William Walker: “El predestinado de los ojos grises”

¿Quién era William Walker? ¿Qué lo trajo a Nicaragua? Conozca detalles de la biografía del villano más conocido de la Batalla de San Jacinto

HOY
El último intento que tuvo William Walker de regresar a Nicaragua terminó con su vida. Fue capturado en Honduras, en el puerto de Trujillo, donde tras ser juzgado lo encontraron culpable de ser una amenaza latente a la paz de Honduras y Centroamérica. Fue condenando a ser fusilado y enterrado ahí mismo. Esto sucedió el 12 de septiembre de 1860.

Aprendimos desde niños que William Walker fue un filibustero que quiso acabar con la soberanía nicaragüense y que en medio de artimañas y movimientos políticos hasta fue presidente de nuestra nación. Lo tachamos de villano y de invasor y la verdad así fue. Pero muy poco se maneja de su vida, su historia, lo que lo trajo a esta tierra, si amó u odió la tierra pinolera… ¿Quién fue ese “predestinado de los ojos grises”?

Según el historiador Clemente Guido, el título de “predestinado de los ojos grises” se lo puso otro historiador nicaragüense que más estudios realizó en vida sobre Walker, el doctor Alejandro Bolaños.

“Según las versiones testimoniales de su personalidad, William Walker tenía los ojos grises…. en cuanto a lo de predestinado, es porque él se consideraba a sí mismo alguien a quien Dios le había encomendado la tarea de lograr una sociedad basada en el esclavismo, como motor productivo fundamental”, dice Guido.

De sus estudios
El mismo Guido publicó algunos datos biográficos de Walker en su libro La Rendición de William Walker. Apunta que nació en Nashville, Tennesee, el 8 de mayo de 1824. Su padre fue James Walker, un Irlandés, y Mary Norvel, una americana de Kentucky, siendo el mayor de cuatro hermanos (tres varones y una mujer: William, Narvel, James y Alice). Obtuvo el título de médico, en la Universidad de Pensilvania.

También estudió Derecho en Nueva Orleans y ejerció el periodismo en el diario Sureño “El Crescent”, donde conoció y fue compañero de labores de Walt Whitman, reconocido poeta americano.

“En su juventud participó en campañas militares a Baja California. El 3 de noviembre de 1854 desembarcó en la Paz y arrestó a las pocas autoridades del Puerto. Proclamó la Independencia de Baja California, declarando que renunciaba a su alianza con México. Se nombró a sí mismo presidente de la nueva República, legalizando la esclavitud y estableciendo el comercio libre con el mundo. Luego proclamó que los Estados de Baja California y Sonora, quedaban unidos en la República de Sonora. Meléndez, un mexicano, desarticuló todo su plan teniendo que huir Walker hacia San Diego, donde se entregó y fue juzgado, puesto en libertad rápidamente”, apunta Guido en su libro.

El historiador señala que Walker era un esclavista en todo el sentido de la palabra, estaba convencido de sus ideas. Consideraba que solo la raza blanca podía gobernar y ser productiva, basado en relaciones esclavistas de producción.

“Provenía del Sur de Estados Unidos y por lo tanto su idea estaba bien arraigada en la experiencia sureña norteamericana. Su propósito fundamental al venir a Centroamérica era tomar control político de la región para anexarla como Estados Federados a los Estados Unidos de Norteamérica y conseguir más votos en el Congreso para legalizar y evitar la prohibición de la esclavitud. Los mestizos en el pensamiento de Walker no tenían cabida en la nueva sociedad esclavista, pues eran haraganes y mentirosos, según sus criterios personales. Por eso cuando se apodera de la Presidencia de Nicaragua en 1856, uno de los primeros decretos que firma es la restitución de la esclavitud en Nicaragua”, explica Guido.

De carácter y el amor
Don Clemente señala que los cronistas del tiempo de Walker lo describieron como una persona suave en su hablar, pero duro en su actuar. Se destacó por ejercer una disciplina muy rígida en sus tropas, y no vacilaba en fusilar en el paredón a sus adversarios políticos y militares, con tal de dominar al conjunto social. No se limitaba, no tenía escrúpulos.

Se ha mencionado que William, siendo joven, se enamoró de una joven sorda y que para comunicarse con ella aprendió algunas señas. Incluso en su película biográfica se hace alusión a eso. Sin embargo ella murió de una enfermedad.

También se dice que en tierras pinoleras tuvo una relación amorosa con una granadina de nombre Ohara, “ y se le ha seguido la pista a una descendencia de Walker en Nicaragua y en Costa Rica, proveniente de esta mujer. Sobre este descendencia yo no tengo más información, pero otros historiadores tienen la certeza del hecho”, menciona Guido.

