Cuando la muerte llega… ¿estamos preparados?

¿Cómo están preparadas las familias ante el fallecimiento de un pariente? La muerte llega sin avisar, y además del dolor genera gastos impresionantes

HOY
“Somos de la muerte”, suelen decir las personas, haciendo alusión a la realidad más dolorosa de todas: moriremos y nuestros familiares a su tiempo también.

Pero solemos hablar de la muerte como una situación que nunca nos alcanzará y tenemos fe de que tampoco llegará a ningunos de los nuestros. Quizás sea una negación a ese dolor. La verdad es que nadie quiere morir ni ver muertos a sus seres queridos.

De repente las fatalidades llegan y tenemos a fuerza que enfrentarlo, pero… ¿qué tan preparados, económicamente estamos ante la muerte?, ¿tenemos un plan de ahorro para estas situaciones?, ¿qué deberían hacer las familias?

En Nicaragua los funerales son diferentes de acuerdo con las posibilidades económicas que tenga cada familia. Para el sociólogo y economista Cirilo Antonio Otero, solo un 10 por ciento de la sociedad nicaragüense puede sufragar gastos funerales, el 90 por ciento restante hace lo que puede en dicha situación, y por lo general obtienen la ayuda de amigos y vecinos que se solidarizan con el dolor de esa pérdida.

“Es un acto de solidaridad incorporado en la cultura nicaragüense, a la hora de una necesidad de ese tipo la gente te apoya, te lleva el café, azúcar, vasos, entre otras cosas que vayas a utilizar”, dice el sociólogo.

Otero expresa que en la realidad actual de nuestro país los costos de todos los bienes y servicios en Nicaragua son altos, y sus valoraciones apuntan que eso tiene que ver con las carencias económicas, las relaciones sociales de producción y la capacidad de ingresos de la sociedad.

“Tomando en cuenta eso, un fallecimiento, un nacimiento, casamiento o una enfermedad tienen costos exagerados para las familias nicaragüenses. El 90 por ciento de la población tiene problemas en enfrentar necesidades como esta. No tienen capacidad de hacer este tipo de gastos”, apunta el economista.

También considera que la población no se prepara para estos momentos porque los gastos (ataúd, carro fúnebre, equipo de velación) son muy exagerados, y como el nivel de pobreza es muy alto las personas están más interesadas es concentrarse en alimentación de la familia y sobrevivencia económica mensual.

Marylyng Herrera, responsable de cartera y cobro de Funeraria Oriental, asegura que no hay muchas personas interesadas en comprar al crédito un ataúd y contratar servicios funerarios, quizás por incapacidad de pago, falta de interés o el dichoso miedo a llamar a la muerte con solo hablar de eso.

“Las personas no se quieren morir, eso es lo que dicen. Y la mayoría no quiere contratos (funerarios). Hay algunos que sí agarran contratos, de 10 personas que se visitan en el día, una o dos aceptan. La que te acepta el contrato es la que dice: ‘tengo que estar preparado para cualquier cosa, ya sea para mí o para mi familia’”, comenta Herrera.

Es un error no hablar de la posibilidad de una muerte en la familia y la preparación financiera ante esto. Menos si se evita el tema por temores.

Según Julio Jiménez, psicólogo clínico, las personas suelen tener miedo a hablar de la muerte porque es algo desconocido para ellas. Agrega que la parte religiosa influye mucho, por aquella enseñanza de “pagarás tus pecados después de la muerte”.

“Pero es la certeza más grande que tenemos, todos vamos a morir. El problema es que tenemos un concepto bastante negativo de la muerte”, dice el psicólogo.

Por ella y su familia
Para Roberto Fonseca, reportero gráfico, la muerte de su hermana ha sido más que dolorosa. La ausencia de un ser querido es trágica. Pero reconoce que hasta el final de su vida, ella, quien fue casi una segunda madre para él, continuó dándole lecciones, pues dejó pagados todos los gastos funerarios, comprado su ataúd y un extra monetario para otros gastos.

“Ella habló con mi otra hermana y le dijo que no se preocupara que ella tenía comprada su caja, que tenía comprado su terreno, porque ella había pagado un seguro. Parece que ya había pensado en ese momento, imagino que no solamente lo hizo por ella misma, también por nosotros. Más por mi mamá, para que en medio de ese dolor no estuviera pensando en todos los gastos”, cuenta Fonseca, quien considera que es una opción que asegurará estabilidad en medio del dolor.

Fuerza laboral
Desde el ámbito laboral, Eliú Molina Villegas, encargada de nómina de Editorial La Prensa S.A., sostiene que “el capital humano es la parte más valiosa de una empresa y es su razón de ser, ante esta afirmación toda empresa debe sentir como parte de la solidaridad moral y social apoyar a sus trabajadores en este tipo de etapas. Se debe considerar que de una manera discreta pero sincera se le ofrezca al trabajador en duelo una franca y cálida bienvenida porque regresó a trabajar, ya que esta muestra de solidaridad le ayudará a sobrellevar la pérdida y redoblar su esfuerzo para sacar el trabajo de manera eficiente y rápida”.

Por otro lado, reitera que la empresa además de la ayuda emocional que pueda brindar debe hacerlo de forma económica, quizás estableciendo una política bien definida sobre beneficios (arreglos florales, montos establecidos de acuerdo con el grado de consanguinidad, ayuda porcentual en ataúdes, etc.) ante estas pérdidas de familiares y así de alguna manera solventar un poco los gastos económicos que se derivan de estas situaciones.

“Considero que nunca estamos preparados ni emocional ni económicamente para este tipo de situaciones. Se generan sentimientos encontrados cuando atravesamos por este momento. Sobrellevar la pérdida de un familiar podría ser uno de los mayores retos que podemos enfrentar. La muerte de la pareja, hijo, un hermano o un padre puede causar un dolor especialmente profundo. Podemos ver la pérdida como una parte natural de la vida, pero aún así nos pueden embargar el golpe y la confusión, lo que puede dar lugar a largos períodos de tristeza y depresión”, finaliza Eliú.

Lista a tomar en cuenta

Siempre se hace énfasis en la importancia de ahorrar y cuando muere un familiar nos damos cuenta que ese factor hace la diferencia en nuestras vidas.

Para empezar, un ataúd económico puede llegar a costarle hasta 10 mil córdobas al contado, y en contrato por cuotas hasta en 500 dólares con equipo de velación (que lleva descanso de ataúd, sillas, candelabros, cruz, floreros, espaldar) y carroza fúnebre. Varía según la funeraria.

Las flores tienen precios variados desde 20 córdobas el moño, hasta más de mil pesos por corona o arreglo. A eso agregue pan, azúcar, café, leche, bocadillos y otras comidas.

”Lo más importante en la muerte es estar preparados con Dios. En eso hay que prepararnos, porque Dios no nos falla, el hombre sí. El único que da la vida y esperanza es Jesucristo, que nuestra alma vaya con Él”.
Clarissa Aragón, propietaria de floristería
Clarissa Aragón, propietaria de floristería
”Es importante porque no sabemos cuándo nos llegará el momento de morir. Las familias deberían tener un plan de ahorro o como gasto más de la familia, añadirlo en su lista de gastos mensuales”.
Andrea Chamorro, habitante de Managua
Andrea Chamorro, habitante de Managua
”Lo principal es prepararse con Dios, porque la muerte llega inesperadamente. Porque el cuerpo vuelve a la tierra y el alma va al Señor. Para mí no es importante ahorrar para eso, el muerto, muerto está”.
Martha Hernández, propietaria de floristería
Martha Hernández, propietaria de floristería

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