrez sobre Alex Sevilla.

“Sería indescriptible, sería mentiroso si te digo la emoción que sentí al escuchar sonar un montón de instrumentos, y yo con un carretoncito lleno de frutas me detenía a disfrutarlo”, rememora Alex cuando él tenía apenas 7 años, mientras se acomoda en la camilla que ha permanecido por más de una semana en el Hospital Escuela Óscar Danilo Rosales Argüello (Heodra) de León.

En 1968, Alex trabajaba para ayudar con la manutención de su familia: su hermana, su mamá y su padrastro. En estas circunstancias fue que el niño descubrió su placer por la música.

“Yo tenía unos vecinitos que eran ticos y todos pertenecían a la Escuela de Música (en Estelí). Ellos me empezaron a incitar y me iba con ellos (a las clases)”, manifiesta Sevilla.

Obrero musical

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Esta inquietud por la música, a su corta edad, no le gustó para nada a su mamá, María Teresa Sevilla, quien se molestó cuando Alex fue aceptado como alumno en dicha escuela. Después de cada clase de música Alex se preparaba para ser castigado. “Me metían unas tundas (su mamá o su padrastro) que todo el barrio se daba cuenta”, dice.

Los castigos impuestos en su hogar llevaron a Sevilla a tener que elegir entre su familia y la música, y sin medir las consecuencias salió de su casa porque no estaba dispuesto a sacrificar su entusiasmo. Mario Gutiérrez refiere que el Venado tenía un gran talento, “él no es un simple músico, es un cerebro musical”, reseña.

Su nueva vida inició sumergida en la música. La Banda del Ejército de Nicaragua —antiguamente ubicada en el Campo Marte, costado norte de la Loma de Tiscapa, en Managua— se convirtió en su casa.

Alex era el único niño en un grupo de 48 alumnos de música, entre jóvenes y adultos. A los 9 años, Sevilla recibía ocho horas de clases diarias, demostrando desde ese entonces para qué había nacido.

Los integrantes de la banda lo bautizaron como el Venado por sus características físicas y porque era el menor del grupo, un recuerdo que le provoca risas. A los 12 años el Venado empezó a ser cotizado por los grupos musicales que surgieron en el país. Era el despertar de los años setenta y su desempeño en Nicaragua no duró mucho debido a su talento.

“Es un súper dotado de la música. Alex te hace las partituras o los cifrados de canciones a puro oído”, expresa el percusionista Kevin Berry, originario de Bluefields, quien tiene más de 15 años de conocer a el Venado.

Fama

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Las giras iniciaron cuando Sevilla aún era adolescente. Canadá fue el primer territorio extranjero que lo recibió con contrato para tocar con la orquesta La Gran Banda. No viajó solo, Charlie Robb y Moncho Paleta —también músicos nicas— le dieron la mano para llegar a esas esferas donde empezó a crecer.

Con La Gran Banda, el Venado tocó alrededor de diez años. Viajó por Europa, acompañó a grandes cantantes, entre ellos Celia Cruz, en dos presentaciones que hizo en Honduras en 1974.

Entre 1976 y 1977 Sevilla viajaba por periodos de Canadá a León donde se integraba a la famosa agrupación de Los Hermanos Cortez. A su regreso a Nicaragua, en 1978, junto con el maestro Weimar Serrano (q.e.p.d.), Andrés Sánchez, el “Trompudo” Adam y “Potota” crearon un grupo de salsa en Masaya.

Sevilla fue un tremendo arreglista, “musicalmente él es de las máximas figuras que hay en este país. Muchas de las canciones que la gente bailó en las discos de grupos nacionales, él estuvo detrás en los arreglos”, argumenta Mario Gutiérrez.

Cosmopolita

La trompeta y el trombón eran su principal equipaje, eran sus compañeros inseparables. Alcanzó la cúspide artística con apenas 20 años —poco después de la convulsión política de Nicaragua— cuando regresó al país para formar parte de la agrupación musical Los Mokuanes que se encontraba en pleno auge. Más tarde realizaría los arreglos de uno de los discos más afamados de esa época, Naturaleza, del grupo Torrentes.

Macolla también contó con el talento de Alex Sevilla a inicios de los noventa. Él hizo los arreglos, entre otros temas, de Bailarlo contigo y participó en la grabación total del disco de donde se desprendió este tema. “Fue la época de oro de Macolla”, advierte el Venado.