Los “vende patria”
Las oportunidades no llegan dos veces, dicen algunos, y posiblemente Walker vio en Nicaragua la oportunidad política de su vida.

La circunstancia que propició la llegada de Walker al país fue la guerra civil entre leoneses y granadinos, iniciada en 1854.

“Walker solamente aprovecha el momento, para poner sus armas al servicio de los leoneses, en una guerra civil, que le permitió naturalizarse a él y a los primeros filibusteros que llegaron con él, 52 en total en junio de 1855. La primera posición de Walker es ser parte del Ejército leonés, lo que hizo poniéndose a la orden del presidente leonés Francisco Castellón. Este lo manda a Rivas a combatir subordinado al jefe Chelón Valle (de origen Masaya), que ataca Rivas y deja a Walker atrapado en el mesón de Rivas, donde el profesor rivense Emmanuel Mongalo y Rubio, el 29 de junio de 1855, pasa a la inmortalidad al prenderle fuego al mesón donde están los yanquis”, cuenta el historiador.

Tras esta derrota, Walker decide combatir a su manera, y se lo hacer saber a Castellón, es por eso que ataca Granada desde la retaguardia, es decir desde el lago de Nicaragua y no por tierra como se acostumbraba. Esta estrategia logra la toma de Granada sin mayores consecuencias militares, y puede negociar con los conservadores la paz, obligándolos a una rendición humillante.

“En octubre de 1855 Walker ha logrado dominar Granada y que los Conservadores acepten la paz impuesta. Se establece en Granada y los leoneses nombran a Patricio Rivas como presidente de Nicaragua y a William Walker como jefe del Ejército de Nicaragua”, apunta el historiador.
Walker mantiene su posición de jefe del Ejército de Nicaragua desde noviembre de 1855 hasta junio de 1856, cuando destapa su plan completo, desconoce al presidente Patricio Rivas, convoca a elecciones y “las gana” siendo “electo” presidente de Nicaragua en julio de 1856.

“Podríamos decir, que hasta ese momento Walker había sido bien visto por los leoneses y aunque repudiado por los Granadinos, no estaban en plena rebeldía, excepto los patriotas legitimistas que estaban en Matagalpa y las Segovia de Nicaragua, donde el general Tomás Martínez y el coronel José Dolores Estrada mantenían la defensa de Nicaragua frente a la intervención de los filibusteros y los pactos que se negociaban en el Pacífico del país”, continúa el experto.

Walker se hace presidente y comienza su gobierno decretando la esclavitud en Nicaragua. Hasta entonces los leoneses lo declaran enemigo del país y llaman a las armas para expulsarlo. Para entonces ya había transcurrido un año desde que Walker y sus hombres se habían establecido en tierras pinoleras.

Objetivos económicos

“En lo económico era dominar la ruta del Río San Juan que comunicaba al este con el oeste de Estados Unidos de Norteamérica y que hacer ese viaje por tierra tenía muchos riesgos, la resistencia indígena en esas tierras era muy fuerte y violenta. Preferían viajar por el mar, cruzar el Río San Juan y seguir su ruta por tierra hacia sus destinos en el oeste de Estado Unidos. Este dominio por el Río San Juan lo hizo entrar en contradicción con Inglaterra, con el dueño de las naves que hacían la ruta, un norteamericano de nombre Cornelius Vanderbilt, que tenía buenas relaciones con los ingleses”, menciona Clemente Guido.

También afirma que Walker oficialmente nunca tuvo el apoyo de los Estados Unidos, por el contrario en el país norteamericano estaba prohibido que ciudadanos estadounidenses participaran en guerras civiles extranjeras, y si lo hacían esto merecía pena de cárcel. Por eso cuando Walker sale de Nicaragua, derrotado el 5 de mayo de 1857, llega a Estados Unidos y lo juzgan por este delito. Siendo declarado culpable, tiene que pagar una multa y de no ser por sus simpatías en Nueva Orleans, lo hubieran apresado, pero fue liberado y en esta ciudad se le consideraba un héroe sureño.

Batallas de Nicaragua

Numerosas batallas libró William Walker en Nicaragua: ”Las más fuertes y significativas podrían ser la Batalla de San Jacinto, la Batalla de Masaya en octubre de 1856, la Batalla de Granada y el incendio de Granada en noviembre y diciembre de 1856, la batalla de Rivas en abril de 1857 y su derrota final el primero de mayo de 1857”, refiere el historiador.

Fuente

*Clemente Guido, historiador nicaragüense.

*Resumen de la vida de William Walker, elaborado por Clemente Guido Martínez, basado en los autores: Alejandro Hurtado Chamorro y el doctor Alejandro Bolaños Geyer. Y está presente en el libro publicado bajo el título La Rendición de William Walker.

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