Un día de campo, un lindo cuento para leer a sus niños

Siempre al llegar el fin de semana las madres disfrutan compartir con sus pequeños, nada mejor que hacer una tarde de lectura.

Un día de campo, un interesante cuento que nos fomenta valores y a amar nuestra bella naturaleza. HOY/Ilustración: Luis González

 

HOY/Colaboración

En una casita humilde de campo, muy cerca de un inmenso bosque, vivía el niño Josecito con su abuelito.

Una mañana, Josecito conversaba con él sobre el temor que le tenía al bosque. El abuelito le explicó de las cosas maravillosas que ahí se encontraban, dándole valor y animándolo a un paseo y acampar juntos una tarde y noche.

Salieron camino al bosque con mucho entusiasmo. Josecito vio que era muy hermoso y a una cierta distancia dentro, se sentaron a descansar un rato, para luego, en ese mismo lugar, preparar el campamento donde pernoctarían.

La noche llegó. Las nubes negras no se veían, pero empezó un viento helado y llovió. El abuelo, muy tranquilo, le dio confianza a Josecito y lo convidó a dormir, disfrutando de aquel ambiente y el clima.

Cuando amaneció, Josecito salió del campamento y caminó para observar la belleza del bosque, sus flores, el canto de los pájaros, los diversos árboles y manantiales.

Y al tanto de caminar, se asombró cuando miró un árbol grande que se había caído, una de sus ramas tenía aprisionado a un animalito.

Asustado, corrió y levantó la rama. Se dio cuenta que se trataba de un venadito que quiso salir corriendo, pero no pudo, más bien se arrastraba. Josecito miró que no se podía mover ni poner de pie. Se acercó lentamente hacia el animalito y vio que sus piernas estaban lastimadas. Lo tomó suavemente entre sus brazos y lo llevó hacia el campamento.

Cuando el abuelo lo vio cargando algo pequeño entre sus brazos, se asustó. En cuanto se reunieron, el niño le explicó lo sucedido, decidieron llevarlo a casa para curarlo y alimentarlo.

Un día, al amanecer, lo encontraron caminando y brincando, razón por la cual el niño se puso alegre y triste a la vez, porque ya no vería más al venadito. «Sos libre, podés volver donde tu mamá», le dijo Josecito.

El venadito, agradecido, corrió hacia el bosque en busca de su familia.

El temor al bosque que sentía Josecito desapareció. Y en los años que siguieron, junto con su abuelito, recordaban la alegría que les provocó haber salvado al venadito.

La autora es docente.

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