En 1996 pasó a integrar la orquesta salvadoreña Salsa Clave, en la que compartió escenario con grandes cantantes como Marc Anthony, La India, Eddy Santiago, Víctor Manuel, entre otros.

Para Alex Sevilla la vida es sinónimo de música y como si se tratara de un castigo ha tenido que dejar de tocar por problemas de salud.

El calvario inició hace poco más de un año. El Venado caminaba por las calles de Sutiaba, en León, cuando fue víctima de robo. Varios sujetos lo golpearon hasta dejarlo inconsciente. “Yo me desperté hasta que estuve en el hospital”, resume.

Las lesiones fueron tan graves que Alex quedó parapléjico en silla de ruedas durante 18 meses. “Los médicos me dijeron que nunca me iba a poner de pie, mucho menos dar un paso y yo les dije de esta silla de ruedas me levantó porque me levanto y así fue. Ya pasó lo más duro. Que me tenían que bañar, cambiarme la sonda, el pañal desechable. Fue terrible, no sentía de la cintura para abajo”, testifica.

Sin embargo esta situación le ha permitido al Venado estrechar su relación con Dios, gracias a quien poco a poco vuelve a su normalidad, pero como él mismo dice: “Falta mucho camino por recorrer”.

Hijo de Nicaragua

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FOTO: HOY/ Raquel Acosta

Después de intensos meses de dolor, el Venado ha recuperado la marcha, pero no se puede desplazar por largos espacios, el malestar en su columna no se lo permite.

De acuerdo con el doctor Tupac Espinal Espinoza, subdirector del Hospital Escuela Óscar Danilo Rosales (Heodra) León, Sevilla tiene una masa —del tamaño de un limón aproximadamente, según estudios de resonancia magnética— en el mediastino posterior que está afectando la médula espinal.

El doctor Espinal Espinoza detalló a este medio que se están realizando las gestiones y estudios pertinentes para que Sevilla sea intervenido quirúrgicamente en un hospital de Managua, posiblemente este miércoles 11 de octubre. Cabe mencionar que es una cirugía de alto riesgo.

Al cierre de este trabajo, Alex había salido del hospital. Está de regreso en la comunidad católica Misioneros Marianos, en el reparto Rubén Darío, de León. Con ellos ha permanecido desde el 2004 cuando se quedó en León. Impartía clases de música a la orquesta de la comunidad cristiana.

Alex Sevilla no tiene la atención de ningún familiar, tampoco cuenta con ayuda económica para sufragar su alimentación y medicinas para el dolor, lo que principalmente necesita.

“Es una lástima que un músico que le ha dado tanto al país esté en esa situación. Es algo a lo que estamos expuestos todos los artistas porque no hay una ley que nos proteja. Una disposición del Estado que nos pueda apoyar en un momento que más lo necesitamos”, reflexiona el músico Kevin Berry.

Por su parte, Mario Gutiérrez considera que Alex Sevilla es “el retrato de la mayoría de los músicos del país” que se entregan tanto a la música que al final terminan sin reconocimiento ni remuneración.

Penurias

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FOTO: HOY/ Raquel Acosta

La fama también tiene sus baches y el Venado los conoció. El alcohol y las drogas fueron parte de su vida durante poco más de dos años. “Eso fue duro, las drogas, no se lo deseo a nadie. Me afectó en todos los aspectos. Vendí mi trombón, mi trompeta. Mendigué y mentí, todo por conseguir una piedra, pero nunca robé”, revela Sevilla.

El músico fue ingresado en un centro de rehabilitación en El Salvador y estando en Nicaragua fueron muchos los artistas que lo apoyaron, como Salvador Cardenal (q.e.p.d.) por ejemplo. “Boyoy me ayudó el jodido, quién lo iba a imaginar, nunca voy a olvidar ese gesto”, dice Sevilla en tono de agradecimiento.

A Estelí no volvió desde sus 9 años, hasta que falleció su mamá en 2010. En medio de sus andanzas musicales sostuvo una relación de aproximadamente 17 años con Julia Cortez, de León, con quien procreó a Elton Michel, ahora de 23 años. Ambos viven fuera del país y no sostienen contacto con Sevilla.

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FOTO: HOY/ Raquel Acosta

 

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