Álvaro Ramón Oporta, quiere salir adelante

Su familia es su inspiración y sueña con terminar su carrera para ayudar

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Este joven tiene dos años de vender en la universidad, primero solo llevaba cuajadas, pero solo por encargos. HOY / Wilmer López

HOY

A Álvaro Ramón Oporta nunca le ha dado pena vender. Esta labor la ejerce desde que tenía 8 años. Ahora la realiza en los pasillos de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), para ayudarse en los gastos de la carrera que estudia y dar su aporte en la casa.

Este joven, de carácter amable y siempre entusiasta, cursa el tercer año de Citología Cervical en El Instituto Politécnico de la Salud Luis Felipe Moncada (Polisal) de la UNAN-Managua.

Su día inicia como promedio a las 3:00 a.m., a las 4:00 aborda el bus desde su comunidad en el Empalme de Boaco, en Teustepe a la universidad. “Me sale cansado, pero no tengo otro remedio porque mi mamá —Ana Yadira Hurtado Serrano—, también es vendedora, a veces las ventas no están bien”, explica.

Paga 30 córdobas por su pasaje y a veces 10 más por la carga que trae, es decir un balde que contiene la cosa de horno, elotes, güirilas, manjar, requesón, dulce de leche, cajetas entre otros productos, los cuales los elaboran familiares y amigos, quienes se los dan y luego de venderlos los paga.

Sueños
Estudia Citología Cervical, la cual trata del diagnóstico del cáncer en la mujer y el tratamiento.

“Yo quiero una carrera que sea parte de la salud que ayude a las personas, en diagnosticar, en darle seguimiento”, expresa. Su sueño es terminar la carrera, trabajar en una unidad de Salud o poner su clínica “para ayudar a las mujeres de escasos recursos y brindar exámenes a bajos costos”.

“No estudio para hacerme millonario, sino para ser humanista”, explica.

Clientes

Sus clientes son los profesores, personal administrativo y los mismos estudiantes, quienes siempre le preguntan qué llevará a vender. Álvaro expresa que los docentes le dicen que después de clases puede ofrecer lo que lleva. Cuenta que hay días buenos y días regulares en la venta, trata de ofrecer variedad en los productos que oferta.

Indica que cuenta con el apoyo de las autoridades de la universidad y de las organizaciones de estudiantes, que le proporcionan bonos de comida o alojamiento cuando le toca quedarse en Managua.

Su inspiración son sus abuelos: Estanislao de Jesús Martínez Hurtado y Esperanza del Carmen Serrano Montano (q.e.p.d.), su madre y su tía Rosa Elena Hurtado Serrano

“Mi abuelo siempre me ha inculcado buenos valores me dice: estudia, prepárate, salí adelante, porque la vida no es fácil y siempre uno tiene que aspirar a otras cosas y siempre tenés que ver otras maneras de cómo salir adelante”.

Expresa que tenía una beca cuando estudiaba Microbiología, pero como salió mal en una clase se la quitaron y optó por cambiarse de carrera.

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