El terror nocturno afecta especialmente a los niños

Ojo con los tipos de contenidos que los niños y niñas ven en la televisión, puede ser perjudicial para su salud y afectarle sus sueños.

Entre los síntomas que puede presentar un niño con episodio de terror nocturno es respiración y ritmo cardíaco acelerado. HOY/Thinkstockphotos.com

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Octubre es por así decirlo el mes del “terror”. En muchas partes del mundo se celebra Halloween, también conocido como Noche de Brujas, Noche de Muertos o Noche de Víspera de Difuntos.

En Nicaragua, propiamente en Masaya, el último viernes del mes se lleva a cabo la Fiesta de los Ahuizotes, actividad que reúne una variedad de disfraces que representa a los personajes de leyendas y de la mitología folclórica nicaragüense: El padre sin cabeza, La carreta nagua, La llorona, La Cegua, El Cadejo…

A propósito de estas festividades, algunos canales de televisión nacional y de cable, pasan películas del género de terror, las que son disfrutadas en familia, incluidos muchas veces los niños. ¿Qué tan sano es exponer a un menor a este tipo de películas o festividades?

El psicólogo Róger Alfredo Martínez explica que para un adulto esto no es un problema, pero sí para los niños, sobre todo los menores de seis años.

“Películas de terror como Chucky, Annabelle o IT (la película del payaso), que en principio son personajes que los niños perciben como de entretenimiento, pero de pronto verlos acuchillando o golpeando en la cabeza a una persona es algo que no pueden asimilar, les causa miedo e impacto emocional para lo que aún no están preparados”, refiere.

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El especialista añade que los niños al llevar esto a la cama en su mente, les produce malestar en la transición de una fase del sueño a otra. “Sobre todo en aquella en donde hay acceso al inconsciente, donde se guardan a través de mecanismos de defensa todo aquello que nos provoca aversión, pero que llegamos a tener acceso con el sueño, es por eso que tenemos pesadillas y terrores nocturnos, tanto niños y adultos”, dice.

Terror nocturno

Martínez menciona que los terrores nocturnos son súbitas reacciones de miedo manifiestas que tiene lugar durante la transición de una fase de sueño a otra. En forma más sencilla es cuando un niño puede llegar a incorporarse y sentarse en la cama repentinamente y ponerse a gritar o llorar como que si estuviera viendo u oyendo algo que lo pone sumamente angustiado.

“Esto puede pasar al plano del desarrollo normal del niño, es decir, provocar una reacción desintegrativa de aquellas actividades que por su edad cronológica ya su organismo controla automáticamente, por ejemplo un niño ya de más de cinco años puede volverse a orinar en la cama e incluso hacerse popó”, afirma.

La revista de salud y bienestar Webconsultas aconseja a los padres de familia a no despertar al niño mientras sufre el episodio de terror nocturno, ya que puede mostrarse violento con quien le despierta.

Martínez recomienda que los niños menores de 6 o 7 años no deben ver películas de miedo, puesto que la mente de ellos aún no logra diferenciar entre lo que es realidad y lo que es ficción, por lo que es fácil que lo que ven lo tomen como real y por lo consiguiente su mente lo reviva después en el sueño. Y si son mayores de los 7, deben estar acompañados de sus padres para que su reacción de miedo no sea algo que los niños vayan a igualar.

Entre los síntomas que puede presentar un niño con este tipo de alteración es respiración y ritmo cardíaco acelerado, empieza a sudar, agitarse y se comporta como si estuviera sumamente alterado y asustado. A los minutos se calma y se vuelve a dormir plácidamente. Al día siguiente no recuerda nada de lo que pasó porque no era consciente de manifestado durante ese episodio.

Para finalizar el psicólogo añade que lo terrores nocturnos son provocados por una hiperactivación del Sistema Nervioso Central (SNC) durante el sueño, el cual regula las fases del sueño yendo de la vigilia hasta el sueño profundo, además de eso, en los niños este sistema está en un proceso de maduración por lo cual su funcionamiento puede distorsionarse de acuerdo con los estímulos que se le presentan mientras está despierto o consciente.

Escuche a sus pequeños

Procure que el niño realice una actividad relajante antes de dormir, por ejemplo leyendo un cuento y evitando ver la televisión o jugar con videojuegos en las últimas horas de la tarde.

Evite las cenas inmediatamente antes de acostarse e intente que estas sean ligeras. Deje que su hijo exprese todas sus preocupaciones y las experiencias que quiera compartir para evitar que se acumulen y puedan desencadenar algún tipo de problema.

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Regule el horario de sueño, procurando que duerman ocho horas diarias como mínimo. Cuando tenga edad para ello, acostúmbrelo a que escriba en un diario las actividades que tiene que hacer al día siguiente, de forma que no le vaya a preocupar el olvidarse de algo.

Fuente

Lic. Róger Alfredo Martínez. Puede buscarlo en Facebook como Psicólogo Martínez. Teléfonos: 8584-9785/8608-9934, Granada, Nicaragua.

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Terrores nocturnos: http://bit.ly/2ysp7oX

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