La torre que flota como barco y resiste terremotos

La Torre Latinoamericana de México con sus 44 pisos reabre sus puertas

Con un comunicado en el que se informa que la infraestructura de 44 pisos no sufrió daño alguno por el pasado terremoto 7.2 del pasado 19 de septiembre, desde la Torre Latinoamericana se ha informado que el edificio reabrió sus puertas ayer.

“Hacemos de su conocimiento que se ha llevado a cabo una revisión exhaustiva del edificio y no existe daño  en su estructura”, expresa el comunicado en el que se aclara que en las noticias se dijo que había colapsado un quinto piso, pero fue de un una construcción que lleva el mismo nombre y que se ubica en la ciudad de Cuernavaca.

La Torre Latinoamerica reabrió sus puertas.

PRESTIGIO MUNDIAL

Desde el año de su inauguración en 1956, la Torre Latinoamericana, un emblema de la arquitectura moderna erigido en el Centro Histórico de la Ciudad de México, ha soportado todos los embates sísmicos, tanto como el propio pueblo mexicano.

Su construcción y diseño han ameritado prestigio y reconocimiento a nivel mundial. El American Institute of Steel Construction le otorgó a la Torre Latinoamericana una condecoración por ser el edificio más alto que jamás haya sido expuesto a una enorme fuerza sísmica.

Foto histórica de cuando se construía la torre.

Conformada por 44 pisos y con una altura de 182 metros, la construcción de la Torre Latinoamericana marcó una pauta a nivel mundial para el diseño de estructuras cimentadas en zonas consideradas como de alto riesgo por la constante actividad telúrica.

Ante el reto de construir un rascacielos en una región altamente sísmica, el ingeniero mexicano Leonardo Zeevaer, desarrolló una exhaustiva investigación del subsuelo para conocer la vulnerabilidad a la que se enfrentaría la Torre Latinoamericana y así poder desarrollar una tecnología que permitiera aislarla del estrés tectónico.

Para soportar las 24,100 toneladas que pesa la Torre, se construyó una estructura rígida de acero con un peso de 3.200 toneladas; un total de 361 pilotes especialmente diseñados que se enterraron a una profundidad de 33 m para cimentar la torre.

HA SOPORTADO TERREMOTOS

Se trata de un cajón de cimentación que flota sobre el manto freático, una especie de barco arquitectónico que navega sobre la olas del estrés telúrico.

La Torre Latinoamericana ha soportado todos los sismos de gran intensidad. El primer reto que la naturaleza le impuso a la torre ocurrió el 28 de julio en 1957, cuando un temblor con magnitud 7.7 grados en escala de Richter sacudió a la Ciudad de México.

La segunda prueba y sin duda la más difícil a la que se ha enfrentado la Torre sucedió durante el terremoto del 19 de septiembre de 1985, el cual tuvo una magnitud de 8.1 grados y dejó a la capital devastada.

Durante los fuertes sismos sucedidos el jueves 7 y el martes 19 de septiembre, la Torre Latinoamericana volvió a dar muestras de gran resistencia; los 8. 2 y 7.1 grados de magnitud respectivamente, al parecer no ocasionaron daños mayores a su estructura.

La resistencia de la Torre Latinoamericana es un reflejo fiel del pensamiento de su diseñador, el arquitecto mexicano Augusto H. Alvares:

“Quiero hacer las cosas como las he pensado siempre, como cosas tranquilas, que no suscitan inquietud, sino que se sientan naturales o normales”

SESENTONA

El pasado 30 de abril, la Torre Latinoamericana cumplió 61 años. El ingeniero residente de la Torre Latinoamericana, Víctor Hugo Ariceaga Paredes, explica las tres teorías que se unieron en la construcción, las cuales antes se aplicaban por separado:

“La rotación: ante la existencia de agua ésta se aprovechó para que hiciera las veces de casco del barco y que, de esa manera, rotara el edificio. La segunda es el apoyo directo: si tenemos estratos resistentes entre los estratos débiles (unos de grava y otros de arcilla) había que apoyarse en los resistentes. La tercera es la compensación de masas: se hizo una excavación y el peso de esa masa que se retiró se compensó con el peso del edificio”.

Torre
Turistas en el mirador de la Torre Latinoamericana de México.

El ingeniero señala que hoy, cualquier rascacielos en la ciudad, tiene este mismo principio. “Fue la primera vez que se combinaron en el mundo esas teorías. La torre es un parteaguas en ingeniería en el mundo”.

Sobre esta historia abunda el arquitecto Lorenzo Álvarez, nieto del arquitecto constructor de la obra Augusto H. Álvarez: “Leonardo Zeevaert (uno de los ingenieros constructores) invitó al ingeniero Nathan M. Newmark como consultor; después de la torre, Newmark se convirtió en la referencia mundial en construcción de suelos sísmicos. Se demostró que con la metodología de Newmark se podía construir en ese tipo de suelo y por eso se le agregaron otros pisos, primero iba a ser de 27 y luego quedó en 44. La torre fue la demostración de que la teoría de cálculo de Newmark funcionaba”.

Ocupada en un 90 por ciento, de acuerdo con el director de la torre, Pedro Fossas Alcocer, los primeros siete pisos del edificio son propiedad de Carlos Slim; del 8 al 15 son de La Latinoamericana Seguros; del 16 al 35, de Inmobiliaria Torre Latinoamericana, y del 36 hasta el 44, de Inmobiliaria Miralto, donde está la parte turística.

Hasta el piso 36 operan oficinas de abogados, arquitectos, empresas de celulares y computación, un salón de belleza, dos dentistas, consultorios médicos, un banco, un gimnasio, dos pisos de oficinas compartidas.

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